martes, 18 de junio de 2013

Te amo


     Con que ganas echaría una cabezada contigo aunque, como muy bien sabes, no me dormiría si no dichoso jugaría con el perfil de tus labios, de tus finas cejas, con las mechas de tu pelo… sin noción del tiempo y con inmedible felicidad contemplaría el brillo de tu mejilla y con suma minuciosidad la sencilla reverberación de tus pupilas. Sería como un niño, acostado de lado y con la cabeza sobre la almohada, perdería el deseo de cruzar el umbral para ir a jugar a otro lugar y sumido en lo más profundo del amor, me ataría maravillado y mudo a la armonía de tu voz. Divagaría encantado por el inverosímil universo que ampara tu pecho y con solícito deseo escucharía y aprendería de cada detalle que me das. 

     Así, a tu lado, cualquier noche o cualquier siesta la sentiría como una fiesta, o descansando en los sillones del salón, o, algo travieso, acariciándote los hombros mientras adelantas trabajo, o masajeándote los pies después de pasar toda la mañana de pie… Amándote, Vida mía, como si no hubiese más días para declarar cuanto te quiero. 

     Inmanente e inconsciente mi mano buscaría el auxilio de tus dedos. Regresaría, como si la vida me fuese en ello, a tus caricias, a lo hermoso de sentirme asido, a hacer una pausa en el trajín diario y ovillarme en el sosiego de tus palabras. Inmerso a la distancia de tus besos, paralelo a tus labios, limpio de cotidianas banalidades. Disfrutando de la emoción de tus abrazos, columpiando la tristeza entre naturales sonrisas, todo un cielo, toda una mar… toda mi vida revuelta entre tus olas…

No hay comentarios:

Publicar un comentario