domingo, 29 de enero de 2017

Entre las hojas de tus libros




     Hoy, si ha de llover, que sea con un sirimiri peculiar, que traslade en cada chispa hermoso recuerdos y que todas se detengan en tus labios sanando tal cual cicatriz. Las reconocerás, como si antes hubiesen rozado los secretos de tu boca, los secretos de tu cintura, de tu vientre y de tu frente.

     Siguen igual de suaves, flotando por el tiempo, sobre el aire, entre las nubes y entre las hojas de tus libros…, reconocerás que son las veredas de calor de otro hogar, senda que te acercarán a esta mención que atesoras en lo lindos corales de tu gran corazón.

     La suavidad de mis manos en las palabras me trae el roce de tu piel, son como las dos alas de un ruiseñor que jamás concluirá su viaje…, infatigable por tu amor.


sábado, 21 de enero de 2017

Vestida de amor


     Vestida de amor salió a la calle. Cabizbaja, sin saber a dónde ir, susurrando cariño al bebe que llevaba en los brazos y a la pequeña que iba asida a su falda. No tenían nada, tan sólo unas cartas inolvidables en el bolsillo, unos recuerdos de papa y, a duras penas, algo de ilusión; la codicia de una “raza superior” les había arrebatado todo. Aun así, su débil latido rasgaba el frío, su serenidad adormecía al bebe y reconfortaba a la pequeña. Cuánto amor se silenciaba tras esa estrella de seis puntas que presagiaba su destino.


miércoles, 18 de enero de 2017

Fui abejilla



    En cuanto abrí los ojos, después de un placentero sueño, percibí el zumbar del enjambre. Es una colmena blanca y pequeña, apenas unos millares, donde todas las abejas obran con esmero y alegría. Las obreras realizan su labor con un afán envidiable, unas van hacia el sur, a las laderas de las grandes montañas, y otras vuelan hacia el norte, hasta las arboledas y los nenúfares que nadan en las orillas del río. En cambio, los zánganos son más casamenteros, tan sólo salen para los vuelos nupciales y el resto de los días se toman muy en serio su labor, dando todo el calor que pueden a las nuevas abejillas y repartiendo equitativamente el dulce néctar de las flores. La abeja más hermosa, y con diferencia, es la Madre, tras fantasear un solo día en vuelos de fecundación se retira a dar todo su amor a las nuevas larvas.


     Yo soy una hacendosa obrera y hoy, al salir de la colmena, determiné que me tocaba volar hasta la exuberante dehesa que hay a los pies de la montaña. Una vasta dehesa, de frondosas encinas y verdes herbazales. Donde los rebaños pastan y duermen serenamente mientras el Sol les abriga.


     A mí me encanta recolectar el néctar de las florecillas blancas y amarillas, de la escoba y la retama. Con mis patitas vacío la miel y junto todos los granos de polen que puedo. No labro las florecillas, sino las mimo con juegos, y todas ellas, flor tras flor, me complacen con sus dulces jarabes, me dedican sus finos aromas y me embellecen con sus intensos colores. 

     Cuando el cae el Sol regreso agotado, pero feliz, a la colmena. Allí palpo el calor de los zánganos y disfruto de mi ración de miel y de unos granos de polen.


     Yo soy muy joven y quizás algo distraído, mas me doy cuenta del miedo que tienen algunas compañeras, chismorrean sobre aires malos que recubren las praderas, los olivares, los cerezos y los almendros. Aires nocivos que flotan e inundan la brisa, oreos nauseabundos que, si se emploman sobre una colmena, desnaturalizan su alegría y extirpan toda vida.

     Seguro que sólo son  habladurías, pues no puedo admitir lo que un día contaba un zángano; sospecho que nos quería asustar. Un día chasqueaba que había visto un prado sin criaturas, sin las afanosas hormigas, sin las lentas y rechonchas orugas y, ni siquiera, los ataviados caracoles, que siempre llevan su hogar a cuesta. Era una pradera estéril, sólo había unas briznas erigida que desprendía un tufo peculiar, como el olor de los encapuchados…

     Colmenas deshabitadas, campos muertos y bosques marchitos, por no fecundar las flores. Por eso volamos bosque adentro, hasta aquí, donde no había porque tener miedo la nube plomiza, donde la vida transcurre con normalidad.

     Un día regresé al prado donde solía recoger polen. Percibí un olor ácido y penetrante, un efluvio que nunca antes había notado. Lo que vi fue dantesco, la dehesa había desaparecido, no había rebaños y los humanos se habían marchado. Un baldío desértico, de tierra árida y sin pizca de humus. En las cunetas apenas unas briznas que languidecían sin que las abejas las fertilizaran.

