Voy a abrir brazos exuberantes para que desciendas
fresca sobre mi pecho. He de mullir tapiz de amor, ardiente deseo que derrita
la desértica sima del cansancio, de lo más profundo de mi cueva sacaré
inextinguible erupción volcánica que abrigue tu vida, mar de fuego que temple
tu espalda, tus tobillos y relaje tu sien.
Desesperado aquí, sin poder hacer nada te pido que
lo dejes ya y vayas rápido a la cama, a soñar en mis brazos. Deposita en mí todo
el cansancio que yo, con susurros, te llevaré despacio a descansar, abrázate a
mi cuerpo y vamos a dormir al cielo, sobre apacible vellón blanco.

No hay comentarios:
Publicar un comentario