sábado, 28 de septiembre de 2013

Amor mío


     Amor mío, cuáles son mis menesteres. Acaso ser un esponjoso y fresco jergón o quizás un fino y sedoso pañuelo, bien sea jergón o bien sea pañuelo siempre, con sumo brío y sin misterio, abrazaré tu cuerpo con alas de ángel guardián. Sí, acepto de buen grado y de por vida este cálido cometido.

     Amor mío, es posible ser un misino pomposo y bigotudo que confina su mundo a lamer tus pies, a restregar las vibrisas, el cuello, el lomo y la cola a diario y durante horas por tu lírica piel; o tal vez ser un can pequeño y juguetón, que mira, escucha, olisquea y persigue tenaz y de por vida la tierna caricia de la propietaria de mi corazón, de la dama de mi alma. Ora micifuz ora chihuahua me postraré, inclinando mis patitas delanteras, arqueando mi lomo, exaltado, casi enloquecido, y sacudiendo el rabo con fervor a que tiendas tus manos para que ¡aúpa! de un salto descanse feliz sobre tus piernas, descargando el inasible ardor de mi corazón humano como un animalillo humilde y apasionado.

     Amor mío, tal ver ser un canario amarillo limón, tan intenso como el Sol, que al amanecer agolpa toda su sangre para descascarillar con trinos la superficie de mi corazón y así sacar cientos de coplas de amor. Inquilino del sesgado pecho de mi Vida, canto los versos de mágicos que prenden tus ojos y acucian tu sonrisa. Feliz por el amor salobre que me entrega la Mar de su boca, por servir mi vida a mi bellísima Amapola…

jueves, 26 de septiembre de 2013

Vida


     Perplejo, ante la abrumadora e infranqueable altura de este muro, trato de volver la vista hacia atrás, hacia la férrea vía de mis pasos y advierto que a veces he transitado al aire libre recorriendo vastos campos de luz estival, campos ahitados con tanta dicha que asfixian mi alma. Más en otras ocasiones, esos mismos raíles, han marchado por lugares cenagosos donde toda ráfaga de luz era absorbida e incluso se sumergía en aciagos túneles, simas que tiznaban mi espíritu con máculas escalofriantes.

     Mi Amor, resuélveme esta duda: ¿qué es Vivir la vida?. Acaso es partir desde ese baldío del alumbramiento y apearse en el mismísimo final del abismo, o sea, concluir en ese yermo averno nos da pánico. No, para nada, eso instantes son las esquinas de la inexistencia, eso momentos concretos son el final y el principio respectivamente y no forman parte de la vida; la vida abarca la consciencia absoluta.

     Es como erigir un patio andaluz particular, de muros blanco y alfeizares salpicados de macetas que extasían el corral de bálsamos frescos, un patio propio de soleante porcelana que reverbera lo que hemos visto y sentido durante los años e incluso, y sobre todo, si rebuscamos deslumbra rompiendo todo lo oscuro.

     Nuestro cuerpo, es como si fuese de manzana, como ese íntimo portal de casa, un jardín de pulpa dulce en nuestras entrañas. Ahí, todo se ha fundado involuntariamente, nosotros, supuestamente dueños de nosotros mismos, hemos ideado cada semilla del parterre, mas esa tenacidad, en realidad, sólo ha rozado ligeramente el destino y este se alzado de forma autónoma, al libre albedrío. Los sucesos son indomables relámpagos que a su antojo caen en el torrente de nuestra sangre. A veces, al surgir, lo alumbran todo, por ejemplo un simple detalle nos puede causar tal fruición que jamás lo vamos a arrinconar en el corazón, en cambio un regalo premeditado puede ser que ni siquiera alce una muesca de satisfacción y quede, sin tener que ser así, relegado en un rincón.

     Con todo esto que se consigue, pues bien, se logra que seamos de pura melaza, blanca e incluso empalagosa, tan apetitosas que todo el que nos conoce nos desee y si acaso un inoportuno gusano nos muerde, lo debemos asumir como una experiencia nueva y hermosa. Tal fuerza tendrá nuestra pulpa, tan poderosos y hermoso será nuestro patio, que no se apreciará mota alguna y seguiremos siendo igual de deseables.

