martes, 13 de mayo de 2014

Embrujar


     Y si hubiese un exvoto divino que me confiriese codicioso Don: ahormar en mis labios los dedillos de tus pies y de tus manos,… libar de nuevo tu blanca piel. Paladear ese sudor ahíto de palabras tiernas, linfa vítrea encauzada por alborozo de latidos.

     Me aventuraría a suscribir un pacto diabólico para achicar nuestro vasto alejar, para caminar eternamente juntos, incluso por el más allá,… alevillas que revolotean en eterno sueño.

     Decidme, con qué puedo obrar una pócima que apure tu serena voz del viento y la gane para dilatar cada alveolo de mi pecho. Argüidme cómo lo he de hacer, acaso en aquelarre, macerando bebedizos en las opalinas noches de plenilunio, o con conjuros bucólicos, invocando recuerdos para lograr aojos enternecedores. Alzaré, con ambición tirana, mis deseos en versos, géiseres perfumados que rimando invadirán cada rincón de su mente y así, mediante líricos encantamientos, lograré vaciar todo el candente sentimiento que se acrisola en tu corazón y así, con sumo y digno cuidado, atesorarlo en mí vacío e íntimo pecho.

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