domingo, 25 de agosto de 2013

En busca de un beso


     En busca de un beso, del pujante gesto de unos labios pintados con teas invisibles, de la fogosa y exquisita dedicación de un alma libre, que sin alas, como humo, revolotea mil y una noches entre mis sueños. Tanteando el roce de tus alejadas manos, de esa miguillas de pan que son las yemas de tus dedos, ansiando el caramelo dulce y tostado de tu finísima piel. Tentando con codicia tu blusa abierta, la copa que cubre tus senos, la eréctil y ligera areola que como astro caoba, o más Sol, rasga tu albo y sutil pecho.

     Quiero acurrucarme entre tus brazos, vislumbrado toda la humanidad y sorbiendo su cabal humanismo y escudriñando al integro la naturaleza y asimilando al completo su belleza, hasta la más minuciosa singularidad, para hacinar cada día los anhelos de la creación y traspasarlos tal cual, limpios y puros, en forma de prudentes versos y labrada prosa; mis sentimientos, completamente tuyos.

     Siempre me apetecerá ser el niño que se arroja en tu regazo, sorbiendo tus más íntimos caracteres y adoctrinándolos como fe inmaculada e indagando en lo más insondable de tu hermosa y desconocida Orbe descubriendo, apreciando y pormenorizando gestos, reseñas e incluso tic, para ser reconfortante e inocente llama bajo tus ojos. Sí, mi Amor, me encanta penetrar contigo en un río e ir a la Mar, con sorpresa concurrir en la alegría que disfrutas con los niños y sentir, también, idéntico sobrecogimiento cuando una losa de la educación cae sobre ti; para acarrearla entre los dos…


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