     Vida férrea, travesaño tras travesaño para trazar la línea de un raíl finito que vadea la existencia. Mi Amor, la cruzaremos por vastos campos irisentes y caleidoscópicos, páramos primaverales para acoger a mi bellísima Amapola.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Escala de Sol a Luna


     Hoy me espera un día de órdago, una jornada de interminable escalera. Un sólo descansillo con ventanas al medio día y los últimos peldaños los alcanzaré a eso de la diez, cuando por fin vislumbre la puerta de salida y ya sólo me vague regresar a la cama contigo y con José. Qué se le va a hacer, es un día en el que prenderé un anhelo en mi sien, como un cuadro, para poder decir que he estado a vuestro lado.

     Eso haré, me colgaré una libreta para que mi alienado corazón prosiga al lado de tu loco corazón. ¡Ay!, reiré y lloraré de felicidad sintiendo nuestro amor, paseando a solas por los Barruecos, por la sierra de la Mosca o por el molino de Hijadillas. Mi serenidad sorberá durante todo el día el fulgor del Sol, hasta consumir el ardor que da la vida y yacer, cuando caiga la noche, como luz adherida junto a mi Luna dormida, la Dama que me devuelve la Vida.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Cepa de mi vida


     Aquí estoy, Amor mío, desatendiendo, por un momento, mis temas de riesgos laborales y abriendo, en está aula transitoriamente vacía, el inmenso libro que satisface mi corazón. Aquí, Vida mía, entre campos de barro pardo, a pocos pasos de las vendimias del aloque que ajuman efímeramente la razón y sueltan el terco silabeo de la lengua, del blanco áurico que resplandece como la mar en las caleidoscópicas copas e inunda mis sueños con olas inmensas y del tinto que resalta el fino perfil tus labios encarnados y, con un simple beso, azuza la sonrisa y solivianta el sonrosado color de tus pómulos.

     No es simple morapio, sino es caldo con clase, a base de uva brillante y tierna, de uva de alta ralea. La vendimia se lleva a cabo durante la noche, escuchando al viñadero, que sabe las cepas que ya están maduras y que mantiene calados los cestos para que el mimbre no quiebre.

     No se duerme hasta bien entrada la mañana, lo sé yo que vendimié bajo la habilidad de un viñadero, mi padre. Mientras se cosechan los gajos se canta, se carcajea falto de aire con ingeniosas chanzas e insomne se divaga como en sueño, embobado entre las estrellas y hechizado con las fantasmagóricas sombras de la Luna.

Mi tierra estercolada
con linfa de amada.
Es su sangre, su tinto,
la Cepa de mis versos.
En mimbre de ensueños
en húmedo vaho de heno
te acuno como viñadero.
Uva, ajuma mi instinto,
mis latidos de labriego.
Dios, peco de dar beso
al fino barro que quiero.
Moldeaste sobre plinto
un cuerpo de alta ralea
que moltura lo que desea;
fermentado mi clamor
en idos poemas de amor.

     Los cestos, a medida que se llenan, se vuelcan en capachos de mimbre, también húmedos, dispuestos entre los surcos y estos grandes cunachos, al salir el Sol, aún con la fresca, se acarrean entre dos hombres hasta los carros, que permanecen parados en los caminos.

     Así su Linfa, mi Mosto, se mantiene fresco y continúa sin cocer hasta llenar a la tinaja de esta bodega, mi corazón. En ésta, antes de prensar, se entresaca la apreciada Uva de piel esmeralda y el valioso y encarnado rubí. Así, de esta Madre tierra, de sus terrones finos, pardos y oscuros, se amanta a la Parra, la cual condensa en gajos de uva su acaramelada entraña.

