En estas noches, pobladas de aturdimientos, siempre se hallan los armónicos rubores de tu realidad. Telones de amor que se pliegan desde vos y dejan entrever pedazos de felicidad, una multitud de juegos, de malabares que con ineludible certeza saben a cereza; ávido por probar tus besos, por clavar mis dientes e ingerir pedazos de flor.
Mi Vida, el ahogo del día lo devoras con palabras, con aguas de tus entrañas y con miradas clavadas; un filo Cupido que se clava en mi pecho, un rescoldo de fuego canela, un esplendor de Amapola… ven, Amor mío, ven que no quiero dormir sólo. Quiero confinarme en tu tallo, bajo el deseo de tus pétalos….

No hay comentarios:
Publicar un comentario