domingo, 30 de junio de 2013

Olas


     Vienen alborotadas, revueltas y rompen con esbelta risa. Vienen una tras otra, como eslabones de cadena, pero libres, sin necesidad de fusta que las guíe. Vienen por instinto a allanar la costa, a limpiar la arena y ni se inmutan ni desfallecen en su eterno tesón.

     Saltan sobre sus propios cuerpos y piruetean al caer. Ansiosas, como salmones, desean exhibir su gallardía y sus lomos deslumbrantes y recios. A veces, picada por Aquilón, son laberinto de curvos cabellos, desgreñados y totalmente blancos; otras, peinadas por el diligente Noto del mediodía, se uniforman con mechas blancas sobre prendas plomosa y se perfuman densamente con aromas salobres; mas hoy, mi Amor, el Céfiro alcanza el cielo de azul lirio y sólo para ti, con extremosa sedosidad, con levedad imperceptible, lo desliza sobre la melena del piélago para ondularlo plateado y fresco, silbando vals para caracola, canto de olas, ruiseñor de mi Mar….

     Ligeramente picado y si necesidad de pedir favores, se vuelcan sobre tus pies, fríos y blancos jazmines entre tus dulces dedillos. Perceptibles lenguas y labios alcanzados de la bóveda de azul lirio que, con matices de amor, quiebran tu piel de Piedra en sosiego. Aquí, con este bienestar de cinco más cinco clavelillos querría fenecer, haciendo livianas cosquillas que penetren por tus plumosas terminaciones nerviosas y desperezando en vuelo tu precioso cuerpo. 

     Túmbate mi Amor, para que la cristalina ola se repliegue por toda tu piel, que cale tu entraña y helada penetre entre tus piernas. Deja que este grifo de ternura, que este grifo salino que llora sediento de ti, estimule tu cuello, tus labios, que vivifique alba ilusión en tus ojos.

     Sumerge tu mano velera hacia el oeste violeta, permitámonos este capricho de extremar las sensaciones con la puesta del Sol, de fundir nuestra carne con el cielo purpúreo en puro éxtasis de amor. Una dádiva de cuerpos desnudos que, cubierto de lágrimas de estrellas, se ofrenda cálida a la fuente riela de la Luna. Sabed que esta roja Amapola que se diluye pura y cálida en el agua no es para la cara azucena de la Luna, sino es mía, la quiero sólo para mí; y por ello, gota a gota a través de las yemas de mis dedos, me deshago en ensueños, imantando mi corazón para que férrea se una a mí y florezca intensa, siempre abierta y en expansión, hasta, muy fértil en razón, abarque lo que jamás nadie imaginó.

sábado, 29 de junio de 2013

Una piedrecita


     Hay una Piedrecita en el mundo, un pedacito de Estrella que persiste. Mi preciosa Gema que se dora junto al Sol y se desvanece como brisa oriunda en la noche, como luz tenue de la Luna. Sé que es inverosímil un ser así, mas digo la verdad, toda de azúcar es y quizás una pizca de licor lleve pues, sencillamente, un piquito de su espalda, o de su hombro, o de sus manos o sus pies me eleva liviano, decapitando mis luceros como si estuviese achispado.

     Mi Alhaja de mármol rosa, mi fruta fluvial de aristas suaves que, arrastrada por las aguas, sofoca todo lo ardiente, menos a mí que con absoluta sencillez me funde, y platea todo lo árido, menos a mí que con solo una caricia me abre los ojos como fuente y me amanece de la oscuridad.

     Mi Amor, gracias a ti, al amanecer, me abro más que feliz al mundo. Sencillamente, lleno de claridad, me descubro a la luz sobre los árboles, por encima de los tejados, por todo el agreste campo y despoblado mar. Camino, Amor mío, millones de pasos por bahías inmensas de ínsulas donde rompe una única Mar blanca y caen asombrosos ríos verticales de sendos ojos, donde galopan caballos de crin fino, corto y castaño. Dejo huella por esa tierra rodeado de Piedras de amor...

jueves, 27 de junio de 2013

Una mujer de voz tan diferente



Una Mujer de voz tan diferente, 

de piel blanca y mirada bruna. 

