lunes, 26 de diciembre de 2016

Feliz 2.017



¡Vuelve! Brillo de las ascuas,

no abandones mi piel, mi tez

y escava adentro de mi mirada.

Haz que tu trémula lucidez,

sin notas ni canto, inocule

raudal de néctar de sencillez

en mi densa y tibia sangre.


He de conservar esta flama

e incorporarla a la de antaño,

junto con aquellas imágenes

que litografiaron con lumbre

los espejos prístinos de mis días.

Rememoro las otras pascuas,

las luces y las bolas, los ángeles,

las cuentas del árbol de Navidad

y las revelaciones en los belenes.



De nuevo, trasnocho otro año

y resurge el irresistible deseo

de ir al pasado; a tu belleza.

Volver a acariciar tu mejilla,

tu frente y, temblequeando

de felicidad, sellar con besos

tus ojos y tus dulces labios.

Rebrota el inmortal cosquilleo

de formar un único cuerpo.



Tantas reverberaciones de amor,

tal vez hipnotice el centelleo

inextinguible de aquel fuego,

de ese súbito beso en la alberca

que, como una Estrella innata

me infundió la llama del amor.



Fue tan cálido, que expatrió

para siempre este corazón

a su Nido, al Colmenero dulce

de la miel de mi Vida viva

Ahora, desde abismo de peligro

se ahoga con amor agridulce.



Hoy, los incandescentes pétalos

no aderezaban ningún cordero,

ni lamen el renegrido caldero.

Incluso, las frías e inertes cenizas

sospecho que, muy lentamente,

se han repartido por el ambiente

de nuestro abandonado salón.



Que este corazón sea almirez

para majar quietud y lozanía

e irrigar con cada latido alacre

que germine a flor de tu Piel.

Ya se hace media noche y con un suspiro, como lágrima de agua por mis venas, te declaro….

que un hombre célibe y enamorado. Un trovador sencillo que acuna la ilusión de soñar.

Quizás afirmen que soy prisionero del amor y asiento, de todo corazón, que sí, que es la voz arpada que surge a través di mis yemas.

Musical afán para mujer que admiro, vigilia de amor para releer y repasar noche tras noche los versos que definen tus ojos, tus labios, tus manos, tu rostro y tu cuerpo.... Es mi guarida, Amada mía, dar sin reservas mi vida en versos.


Acaso conoces amor como el mío, lírica de corazón similar…. Día tras día aventuraré mis manos sobre un lecho de papel y, como canto de ruiseñor, volare mis notas al nido de tu corazón.

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