jueves, 4 de octubre de 2012

Dormir en el vellón blanco del cielo


Voy a abrir brazos exuberantes para que desciendas fresca sobre mi pecho. He de mullir tapiz de amor, ardiente deseo que derrita la desértica sima del cansancio, de lo más profundo de mi cueva sacaré inextinguible erupción volcánica que abrigue tu vida, mar de fuego que temple tu espalda, tus tobillos y relaje tu sien.

Desesperado aquí, sin poder hacer nada te pido que lo dejes ya y vayas rápido a la cama, a soñar en mis brazos. Deposita en mí todo el cansancio que yo, con susurros, te llevaré despacio a descansar, abrázate a mi cuerpo y vamos a dormir al cielo, sobre apacible vellón blanco.


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