Luna de clara y mansa laguna, 

rayo que tilda vidrio de fuentes. 



Anida Linda mi modesta morada, 

lengua de fuego que en mi alojo. 

Declaman su nombre y llamarada 

tibia e intensa surge en mis ojos. 



No me abrasa la calina estival, 

ni arcángel que vadea el cielo, 

sino el duelo de amor mortal 

es el me consume sin consuelo. 



Aire, mi Éter taumatúrgico, 

lluvia, mis Perlas aspergidas. 

Ósculo, con ademán litúrgico 

pétalos que me lega la vida. 



Collares, Dios mío, con su saliva, 

diamantes de su rojo terciopelo. 

Palpas, Dueña mía, con flagelos 

un corazón ahogado, a la deriva.

Culebrean los huesos con perfecta armonía


     Como se mueven, mi Amor, giran, se desploman incorpóreos o se alzan ligeros, a modo de plumas, llegando incluso a volar... Además, con total naturalidad, perfilan sus sonrisas y, sin argumentar pizca de preocupación, tal profesionales que son, exhiben su pericia...

     Lluvia de coreografías frescas. Manos enarboladas y laberínticas que musitan entre sí, brazos y dedos que tremolan como cintas en el aire; un armónico viento que seduce a los espectadores. Cantan sus cuerpos con poses expresivas, trazan un paisaje propio, tizas finas y húmedas que esbozan cielos ralos, suelos dispersos o fachadas acartonadas de transparentes ventanas.

     En la cárcel, un lienzo nuevo, bellísimo, de luz que perfumada que descifra el alma en temblores. Cáfila de artistas que nos entrega el tiempo a borbotones que, a razón de escasa media hora, nos llena los ojos con enigmáticos espejismos, una llama de signos que zigzaguea honda en nuestra razón fundiendo los labios con admiración.

Se eriza la piel
con una hija tan guapísima,


que con sólo bailar
interpretando mudas sombras
es capaz de hablar a gritos,
de encender el pecho
sin usar fuego
de quien la contempla.


Oficiando al máximo mis yemas
soy incapaz de definir algo tan hermoso.

miércoles, 26 de junio de 2013

Miguita blanda de pan



Aunque posee adusto nombre, 

es toda miguita blanda de pan. 

Blanca y al paladar algo salobre, 

tanto que obnubila mi hambre 

y me funde en masa de flan. 



Enjuta, elegantemente tostada, 

destaca por franqueza dorada 

y si en su masa rocío, sin sobre, 

pizca de sal, se conturba delicada. 



Cuantas escenas amaso, mi Amada, 

con rudas manos de simple hombre. 

Desde muy temprano, antes de alba, 

un buen panadero que con los puños 

brega la razón para deshacer grumos. 



Sin olvidar mísero minuto molturo, 

plaño y rehogo todos tus coágulos; 

se desbordan de este, tuyo, corazón 

colmando artesa de mi ser de amor. 



Invención y algo de sésamo al albedrío, 

para esta Libra mía que a diario atavío; 

amor en la mesa, como me dicta Dios. 

Migo bocaditos con besos de escalofrío.

martes, 25 de junio de 2013

Era ella y la encontré


     Era ella y la encontré, entre dóciles ninfeáceos que, con ingenuidad, emergían de la nada, bulbos desmelenados de manos tiernas y rosas. Su hermoso semblante, espejo que da envidia a las diosas, era blanquecino, de sabor ácido y olor fragante como el de un limón. Sus piernas se alzaban hasta el pecho de esos inquietos retoños y su esculpida cadera, elegante, una pizca turgente, altanera y más que bella, era levedad de hada materializada para esos futuros astros que ahora flotan sobre la nada.

