miércoles, 17 de octubre de 2012

Tirana noche



Pero que tirano es el cansancio, se retuerce alrededor de mi cuerpo y me doblega sin el más mínimo miramiento. Poco a poco asesina mis palabras, mutila mi alfabeto y agota mi razón, sin previo aviso cierra la luz y me encarcela en la fortaleza de la noche.


Mas la diosa de la noche desconoce que por dentro ardo de pasión pagana, que mi Corazón hereje se abrasa con el verbo de amor que nace de tus labios y que, si hiciese falta, me dejaría empalar en la hoguera del ágora de tu pecho.


lunes, 15 de octubre de 2012

Clara, clara


Con una clara, clara, clara, clara sonrisa me retiro a dormir con divino tesoro. Igual que una minúscula semilla contiene un árbol completo, yo encierro todo un sueño, una ilusión que se embriona real y, Amor mío, es eso, sí grandísimo, grandísimo y grandísimo  Amor.
En mi pecho te siento tan penetrante como la trementina, tan dulce como la ambrosía y me recojo cautivo a reposar en la maravillosa taumaturgia de otra noche más. Alimonado lirio que yace sobrecogido en la dulce fragancia del cuerpo de mi Amapola. Sí, en grana granada de fresca y roja Amapola.


Aunque calenturoso me envuelva entre sabanas usadas y mantas raídas, yo, Vida mía, desvendaré mis ojos a tus miles mieles de Amor y soñaré que lo hacemos, el Amor Vida mía, entre sedosas colchas de gobelinos. Alegre me desvestiré, retiraré tus prendas y apuraré hasta la última gota de la aromada viña de tu rosa boca.
Libidinoso con el fuego que surge de tus ojos, de los pétalos de tus labios de rosa, de tu lozano cuerpo, hermosa Mujer mía. Seré, una y todas las noches, el cíclope peregrino que se iza frondoso desde la tierna y hermosa Semilla que me quiere.


domingo, 14 de octubre de 2012

Brote del pecho


Tengo que salir al campo, he de caminar por esas cunetas y por esos montículos cuajados de frescor, me urge sentir la frondosidad primaveral que envuelve a mi bucólica corola. Desde que amanezco ansío la belleza de mi Flor, inhalarla, arrullarla y halagarla con mimo dentro de mi pecho; mas sé que hoy, vadeado el cauce equinoccial que deja a tras la dársena estival y sumergido entre páramos húmedos, donde el plomizo vaho empapa y cuaja sobre el cabello; sólo crece entre Piedras una única corola purpúrea donde he de inmolar mi corazón.

Así de singular es tu brote en mi pecho, un elogio precioso entre plurales flores; podría decir, sí, con grandilocuencia, que es el capullo que hace jardín a mi corazón, el brote que transmuta paja en oro, mi posío en empíreo.




Fina mejilla canela de pómulos ligeramente alzados que, cuando en ella incide la luz, curva interiormente su alma y los lomos de sus olas doblan caprichosamente su alegre faz. Ahí se junta la felicidad con la sonrisa y se arremolina en ola y espuma en profundos hontanares de mármol cristalino; mas ahora, en el caño de su fuente lagrimal surge un minúsculo rubí que lastima y he de besar hasta que sane.
Alborea en su infinito horizonte de pensar una aurora revoltosa, pórtico que da a robledal castaño de pura embriaguez. Que noble sube la savia desde las raíces hasta las puntas de espesura corta, el viento que orea sedosa selva iza perfumada la fronda donde anidaré diminuto y feliz como colibrí. Sin moverme, atravesando el tiempo en la copa de mi dama Amapola, que botín bajo altos vuelos, nunca de ahí huiré, en esa hojarasca anido dichoso mi vida.
Qué decir del carnoso pistilo donde brama mi Mar. Qué decir de esa cantería que descubre veta de mirtos blancos. Nace aire de abismo interior, siempre es brisa ora delicada ora melódica, jadeo que me cautiva tal coral de sirena. Cuantas veces me has permitidos arrestar tu aliento sellando la corola contra mis labios…, y ceñido a esa mansedumbre sentir placer inmarcesible y misterioso que cautiva lírico mi destino y, si acaso fuese, perdurará inolvidable mas allá.

