Debes
estar muy cansada, agotada de ayer, de la reunión que ahora aflora en
calentura, de deshacer las maletas, de los exámenes y yo, impotente, no sé cómo
mitigar tu pesado lastre. Dime, Amor, qué puedo hacer para ayudarte en tu
trabajo.
Tonto
de mí, creo que este mediodía nos ofrecías, con un gesto, un pellizco de pan y
yo bobo marché placido con la dadiva de verte guapísima y alegre. Debería haber
descargado tus manos tomando eses regalo, mas no me cercioré del motivo hasta
que partí a casa; incluso así di dos vueltas al paseo pero te entretenías
hablando con el tendero.
Ahora debo hospedar tu
cuerpo en tu morada, mi pecho, y entregar cuan reposo pueda; apercíbeme cuantas
cariñosas libaciones requieras, Vida mía. Arrollada en mis livianos brazos,
exhalando cálido aliento por tu nuca, volcando mi ardiente perol de amor sobre tus
tensos tendones, amenguando la agotadora carrera del día y con ignota laxitud o
con pose de yoga amarte y aun así me parece poco, AMOR MÍO.

No hay comentarios:
Publicar un comentario