martes, 6 de mayo de 2014

Felicidades MI AMOR


     Por fin se desvanece el runrún del motor, aunque en mis tímpanos aún resiste ese molesto reconcomer, es como el crujido que provoca la carcoma al mordisquear un listón de madera en la profunda y silenciosa noche. No se habrá colado alguna hormigüela en mi cabeza, una diligente e incansable obrera que, con clarín de plata, horada mis neuronas con ásperos ruidos. Puede ser que algún termes se haya emplazado dentro de mi cerebro, eso es por salir tanto al campo….

     Otra vez he reabierto el despacho del conservatorio, posee música ambiente y servicio de cafetería. Aquí, en este coqueto rincón, me relajo y me desnudo al explorar tu alma. Siempre hay algún espectáculo que me inspira, actos que a veces rozan lo lúdico, sobre todo en las horas en punto, cuando todos salen a los pasillos….

     Debes de comprender que en este lugar cuesta concentrarse. Mas, si cierro los parpados, todo se redibuja; se esclarecen los cálidos roces de tu mejilla, los profundos besos de la tarde…. Suenan tan pura y precisa tu habla… y emerge esa voz solista que con intensidad interpreta el maravilloso -Te Quiero-….

     Bajaba de la montaña, con un sinfín cutáneos corazoncillos, de dulces cerezas rojas y me veía como un todo, cabal y casi perfecto; pero al llegar a tu lado, al aunarme a tu alma reparé en que no era nada, así es, una nada sumida en inexplorable belleza. Disfrutaba, como un niño que abre un juguete sorprendente, de la blanca cima de Sierra Nevada, del rojizo alcázar del Alhambra y del increíble murmullo del agua que allá por donde camine se advierte cristalino y frío. Esa imagen impecable de Granada estallaba en clamor desde tus risueños labios, desde tus irisados ojos y surgía, en verdad, exultante y a acorde con tan tierno y apasionante cuerpo.

      Osado miraba el perfil de tus labios, las comisuras de tu boca, tus profundos y sombríos párpados…; sí, muy atrevido y dejando que mi voluntad disfrutara en libertad, exploraba o, mejor dicho, gozaba de la sedosidad de tu piel…. Más que pensarlo, Vida mía, un escalofrío me recorre desde los pies hasta la cabeza, como yerba de menta que hiela las venas.

     Feliz, mi Niña, pues me siento tuyo y te sé mía, tanto que al cerrar los parpados me diluyo en sudor, echados sobre la hierba, bajos los pinares que rodean al Alhambra. Conversando contigo sobre los aljófares que rodean la fuente de los leones, sobre esa pila que no rebosa agua sino que la reconduce por acequia de mármol, como hilaza vidriosa, como hilacha de alegría, de amor…. Apasionadas voces y entusiasmadas atenciones, recíprocas que ocultan las delatoras fuentes de los labios y que canalizan por los azarbes de los dedos hacia los ojos, de pecho a pecho para que nada, ni una simple gota de amor se desperdicie.

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