     Al verla en el porche de la tienda, al advertir esa exquisitez de piel brillante y clara, a simple vista, tan jugosa como una suculenta manzana, mi pecho vibró como la piel estirada de la caja de un tambor. Con pantalón vaquero y blusa de cuadros azules remangada hasta el codo; para mí es la mejor, el súmmum en hermosura, un adorno extraordinario engendrado en el mundo, lo sumo en beldad, un galardón Nobel que se me concede en vida…

     Poco a poco y día tras día se me iba mostrando un signo secreto, una galante espina se me hendía en el pecho… ardí y en estado de plasma me desleí gentil por el aire…; atónito por el encanto de mi Dama.

domingo, 23 de junio de 2013

Fin de semana



ANTES DEL CONCIERTO 

     Esta tarde, aprovechando la ocasión del concierto, pasearé altanero, almidonado y orgulloso por saberme amado y barruntarte siempre a mi lado. Iré ingrávido, flotando entre coherentes sueños y abriéndome sin límite en simpatía. Filtraré, con gafas de Sol, la fulgente luz, mas si alguien se arrima, rápido me las retiraré para ofrecerles la blanca sinceridad con la que mi Amada me pule a diario. 

     Iré igual que siempre, dilatando las fauces, para que el pretérito y asombrosos entorno de Cáceres eyacule en mis adentros. Quiero, de manera salvaje, parir para ti, Vida mía, todo el paisaje que a diario husmeo. 

     Derretiré el glacial de mi vasalla sien con las añejas calles de la ciudad y lo aunaré al inquieto Volcán de Piedra fundida que deshace mi pecho y conquista mi corazón; mi Lava incandescente de amor. 

     Que espléndidas tallas en los alfeizares, que blasones en los muros…, que corto pelo cae sobre sus finos hombros, que chispeo en sus castaños ventanales…; como arbolea la hiedra y las flores de jazmín sobre los vetustos muros, como se tapizan de esmeralda las grietas…, con que garbo camina, con que donaire sueltas sus palabras…. En los peldaños del arco de la estrella deshincharé el peso que alimaña mis tobillos, diría que aquí descubrí a un apuesto hidalgo galantear entre los soportales de la plaza, que avizoré a un trovador cantando coplas de amor…, juro que yo seré su particular juglar, que erizaré su pelo, deshilaré sus prendas y debilitaré sus dulces pies con maravillosos versos y cálidos besos. Poco a poco, con profundos poemas y con recios latidos volveré a desgarrar su sesgado pecho para sacar un Corazón que deslumbrará más que Sol, todo de puro fuego, suspendido en mí, único en mi cielo…. 

     Allá, en las frías y cristalinas aguas de los hondos aljibes, desearía flirtear con vehemencia cubriendo su albino lomo con franela, suspendiéndome como dócil ave sobre su cuerpo y diluyéndome en tierna cópula que se deshace en resuellos y se rehace en sueños. Un Poseidón entre sus piernas que siempre que te ama lo hace como si fuese la primera vez, descubriendo los lindos misterios que atesoras bajo sus prendas. 

     Más tarde, albino como los rayos de la Luna, me adheriría como piel a su esculpido talle, al fino cuello de mi Flor de mayo, albearía sus peciolos y lavaría con saliva sus rojos pétalos. Carantoñas más que lascivas, bajos los reflejos de los faroles de vapor sodio que embrujan la víspera de San Juan. Ocultos, en un rincón de esas sibilinas calles y a altas horas de la noche, con tímida coherencia juntaré mi cuerpo al suyo, me hipnotizarás con apasionadas miradas y, trenzado lentamente las lenguas en un solo cabo de irrompible amor, se diluirán ambos espíritus. Nuestra carne se ligará y durante horas, palpándote con las yemas, los labios y la lengua, amasaré el blanco vientre de pan y con expresa delicadeza explotaré irisente con la aurora de mi estrella Casiopea. 

