lunes, 5 de agosto de 2013

Buenos días mi Amor


    Buenos días mi Amor, que tal se avecina la primera semana de vacaciones, se desvincularán o seguirán requiriéndote. ¡Ojalá! desliguen de tu dorso la carga que acarreas a diario.


     Parece que malgastamos los favores. Son tantos y tan frecuentes que se tornan quehaceres en vez de atenciones cariñosas. No comprenden que llenar la mesa de viandas, que aviar ligeros y sabrosos manjares todas las noches, que colocar e incluso determinar con antelación las prendas que van a precisar, que recibir a los extraños como si fuesen uno más de la familia o hasta las mascotas, aun sean feas, negras y con los ojos saltones, hacerlas propias. Mi Amor, no entienden que una madre tiendes ofrendas tras ofrendas sin disminuir en su ilusión, día tras día y año tras año. A cambio sólo exiges que no corrompan tus sueños, no oír malhumorados gruñidos….

     Estrechar la mano mientras aderezas la cazuela. Buscar cualquier pretexto para rodear tu cintura: cuando vistes la mesa, o aseas el baño, o colocas los armarios…, nunca es tarde para desear el amor de tan hermoso cuerpo.

    Mi Amapola, mi Vida, ¿dónde duermes? para que cada mañana, al despertar, perfile tus cejas, bese tus labios y me asome jocoso a tus ventanas empañadas de miles de sueños.

     No permitiré que tu lindísima mejilla se enmascare de tribulación. Al pie de tu cama, a diario, las zapatillas; en la mesilla el zumo de dos naranjas y un limón más una tostada con aceite virgen; y tras un ligero beso, -buenos días mi Amor-, quizás te haga chantaje para incautar la cocina, decomisar el delantal e intentar aderezar delicia apta para tu paladar, para el cielo donde ansía revolotear mi boca….

BUENOS DÍAS MI VIDA.

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