martes, 27 de agosto de 2013

Cosecho unas flores


     Cosecho unas flores, las seco y las trenzo como cintas. Son trazos satinados de palabras que hilvano sobre lecho albo. Balsas sin interrogantes, vidriadas como los ojos, y salpicadas de los pétalos que aposento en tu alma.

     Ávido de una respuesta, sediento de la sangre que me viertes por tus venas; preciso de tu alegría, del idéntico cesto de inmarchitable primor, del aromático lirismo de tu pecho.

     No quiero ir a la deriva en la rutina, zarandearme en una mar sin cántico,… ignorado bajo el cielo de piélago plomizo.

     Anégame con tu mar caoba, dame un rumbo de ensueño, un norte a donde remar. Ábreme tu piel para que remonte por las venas mar adentro.

     Hechos una sola carne, revueltos en una única entraña. Dos que reciben de sí mismos un solo sueño, mirada y mirada, mitad y mitad, sueño y sueño se unifican en un deseo que nadie comprende, en una virtud de pétalo rojo para lirio, de fuego pétreo para hombre… Iguales en amor….

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