     Sin más dilación volé hacia la colmena y grité -La dehesa se nos va, corred y surcad los cielos en busca de anteras, tenemos que acaparar todo el polen que podamos conseguir para llevarlo a las florecillas del baldío. Tenemos que sanar el prado-.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Nochevieja



Siento, en cada nochevieja,

un geniecillo que atesora sueños,

un duendecillo que lustra bandejas

con atardeceres y auroras,

con arroyos en halagüeños

paisajes de densa flora.


Sí, Hermosa mía, el año nuevo

se abre irradiante como estrella,

diamante en bruto de piel tersa.

Aquí, me creo un prestidigitador

que vacía la chistera de su ser,

sacando su alegría, su gentileza….

Es la virtud de tu lirio, su querer

para polinizar a su único Amor.


Si, Vida mía,

en nochevieja y año nuevo

esta dichosa herida de cupido

se ahíta con nuestros risueños

recuerdos y, como el gorrión al vuelo

o el sentir de las olas en esta caracola,

se desborda la poesía de su corazón ido


para dulcificar la savia de mi Amapola.


Magníficos zarcillos, diademas en oro y plata y coruscante pedrería.... Uva y champán para fermentar en su cálido corazón; sí, en una copa que recobra el destello de la lumbre, que descubre el Sol dormido en el seno de mi Amada...

Brindemos mi Vida, levantemos las copas sobre nuestros corazones y recordemos aquellos paseos por la charca. Canta mi amor, canta hasta desfallecer, que después seremos ráfagas eternas de polvo de Lirio y Amapola arrastradas por viento...


lunes, 26 de diciembre de 2016

Feliz 2.017



¡Vuelve! Brillo de las ascuas,

no abandones mi piel, mi tez

y escava adentro de mi mirada.

Haz que tu trémula lucidez,

sin notas ni canto, inocule

raudal de néctar de sencillez

en mi densa y tibia sangre.


He de conservar esta flama

e incorporarla a la de antaño,

junto con aquellas imágenes

que litografiaron con lumbre

los espejos prístinos de mis días.

Rememoro las otras pascuas,

las luces y las bolas, los ángeles,

las cuentas del árbol de Navidad

y las revelaciones en los belenes.



De nuevo, trasnocho otro año

y resurge el irresistible deseo

de ir al pasado; a tu belleza.

Volver a acariciar tu mejilla,

tu frente y, temblequeando

de felicidad, sellar con besos

tus ojos y tus dulces labios.

Rebrota el inmortal cosquilleo

de formar un único cuerpo.



Tantas reverberaciones de amor,

tal vez hipnotice el centelleo

inextinguible de aquel fuego,

de ese súbito beso en la alberca

que, como una Estrella innata

me infundió la llama del amor.



Fue tan cálido, que expatrió

para siempre este corazón

a su Nido, al Colmenero dulce

de la miel de mi Vida viva

Ahora, desde abismo de peligro

se ahoga con amor agridulce.



Hoy, los incandescentes pétalos

no aderezaban ningún cordero,

ni lamen el renegrido caldero.

Incluso, las frías e inertes cenizas

sospecho que, muy lentamente,

se han repartido por el ambiente

de nuestro abandonado salón.



Que este corazón sea almirez

para majar quietud y lozanía

e irrigar con cada latido alacre

que germine a flor de tu Piel.

Ya se hace media noche y con un suspiro, como lágrima de agua por mis venas, te declaro….

que un hombre célibe y enamorado. Un trovador sencillo que acuna la ilusión de soñar.

Quizás afirmen que soy prisionero del amor y asiento, de todo corazón, que sí, que es la voz arpada que surge a través di mis yemas.

Musical afán para mujer que admiro, vigilia de amor para releer y repasar noche tras noche los versos que definen tus ojos, tus labios, tus manos, tu rostro y tu cuerpo.... Es mi guarida, Amada mía, dar sin reservas mi vida en versos.


Acaso conoces amor como el mío, lírica de corazón similar…. Día tras día aventuraré mis manos sobre un lecho de papel y, como canto de ruiseñor, volare mis notas al nido de tu corazón.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Carrusel




Ya, ya vuelvo a ser niño,

sin prisas ni pesares, niño

a espaldas de una aurora

que, sin cuerpo, va lejos,

hasta dejar rocío en flora

virgen de mi Mujer Niña.



Cuaderno lacrado que oculta

un relato mirífico, hermoso.

Una reserva sigilosa, tallada

en charcas, entre las hadas

de los muros de un lavadero

de blancas lanas; así resulta

tu envoltura lírica, del tintero

que se aúpa y que cabalga.

Sí, esbelto como el caballito

de cartón de nuestro carrusel,

que diligente vuela en torno

a puntal de vidrio Marino

que cintila Belleza, … Primor.



