Aquí estoy, sorbiendo un café muy dulce, con leche condensada, y gélido, con muchos cubitos de hielo; un café bombón, según las cartas que se ofertan en las cafeterías. Preciso empalagar mi boca y atemperar mis febriles deseos…; mi entraña, hasta el tuétano, tiene que estar presta a la dilección, permanecer plenamente abierta y ser sumamente servicial; debe obrar como si estuviese sedada, como plumón que flota en el aire, entre sueños, y que ni un mísero vocablo quiebre el propósito de esta prosa y de estos versos. Sea, tan sólo este término, “quebrar”, que de nuevo transcribo, el que admito entre los sentimientos parafraseados. El resto de las palabras que me han de surgir, deben de ser francas, delicadas y agradables y más que volátiles, para que las inhales con facilidad y lleguen a excitar hasta los íntimos núcleos de tus células.
Me desvivo entre las complejas y boscosas sendas del querer. Tan enamorado estoy de ti, Vida mía, que agoto todos mis glóbulos linfáticos. Latido tras latido estallan dentro de mí, desatando rojos ciclones a través de mis dedos y restañando por cada poro de mi piel y así, mi alma, confinada en la carne, se sumerge naufraga, como botella, tras la alba pantalla del ordenador para que, cuando la leas, la poseas. Rescátala, de la Mar de tu vida, y hazme eternamente tuyo.
Mi alma se torna quimérica, pasajera e inmortal en tu pecho, es peregrina incondicional de Flor lozana y ulula fiel bajo brillo de tus ojos, paradigmas de Luna llena, evocando las indescriptibles e íntimas sensaciones que me inoculas en cada beso.
Sí, me inyectas tenaz melancolía, como me crecen tus besos y me sanan tus palabras y como, esta heredad tuya, triunfa al olvido cargada de utopías. Preciso que tus labios persistan, bien, posados sobre los míos o, bien, en cada expresión escrita, para que sacien esta tenaz sed de amarte….
“Pequeñas cosas nos hacen sentir muy bien”
Qué es la vida,
mi Amor, sino utopía.
Insignificante desenfreno
o quizás frenesí eterno.
Laceraré mi costado,
hasta que la herida sea tal,
que mi corazón
puedas palpar.
Que nuestro amor
desenfrene la vida
hasta transmutarla
en diamantino frenesí.
“Bellos sueños de amor
excesivamente vivos en tu corazón”
… que toda nuestra vida sea de ensueño
y los sueños, sólo sueño de amor sean…

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