lunes, 19 de mayo de 2014

Ya he salido de la cocina


     Ya he salido de la cocina, he retirado el último plato, he secado el fregadero y he escurrido y tendido los paños. Ahora a repantigarme en el sofá y a acidular con mis dulces yemas de limón el cielo de tus sueños.

     Voy a exhalar todo el polen que sea capaz, el que Ella merece, lo extraeré del verde trébol de cuatro hojas que sembró en mi pecho. Lentamente abriré sus diminutas florecillas blancas y, propalándolo con mi plateado teclado, perfumaré el aire que inunda tu pecho. Resuelto, soslayaré todo firmamento contaminado y todo pavimento descuidado y, con apetito mortal descerrajaré otra vez su suturado esternón. Lo haré como rayo de luz que atraviesa cristal pulido, descolgándome risueño, bailando como cuando se baja por escalera de caracol, hasta penetra en el mismísimo vórtice de su gran corazón, bajo su dorada piel.

     Delicioso y extravagante es este delirio de flor, pues se abreva directamente de la serena intimidad de una gran Mujer. Presiento, en cualquier lugar y cualquier hora, el chasquido de los grillos, el trino de los ruiseñores y el aroma a romero que colma el jardín de su hermoso cuerpo….

martes, 13 de mayo de 2014

Cuanto tiempo juntos


     Cuanto tiempo juntos, caminando asidos por la poesía. Al principio se me enredaba la desobediente lengua e incluso los torpes dedos, dando de cuando en cuando algún traspié que me llevaba de bruces sobre tabique oscuro. En otras ocasiones sepultaba los ojos en espejos de luminoso añil, o en charcas de risueña esmeralda o, en insomnes momentos, los ocultaba en balsas despejadas, tildada con festivas estrellas.

     Meses más tarde, te ceñí a mi entraña con un sinfín de idílicos pasajes. Derramando cariño sin consumirme, hasta que un día me enredaste entre brazos de amante y penetraste en mis venas. Transformaste mi cuerpo en una cratera inagotable de saliva y de aloque y así, con cada latido, canalicé hacia las yemas de mis dedos todo el respeto que prometí ofrecer. 

     Náyade vaporosa que mora en mí, que incluso despabilado amasa blanco y crujiente pan e hila florida forma de ser; un manantial de ensueño que me busca cada noche, que me rebusca al ir y venir, no entre la gente, sino en la mente, entre las cientos de rimas que sembré en su vida.

Embrujar


     Y si hubiese un exvoto divino que me confiriese codicioso Don: ahormar en mis labios los dedillos de tus pies y de tus manos,… libar de nuevo tu blanca piel. Paladear ese sudor ahíto de palabras tiernas, linfa vítrea encauzada por alborozo de latidos.

     Me aventuraría a suscribir un pacto diabólico para achicar nuestro vasto alejar, para caminar eternamente juntos, incluso por el más allá,… alevillas que revolotean en eterno sueño.

     Decidme, con qué puedo obrar una pócima que apure tu serena voz del viento y la gane para dilatar cada alveolo de mi pecho. Argüidme cómo lo he de hacer, acaso en aquelarre, macerando bebedizos en las opalinas noches de plenilunio, o con conjuros bucólicos, invocando recuerdos para lograr aojos enternecedores. Alzaré, con ambición tirana, mis deseos en versos, géiseres perfumados que rimando invadirán cada rincón de su mente y así, mediante líricos encantamientos, lograré vaciar todo el candente sentimiento que se acrisola en tu corazón y así, con sumo y digno cuidado, atesorarlo en mí vacío e íntimo pecho.

domingo, 11 de mayo de 2014

Asómeme a donde juegan los luceros


     Asómeme a donde juegan los luceros, a níveo cutis aspergido de azucarado sudor que reverbera como estrella. Heme siempre ahí, al borde de lechosa fantasía, ante confitada canela, frente a vidriosa plata…. Deslícese exaltada mirada por la puerta del colegio, revolotee ladina y sin freno como pajarillo que pica por el suelo o piruetea entre verdes brotes y taimada escúrrase como párvulo galopín tras los coches y tras los setos, con semejante alegría, alborozado de felicidad y aguardando a que Ella pase.

     Semeja utópico, mas cierto es que cada vez que surge lo hace con un brillo vario e insólito. Estupenda, o más bien ideal, camina abriendo mi ojos, que la quieren, como si reviviesen cada día. Así, posible e incuestionable, su pasaje es brisa primaveral que abre de súbito mi mente y detona mi campechano corazón.

     Bien con un pantalón ceñido o airado, de vestir, o acaso con una falda alzada hasta sus maravillosas rodillas, o bien con chaqueta clara o con un vestido suelto; con tan gustosa forma vestir,… tan guapísima. Una veleta ligera, de amor verídico, que al caminar por acera estival se orienta precisa a mi paso, se detiene, sonríe y derrama sublime risa. Por el aire, su vaporosa pasión, su carnal perfume, purifica la brisa que respiro.