Desde pupilas azabaches

se irradian por la noche

secretos de mi corazón.

Vacío mi absoluto amor

y lo siembro alrededor

de tus Pies, del Estribo

de mi vida; amar al instante

amar como caballo gigante.



La crin trenzada con ovillos

de letras y ternuras dorada,

unos vaivenes de adornos

que, tal lucero en la noche,

penden por los costados,

arroyos de versos titilan,

estrellas para deslumbrar

al Centro de mi carrusel.



Entonces, sin forma, pequeña,

sumida en desértica soledad

se funde en un albor reflejo,

como una efigie de nacarada,

un halo de cuentas de rocío

que se derraman ahogadas

desde tintero de escalofrío

por la dulce piel del Vientre.



Dócil, en colegio de papel,

dispuesto a labrar surcos

penetrantes y elocuentes.

Te reescribo tu poesía fiel,

tibios regueros de besos

que fluyen por corrientes

vidriadas de atrevido amor.

Somnoliento, entre sábanas,

con aroma de una Amapola,

surgen versos del corazón,

nuevas gotas que incendian

mi tacto sobre tu fina piel.



¡Oh!, Siempre, en tu cuerpo,

inextinguibles brasas infames

de un lirio que bien se sabe

medroso; por ello en desierto

de ensueño oculta el secreto

de cuánto, cuánto te quiero…



Yo guardo

mis palabras en tu cuerpo

y le que las oiga un día

recibirá una ráfaga

de Lirio y Amapola.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Paz y felicidad en Navidad



Estimados todos.

Con un poco más de tiempo que de costumbre insto, en estos días de fiesta, a pedir al campo que siga igual de verde y rico, al viento que se eleve fresco y ligeramente húmedo y al agua que permanezca cristalina y abundante.

También suplico, para el hombre, Paz y Amor para que mantenga su corazón sano y limpio, Imprescindible Labor para que se erradique toda la pobreza y nos erija honestos y justos, Solidaridad para que todos, y no sólo los cercanos, puedan cumplir sus deseos y Salud de hierro para que la alegría se torne indeleble en nuestros rostros.

-***-

Se sincera la mirada hacia atrás, se medita y se recuerda.

…a lado de un abeto de cristal, los ojos deslumbrados, invadidos del amarillo llameante que consume las ascuas.

…el reflejo rojo de una copa de tinto y el griterío de los niños.

…algunos se han ido, tan sólo el badil es inmortal.

… y a mi lado estás Tú.


No, no es diferente, corderos,
farolillos y borlas de espejos,
renos y rechonchos pascueros,
la nieve, los ángeles, las hadas
y las cintas enjoyando el abeto.
En la mesa un centro de acebo,
a la entrada y en las ventanas
cellisca menuda y guirnaldas
cristalinas de oro y blanca plata,
de álgida lazulita y cálido rubí.

Todo, así, igual, el gusto de pasear,
de compartir, con febril ansiedad,
esplendente dicha con los amigos,
con vosotros y, labrado tal testigo,
esa indefinible sensación
del irradiante amparo familiar.

Camino, como niño por un jardín,
atesorando los singulares ocelos
del mármol helado que cincelo
y de la oscura turmalina que viví;
son los brotes del pensamiento.
… vaivenes alegres y de duelo,
columpio que mece sentimientos.

Ahora, abro mi ser hasta la lejanía
que nos deparará el año nuevo,
entrecierro los parpados al severo
reloj que nos priva de los sueños
y nos exige las prisas del día a día
y aguardo a que den las doce,
a otras tantas uvas y al brindis,
a que se rompa el cielo en la plaza
con las campanadas y con el goce
de la gente,… aguardo a los besos
y los abrazos que sellen la felicidad.

Así, como cada año, la quietud
se acopla a mi alma, un céfiro
con sueños de ayeres y aljófares
de más de mil y una noches.
Podéis entrar, que esta puerta
siempre os la dejaré abierta
y la amarillísima y temblorosa
lumbre de la chimenea encendida.

Aquí, en la mesa siempre tendrás
una botella de mi mejor tinto,
y si caes en sueño os serviré
un café endulzado con miel.
Quizás, en la soledad, surja frío,
mas os pondré colchas de olvido
que, aun no den calor, agradarán
en belleza sabiéndome una maña,
que es mágico abrir los postigos
para que fluya la sencillez del alma,
que lluevan recuerdos y que de pronto,
cedan las paredes de las sombras
y resurjan aquellas reminiscencias
de cuando estuve en casa contigo.

-***-

La luz nace tras los ojos del que sueña.

Cielos azules, verdes prados 
y arroyos cristalinos hartos de luz.




***Paz y Felicidad en Navidad y en cada día de nuestra Vida***