Densa
melodía que aposenta letras en mi fondo, craso acorde que perfila imágenes
sobre renglones, plúmbea canción que erige paisajes con frases o estrofas. Es
la glosa que tus manos, tus ojos o tu cuerpo me exigen, la rima que deseo
acoplar en ti, mi Predilecta Mejilla, y así, danzando entre sílabas, culminar,
sólo para ti, mis poemas de amor. Sin números, ni ecuaciones, ni siquiera
lógica razón, no es algo físico sino más bien delirante….
Me
erosiono cada día con intensa gallardía, como piedra roma sobre la que cae el
tiempo, etérea materia que se disuelve junto a sal marina, entre las aguas de
nuestra conjunta vida. Huele intensamente nuestra identidad, huele a salobre sueño.
Ya
puedo escudriñar todas las cosas que me rodean, o deletrear con prolijo los
libros, incluso los leídos, o rehacer de nuevo la carrera que tú, mi Niña, eres
lo más importante de mi Vida, mi Vida en sí. Más densa que la dulce miel, más
intensa que el ejido de trigo, la única razón que adhiere máscara de sonrisa sobre
mi faz, tan sólida como una pared; tu voz, tus gestos, es la luz de mis días,
ni de noche se extingue en mi pecho.
Toda
la jornada revolviendo notas, estructurando dialéctica, mas me doy cuenta que
sólo puedo escribir con lógica si profundizo en las misteriosas expresiones del
amor. Tú, mi Amor, tu eres la razón de mi ser, de mi corazón… ¡Gracias,
Gracias, Gracias!.

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