domingo, 27 de enero de 2013

Tuyo es mi barro


     Hice una catedral con el tamiz de tu greda y armonicé en la rosa de los vientos tu nombre. Aspiré tu aroma y en tus ojos salpicados de castaños ramifiqué el árbol de los sueños para que no quedaran espacios y el tiempo no reclamara mis pasos. 



     Amor mío, en las calladas noches te he esperado para que anclaras un día sobre mi corazón de fuego. Y a mí llegaste, con resplandor de estrella para despertar los pájaros del sueño. Y desde entonces mi vida, la esperanza (como sedosa hiedra) sube segura por mis huesos. 

     Mi amor, conduce tu deseo hacia mis muros, sumérgete gozoso en mis ocultos mares, descubridor de mis sentidos; tuyo es mi barro con su inevitable historia y tuyo es mi destino. No me dejes a solas, mi niño, en este laberinto de la vida. Deja que mis ojos se sequen de mirarte siempre y mis palabras giren llenas de júbilo para buscar tu viento. 

Mi amor descalzo, se viste de tus hojas y se queda bajo tu fresca sombra. 

Descansa y ten dulces sueños en mis brazos, caracola. 

Un intenso beso de amor.

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