Pero
que tirano es el cansancio, se retuerce alrededor de mi cuerpo y me doblega sin
el más mínimo miramiento. Poco a poco asesina mis palabras, mutila mi alfabeto
y agota mi razón, sin previo aviso cierra la luz y me encarcela en la fortaleza
de la noche.
Mas la
diosa de la noche desconoce que por dentro ardo de pasión pagana, que mi
Corazón hereje se abrasa con el verbo de amor que nace de tus labios y que, si
hiciese falta, me dejaría empalar en la hoguera del ágora de tu pecho.

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