sábado, 17 de junio de 2017

Qué difícil es disimular la soledad



Qué difícil es disimular la soledad,
el hinchado velamen de mi vida
se ha resignado a la tempestad
de la lluvia salina; tantas caídas.

Mas, me atrevo a vadear las playas
de nuevo en la orilla de las lágrimas.
La bóveda añil de cielo se desmaya
ante el deslumbrante Sol de Patricia.
Una aurora inexpresable, una delicia
que brota, de hermosura admirable.

Dame calor, que la locura es insoportable,
tu rostro origina literatura inimaginable,
un canto lleno de pureza que auspicia
mi fuego, rimas para calcinar versos
sencillos y limpios que siembran amor
en el corazón de esta criatura idílica.

Mediaré, mi Vida, cada una de las caricias
pues si caigo de nuevo, si rompes mi sueño
y estremeces cuánto te quiero, me muero
de mal amor demoliendo edén de los besos.

Notarás, mi Vida, que el talismán del amor
no es otro que un jardín repleto de gestos.
Un oasis sembrado de recuerdos, de colores,
de cajitas de músicas y de aniversarios.
Es el bienquerer constante y sin secretos,
desde que se cruzan los primeros valores
hasta que sucumbe la mirada en el rosario
del sueño eterno. Sí, carnaval de besos
y fiesta de caricias en abriles de amor.
Y si retorno al olvido, si me acuesto
en el perpetuo descanso en sudario
aguardaré a hacer amor eterno.

A TAN BELLÍSIMA MUJER

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