Mi amor, tengo que aprender tanto de ti. Tengo que aprender del bosque de tu alegría, de tu sereno misterio, del brillo de tus ojos. Tengo que saber disfrutar el tiempo, tirar el lastre, robarle tiempo al minutero, limpiar las malas hierbas, arrancar las rejas…. No sé cómo consigues hacerlo, caracola.
Eres fragua de mi viento en donde forjas nuestro amor para avivar nuestro desvelo. Fragua donde con lápiz y tinta me recojo en la tregua que me da la anestesia del recuerdo.
Buenas noches Mi Niño.
Abrázame fuerte, quiero acurrucarme en tu regazo.

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