lunes, 24 de febrero de 2014

Que silencio


     Que silencio cuando me quedo solo, aquí en la oficina. Una mudez intacta, tan despiadada que se bebe la paz dando origen a que afloren los problemas. No gozo de esta lejanía, saber que mi Hijo se sirve el plato, apenas sin calentar, y el agua…. Que en la hueca distancia siente hasta su pulso, añorando la carencia de un abrazo… 

     El teléfono es ahora nuestro eterno compañero. Salta desde allí y se ancla en la rada de mi pecho. Domado por el tiempo y sin llanto es capaz de crear arcoíris de ausentes labios en mi sien. Ágil y apenas adolescente se anuda como musgo a mi corazón, aun lejano me engalana con laurel perenne. Es regalo en la soledad, iré pronto a buscarte, a juntar las riberas de nuestra piel e irrigar la digital con corrientes de entrañable calor….

    Ando buscando un secreto, sólo lo sabes tú, mi Niña, y él, mi Vida. Sí, ando a la caza de amaros con sigilo….

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