Sí, frágil Tallo, cuando la melosa saliva de tu estigma irrigó el erial de mi existencia se alzó dentro de mí alba roja, pétalo de misteriosa luz que aclaró mi lóbrego pecho y me colmó de clara belleza. Una flecha de orto perenne que se clavó en mi corazón y ya ni de noche se retira su luz, ojiva siempre abierta que me hace soñar despierto y deambular incorpóreo.

Sí Amapola mía, me has admitido en tu vasta hermosura, me has asentido en un espacio sin límites donde un alma cerúlea se pierde infinita y siempre preciosa, tan grande eres para mí que nunca seré capaz de bruñir todo tu admirable cielo; ni siquiera Poseidón es capaz de abarcar tan integra Mar y ni Venus salir tras el piélago de tu océano.

Si de tierra estoy hecho, seré arcilla feliz que nutra de sales aromáticas tu vida y, en la cratera de tu divino seno, mezclaré tu agua saliva con mi dulce barro de uva para que ebria, lozana de hermosura y sedienta de mí, me desees con locura.

Te amo, frágil Amapola mía.





domingo, 7 de octubre de 2012

Maltrecha cabeza


Maltrecha mi cabeza, mis lumbares, mis piernas, desgastado por las labores del hogar, por el calor del medio día y ya, a estas alturas de la noche, resignada mi complexión física a la lasitud. Me dispongo ahora a morar contigo todo el tiempo que precises, pues esta faena que acometo ya no es labor sino es reposo vital que evoco para mi corazón.
Me apasiona concebir y caligrafiar los sentimientos de mi vehemente espíritu, no en vano hierve y salpica el teclado, al principio, incipiente, brota escuálida mas poco a poco se solivianta y pertrecha emociones que fugan a raudales para incendiar primero tus ojos, lugar por donde penetra, y después henchir de cálido rubor tu pecho.
No permitiré que sean destempladas tus noches, te abrazaré con cuerpo de adobe, con tierra sudorosa  paja seca para que me cuezas adherido sobre tu piel tersa. Barro ligado que, esta y todas las noches, se resigna a fenecer sin antes haber conseguido, con lasciva sinceridad, que te eleves soporosa por encima del cielo, entre aureolas boreales, bajo la cúpula diamantina de la noche,...
Hermosa mía, Sol de mi vida, esta mañana, igual que ayer, durante la noche y el día, y que antes de ayer..., siempre sumergido en tu profunda sien, percibo la fragancia más dulce que jamás pudiese sentir, sahumado en hierba buena, en dulzor del cilantro y de albahaca, en relente nocturno, salobre hervor del puchero, en penetrante aroma del café... ¡Oohh! mi Amor, cuanto deseo tus besos.
Tú, mi perenne Mar, exaltas brutalmente mi pecho, que late y late sumergido entre hermosos galanteos, entre cadencia de blancas ondas... Te amo mi Amor, te amo.


jueves, 4 de octubre de 2012

Dormir en el vellón blanco del cielo


Voy a abrir brazos exuberantes para que desciendas fresca sobre mi pecho. He de mullir tapiz de amor, ardiente deseo que derrita la desértica sima del cansancio, de lo más profundo de mi cueva sacaré inextinguible erupción volcánica que abrigue tu vida, mar de fuego que temple tu espalda, tus tobillos y relaje tu sien.

