jueves, 23 de mayo de 2013

Ya hemos cenado


     Ya hemos cenado, José se ha dormido en el sofá y yo, antes recostar mi mejilla en tu pecho, he de hurtar un poquito más al día para así, dedicándome plenamente, distinguirte de forma más viva y más trasparente. 

     Mi Amor, al guarecer tu corazón aquí, dentro de mí, advierto en mi alma un amanecer constante, como si en mis entrañas anidase asaz luz. Así, gracias a Ti, irradio más intenso que el destello que la propia Tierra engendra jornada tras jornada. Sí, con enrome querencia, con sólo la ilusión que tu Amor me infunde, contraigo el espacio que nos separa, lo combo como si con mis brazos lo rodease y ufano te abrazo al tenerte a mi lado.

     Es la atracción de tu corazón la que provoca en mí tal fenómeno. Seducción capaz de contraer el espacio y dilatar el tiempo permaneciendo eternamente juntos, una evidencia clara del poder físico de tu Amor...

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