EL CONCIERTO 

SUSPIROS DE ESPAÑA 

     El cielo, sin tormento, se desplomó en olas de instrumentos musicales. Estalló el bombo como trueno, más lejana atronó la tuba, poco a poco calaron los clarinetes y mi alma se empapó con la calma de las flautas. Suspiré en mi tierra por la voluntad de Dios, que fundió rayitos de Sol para crear una hermosa flor, alhaja rubí que atavía mi corazón. Miré al profundo firmamento y advertí que las gemas de rocío también latían alegres por tal suspiro, fundadas en la bóveda nocturna brillaban igual que latía yo, que desmayo, Amor mío, por mi Flor de mayo. 

     Aquí, disuelto en la plaza de San Jorge, me decías con paso doble “pronto iré” y yo, cantando por dentro un Suspiro me abandoné a los instrumentos y permití, Amapola mía, que te adueñaras de mí. 

NESSUM DORMA 

     Después Nessum Dorma, como tantas otras veces una vocecilla interna me gritaba que nunca duerma, ahora la banda, bien entrada la noche, lo aireaba al espacio infinito. He de hacer caso a este empeño del corazón, es de la única forma de mantener fundida mi lava Pétrea, de deshelar mi pensamiento y de evitar que me envanezca. Al amparo del pequeño huerto que está en San Jorge, en un rincón donde respiraba glorioso frescor, me senté un santiamén para sentir como mi Flor crecía dentro de mí. Tanto te quiero, mi Amor, que este misterio lo mantendré encerrado en mis adentro. Nuestro nombre nadie lo sabrá, sólo, temblando de amor, cuando mire las estrellas que rielan en tus ojos, romperé con besos el silencio y lo expresaré sobre tus labios…. 

     Noche tras noches me disiparé en el alba de su alma, para que, Estrella mía, sepas con claridad que no debes tener miedo. Trasmontad estrella mía, trasmontad el lóbrego firmamento, que yo sortearé, escribiendo versos sin reposo, los escoyos del camino para que dichosa aspires, por encima de las nubes, Amor materializado.

EL SITIO DE ZARAGOZA y 1812 

     Quizás ya no haya posada donde se cuenten estas hazañas y quizás sea mejor así, que el fuego de la ira humana repose por fin lejano. Ahora sólo queda el eco de sus efectos, el arte que inspiró esa triste hecatombe. 

     Los instrumentos se alzan con rigor y, después de tanto tiempo y sin los sentimientos que la infundieron, tal pieza musical se convierte en salamandra de nieve que zigzaguea por nuestras venas y los espectadores, atónitos, agudizan los sentidos, la mirada y el oído, como gatos monteses que buscan su pieza. Merece la pena prestar lágrimas de melancolía a tan entrañables melodías, llorar a la vida que se trascribe sobre partituras. 

     Diría que los crescendos de estas partituras, ahora interpretadas por la banda y por mi hijo, se merecen que la gente se ausente entre sus solemnes y dulces escalas. Que estas dos obras, que ya se han representado miles de veces y ahora suenan gracias al esfuerzo de gente sencilla, se admiren tales como son, alegría misma de la vida, sin nada de pena ni pizca de espanto, sino sólo con el sabor dulce de volverlas a escuchar. 

     La grada en suspenso se dejaba llevar en silencio por la belleza que tendían los instrumentos. Y yo, no menos perplejo pero bastante ausente en cuanto al corazón, me desvié blando hacia la fachada de la iglesia. Sólo me faltó sacar pecho y arrullar como palomo desde el tejado pues, con el nido en su entraña, incluso volé de nuevo hasta las riberas del Guadiana, a mi Villanueva, a buscar su compañía y derramar mis estrofas de amor en su hermoso pecho.