Desesperado aquí, sin poder hacer nada te pido que lo dejes ya y vayas rápido a la cama, a soñar en mis brazos. Deposita en mí todo el cansancio que yo, con susurros, te llevaré despacio a descansar, abrázate a mi cuerpo y vamos a dormir al cielo, sobre apacible vellón blanco.


lunes, 17 de septiembre de 2012

La vuelta al colegio


    Ya tiene todo listo para mañana. Cruzando sus insomnes manos ha hurgado con minuciosidad en cada escondrijo de la cartera y los ha bordado con tela de plata; ha de adherir cada presa de la lección desgranada en el aula. Ahora, más sereno que el primer día, despejado de ideas y con los favores de dos ojos avizores, levanta sus parpados y se inmiscuye resplandeciente y alegre en llenar la mochila, en disponer el clasificador, en adornar el horario y en trenzar su nombre en la cubierta de cada materia, de cada cuaderno, del compás y quizás en algún antojo que yo no haya advertido.

   Decora los horarios de colores violáceos, letras informales y los días de la semana con tenues sombras, los pega tras la cubierta trasera de cada asignatura y en el último apartado del transparente clasificador. Duda de manera absurda si ha de comprar una agenda e incluso, prendido aún en los recuerdos, impetra por ese diario que tantas veces clarificó sus quehaceres, un cuadernillo del curso 2012-2013 del Dulce Chacón. Además reserva en el clasificador un lugar para él, junto al horario, en la última sección.

   En él aún se subleva el nerviosismo, se siente vulnerable y teme que en su pequeño y gran corazón surja un volcán de dudas y perdido se acobarde. Se esfuerza en contemplar cada dibujo de los libros, cada frase la hace propia, la piensa, la siente y la cultiva como hierba enraizada a su cabeza. Es sumamente bello ver que esta necesidad de estudiar no se pierde, es tradición imperecedera que persiste en los tiempos modernos, la necesidad imperiosa de abrir la sien a los momentos más significativos de nuestra historia, al lenguaje de la naturaleza, de los animales, de los árboles y las plantas y al secreto indescifrable de los guarismos.


   Mi Amapola soy esclavo de tanto amor, de jardín con una única gala encarnada, del hermoso Sueño que vulnera el silencio de mis ojos, es tu mirada la que rutila tras mis pupilas. ¡Dios! una estampida de deseos expresivos se acelera sicalíptica y ponen de manifiesto que tu amor colapsa el acantilado de mi corazón.




miércoles, 5 de septiembre de 2012

Vocecilla muda


   Toc, toc…, estás ahí, llamaré otra vez ahora un poquito más fuerte, sólo un poco, no quiero molestar. Esta prosa no debe quedar relegada al olvido, debe llegar lejos, ahí, a ti, y no espero nada más tan sólo que la guardes, que la acalles dentro de ti, que la confines en tu razón y que la sofoques, como tú muy bien sabes hacer.

   De mí sacaré la vocecilla muda que es potente grito para ti y de ti cogeré todo el cosquilleo de tus sentidos, que vibra en mí como la membrana de un altavoz; todo el brutal latido de tus labios, que reverbera como piel de tambor por mi cuerpo; y todo el estallido de tus luceros, que exprime mi pecho hasta reventar de infarto…

  Estate tranquila Amor mío pues tendré infinita paciencia, permaneceré claro, desnudando sinceridad, despojando toda mi cortesía, arrancando trozos de amor para enviártelos a diario. Eso sí, ganas, locas ganas de verte, de oírte o de leerte; aunque sólo sean esas líneas que apaciguan mi anhelo, que descorren tu amor y que describen cuanto me quieres…

    Bueno, aguardaré cómodo sintiendo tu piel tibia que roza levemente la mía. Conduciré frenéticamente mi único sueño, lo acarrearé hasta tu boca para que sea tragado, a tus manos para que sean esposadas y a tu pecho para que sea desbordado dentro de tu alma. Mi amor si escindieran mi esternón como el tuyo, se asombrarían al ver cuan grande es mi amor por ti.