     Después, embotellada, se desnuda en mi corazón, nada se vierte, toda Ella anega mi alma. Esencia, espiga de oro que ebria loco corazón y atempera mi cuerpo, mi razón, como si fermentara en cada célula; insisto nada se vierte, nada se pierde, ni su aspergido sudor es morapio sino todo es aloque que enloquece mis labios de tinto Amor.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Desafío al tiempo



     Hay días que van tan rápidos que apenas puedo atenazar una profunda bocanada de aire que, sin tener un mísero segundo de serenidad, en seguida tengo que renovar el aire de mis pulmones. Sí, tan rápido pasan los días que el infatigable tiempo hurta todas las horas de nuestra Vida, sin darme el apropiado respiro para urdir bellos Te Quiero.


     Por qué el remanso oscuro del firmamento no espera a mis palabras de amor, por qué ahoga a todas las estrella en el horizonte. Acaso desemboca allá a las infinitas estrellas, en la mar donde flota su alma embotellada. Pues si a diario lucha así, invirtiendo el cielo alrededor de la cristalina botella, le desafío con estas mágicas hojas que llevan mis sueños a nadar seguro en la mar helénica de su corazón. Una nave blanca que sólo abarloa menudos sentimientos, mi nimio tesoro. No, no llevo las infinitas gemas del cielo, mas cierto es que si las tuviese te las entregaría que, a través de mi cósmica pupila, socavo lo poco que poseo y a ti, Ponto de mi vida, te lo entrego.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Menos mal que ayer cené lo que tu....



     Menos mal que ayer cené lo que tú sabes, Amor mío, una tortilla muy amarilla de huevos de campo que me repuso las pilas. Que diferencia a los otros huevos, la tortilla sale más compacta y el huevo frito, tanto la clara como la yema, es más denso y además, tanto al batirlo como al freírlo directamente, tiene un color más amarillo. Por lo más valioso o significativo es que tú, Vida mía, pensaste en mí.

    A Péter le encantaron los regalos. Los mapas de Extremadura, de la comarca de la Serena, de los Barruecos y de Cornalvo. Por ahora no los vamos a poner, por si acaso los utiliza en algún trabajo de le manden en clase. Así lo hará bien argumentados e ilustrados, gracias a nuestra Maestra, a nuestra Madre. Los dibujos de las aves sí los vamos a colgar, pero antes debo buscar un cristal para que las cansinas moscas no los ensucien; aquí, al lado del campo, hay muchísimas.

    Ayer, después de acostar a Péter, cuando me eché a tu lado, sentí el cuerpo lacerado, toda mi piel estaba impregnada de momentos, de besos, de aguamar, de indescriptible Amor. Como puedes imaginar enseguida me escapé a tu lado, a la nube del sueño, a la lluvia de tus labios, al rocío aspergido por tu piel…, a dormir juntos.

TE AMO, TE AMO… TE AMO VIDA MÍA.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Reverberar


     Si no me hubiese incidido luz y yo, de idéntica forma, no hubiese reverberado amor, me habría consumido sin claridad, a oscuras.

     Ahora, a tu lado, percibo la vida más que dulce, más que sabrosa. Así, arrimado a lo que más quiero, aposento los incalculables latidos de su excepcional corazón. Esta querencia sé que podría llegar a atragantar mi apetito. Pero tan necesitada de bondad está mi alma y tan generoso has hecho pecho, que ahora y siempre, lo que más estimaré en mi destino, es desfallecer de la calentura que provoca mi intensa Amapola, es desmayarme libando el manjar de su piel de pétalo.

      Mi Niña, me maravillo tanto de las ascuas de tus labios y de la incandescencia de tus ojos que, ajeno a lo cotidiano, divago lunático por el interior de tu celeste razón.

     Tan enamorado estoy que, de ese inabarcable y hermoso firmamento que me descubres, intento obrar tus asombrosos colores, perfilar tus trazos finos y emular tu singular figura. No como un pintor envanecido que dibuja sobre un lienzo, no para delimitar otro retrato más; no, mi Amor, yo quiero, como simple y austero hombre, sentirte y sorprenderme con los infinitos poros que revela tu piel, quiero comprender tus perfectos visos y, para dar sentido a toda mi vida, quiero con las acuarelas de mi alma intentar duplicar tanta impecable belleza y devolver todo el encanto que sea capaz.