Cortado por un vidrio
de argénteo releje,
que sanguinarios
me sesga a diario.
Un agostado esqueje
que, aun parta baldío
por el tedio y el hastío,
no posee tallo frío,
sino corazón dulce y tibio
de hidromiel, Amor mío,
para albear tus ojos,
para rociar tus labios.

No hay comentarios:
Publicar un comentario