     Nada ha cambiado, truecas exquisito todo mi alrededor, lo avías tal como eres, y yo, alucinada abeja, voy y vengo de la memoria al corazón, del sillón al campo, del entorno a la yema que enerva mi corazón…, a verte pasar hacia el colegio, a coger el pan y regresar al hogar…, abeja de una única Colmena.

viernes, 9 de mayo de 2014

Cada mañana desadormezco emocionado


     Cada mañana, Amor mío, desadormezco emocionado, cavilando que puedo transcribir. Así, asiduo, despabilo entre deseos ígneos de acariciar, de besar, de hacer el amor…, pasión que me acecha y me estremece de escalofrío; y no sólo unas horas, antes de que la puntual musicalidad del teléfono me apee del coralino ensueño que emboza mi cerebro, sino cada vez que me encierro en sí mismo se alza manantial de muselina blanca que inunda con sedosa quietud toda mi atención.

     Este desvelar no es una salmodia monótona y sin expresividad, ni tampoco es una tarara inaudible y aburrida que se pueda suprimir, es, más bien todo lo contrario, un esclarecer fresco y saludable, como el aspergió de incontables pajarillos que frenéticos se desbordan al despuntar el día; así irrumpes al alba o en medio de cualquier ocasión en mi pecho, un árbol donde trinan enamorados incontables ruiseñores.

     Florece tan exuberante tu querencia, hermosa Mujer, que por completo copas el humilde y sirviente corazón de este lirio. Te infiltras similar a partícula de polen que fecunda inapreciable gineceo y, aun así, microscópica, en un santiamén palias todo mi noctámbulo vacío implantándote en millares de brotes, galvanizando mi yerma dehesa con los pigmento del amor, exfoliándola con un sinfín de pétalos de flores, de astros y de soles, e impregnándola de singulares y embriagantes esencias.

     Ignoro si en la naturaleza hay manantial que recite como ella, desconozco si hay alameda con tan limpio cristal…, al fin veo una senda en calma donde canta hasta la hierba, donde la araña tiende seda y caracol sosegadamente pule su acogedora voluta, al fin puedo presumir de que me quiere maravillosa Mujer….

martes, 6 de mayo de 2014

Felicidades MI AMOR


     Por fin se desvanece el runrún del motor, aunque en mis tímpanos aún resiste ese molesto reconcomer, es como el crujido que provoca la carcoma al mordisquear un listón de madera en la profunda y silenciosa noche. No se habrá colado alguna hormigüela en mi cabeza, una diligente e incansable obrera que, con clarín de plata, horada mis neuronas con ásperos ruidos. Puede ser que algún termes se haya emplazado dentro de mi cerebro, eso es por salir tanto al campo….

     Otra vez he reabierto el despacho del conservatorio, posee música ambiente y servicio de cafetería. Aquí, en este coqueto rincón, me relajo y me desnudo al explorar tu alma. Siempre hay algún espectáculo que me inspira, actos que a veces rozan lo lúdico, sobre todo en las horas en punto, cuando todos salen a los pasillos….

     Debes de comprender que en este lugar cuesta concentrarse. Mas, si cierro los parpados, todo se redibuja; se esclarecen los cálidos roces de tu mejilla, los profundos besos de la tarde…. Suenan tan pura y precisa tu habla… y emerge esa voz solista que con intensidad interpreta el maravilloso -Te Quiero-….

     Bajaba de la montaña, con un sinfín cutáneos corazoncillos, de dulces cerezas rojas y me veía como un todo, cabal y casi perfecto; pero al llegar a tu lado, al aunarme a tu alma reparé en que no era nada, así es, una nada sumida en inexplorable belleza. Disfrutaba, como un niño que abre un juguete sorprendente, de la blanca cima de Sierra Nevada, del rojizo alcázar del Alhambra y del increíble murmullo del agua que allá por donde camine se advierte cristalino y frío. Esa imagen impecable de Granada estallaba en clamor desde tus risueños labios, desde tus irisados ojos y surgía, en verdad, exultante y a acorde con tan tierno y apasionante cuerpo.

      Osado miraba el perfil de tus labios, las comisuras de tu boca, tus profundos y sombríos párpados…; sí, muy atrevido y dejando que mi voluntad disfrutara en libertad, exploraba o, mejor dicho, gozaba de la sedosidad de tu piel…. Más que pensarlo, Vida mía, un escalofrío me recorre desde los pies hasta la cabeza, como yerba de menta que hiela las venas.

     Feliz, mi Niña, pues me siento tuyo y te sé mía, tanto que al cerrar los parpados me diluyo en sudor, echados sobre la hierba, bajos los pinares que rodean al Alhambra. Conversando contigo sobre los aljófares que rodean la fuente de los leones, sobre esa pila que no rebosa agua sino que la reconduce por acequia de mármol, como hilaza vidriosa, como hilacha de alegría, de amor…. Apasionadas voces y entusiasmadas atenciones, recíprocas que ocultan las delatoras fuentes de los labios y que canalizan por los azarbes de los dedos hacia los ojos, de pecho a pecho para que nada, ni una simple gota de amor se desperdicie.

domingo, 4 de mayo de 2014