viernes, 25 de enero de 2013

Harina tostada con ojos caramelizados


Harina tostada con ojos caramelizados, cerezas, ciruelas o yemitas de huevo; con almendra o nuez majada; con confituras de colores, con azucarada nevada o con chocolate... La menta poleo que aún temple más tu cuerpo templado y que te ayude a mitigar la pereza de retirar las mantas en días de frío....
Una pizca de barro cocido, la piel de mis labios, hoy humedecidos con la aspersión de tu saliva, la interacción de plumaje conyugal, ingrávido aleteo de nuestras almas....

Así despiertas fulgurante y espléndida, aún sin maquillaje, más que sedosa y más que deliciosa, transparente como el agua, elocuente e íntimo cauce de cristalinas palabras... Apoyo la bandeja en el borde de la cama y sin artificios de pólvora detono en luz de galaxia, en materia etérea o sólida; me eleva tanto tu brío que me alzo despierto por encima de la Tierra….
Acá, juntos al amanecer, tras prender los ojos y tonificar la tez apurándola con unos minutos de lozanos agasajos, con las yemas de nuestro fresco laurel, consumimos la voz analizando el embrión del día. ¿Estamos juntos?, no, no estamos ligados sino aunados somos una Madre de inmenso fulgor o un Padre que luce como Sol, un vasto Sentimiento en un único Ser. Naciendo al día como río de la lava o, tan sólo, como cereza dulce y tersa, de humilde hueso de dos corazones, que flota fiel y flamante en el afluente de la vida.
Medio corazón y perfecto, que a lo largo de la jornada dispersa mágicos polvos entre neófito aprendices. Transmuta los números, los circunstanciales complementos o exprime la filosofía de las humanidades en cuentos polares repletos de zafiros helados, en metales preciosos con los que fragua y conjura regias tizonas, en aromas selváticos de flores que esparcen grácil e imperceptible por dentro de sus bisoñas sienes. Y la otra mitad del corazón e integro por ti, mi Amor, urdirá entre las máquinas, escudriñará la vigente legislación y aplicará el poder de la energía para deshelar el frío austral que hace que la bandera tremole sin esperanza, que acobarda y tortura a bizarros padrazos…
¡Oooooh! tu voz, tu forma de ser, tu denodado amor, de tal manera se ha asido a mi mente que la impregna de infinita ternura y la colma de sinceridad. Enamorado de advenimiento primaveral disperso cauce de polen, emano rubor floral y segrego melifica franqueza por cada poro.
Voy mi Niña, con esta bandeja de aliento, satisfago el amor inédito que me urge compartir contigo. Frenético e hipnotizado por tu corazón titila en cada taza que sirvo tu alma, la endulzo con mis yemas, sin inhibición. Tu Vaho se eleva y florece hermoso al mundo exterior y con ademan tierno y musical educa a sus Niños.

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