miércoles, 9 de abril de 2014

Trazo insomne


     Lees este trazo insomne que canto a través de las yemas de mis dedos. Es mi alma que enamorada clama por un insignificante instante para hablar, por estar a tu lado y que ruega, algo rebelde, por recoger el soplo que exhalas en cada dulce beso.

      Que ya, envuelto en la noche, precisa haraganear de la labor diaria para azacanar ensueño sobre el blanco papel. Unos trazos de pluma que sin torceduras caligrafíen esbozos primaverales, de marmoleas dehesas, de áuricos eriales y de plateados ríos.

     Así, arrinconado en este sillón del salón, desgajo y marchito mis pétalos de lirio para hacer ungüento lírico y mágico. Sí, que mi insomne trazo te cautive, te hechice y te desentrañe tan enceguecedora, que la peregrina Luna, en su altitud, se humille al sentirse desvalijada por tan brillante sonrisa.

     Sílabas bordadas para mi Amor.

domingo, 6 de abril de 2014

En la honda Arpa



     Ahora he de meterme en la cocina para hacer natillas y después, a través de mis labios, desencadenaré un manantial de canela, de azúcar y, sobretodo, de jugo de limón, y sin más, sólo por una noche amor, lo pulverizaré sobre el arpa vocal de tu delgado cuello.

     Mondaré limpio y recién cogido limón y lo rallaré minuciosamente para espolvorearlo por tu boca, por tu vientre…. Pero lo haré después, en la honda noche, que es cuando deseo saciar mi sed, arrullando como férvido joven por el apetito de libar fino cuerpo. Quiero sentir la tersa humedad de tu sudor, la binza humedad que surge al palpitar, al contraer los músculos, al estremecer tu piel con mis caricias….

      Mis yemas, al navegar por tu dermis, crean débil oleaje; mis labios, al bogar por tus senos, legitiman en la entrante de tu pecho sosegado meando de más dulce amor….

Voy a dormir con mi carita hacia el este


     Voy a dormir con mi carita hacia el este. Embozaré mi cuerpo entre las sábanas y echaré a volar mi alma. En silencio desplegaré, sobre las escasas encinas que unen nuestras casas, invisible frazada de sedosas palabras y así, inclinándome hacia ese cariz y deletreando a destiempo, saciaré tu sed, Amapola mía, derramando agua fresca tras tu piel, aun grites por herida de amor.

     Mas no serán simples locuciones sino, desde ese aroma a jara que me inundó con el primer beso, es caudaloso río de tinta cristalina el que tú desbordas de mi boca y que no para de crecer. Sí, de esta guisa, desde lo más profundo de mí y rodeado de aquellos armónicos trinos, afloró hilván de arroyo lírico para inundar la Mar, mía, con tiernas e inmarchitables hojas blancas. Perseveraré a cuerpo desnudo inmarcesibles sentimientos, no a puñados sino con elocuencia, frases bordadas con cariño para que curen posibles heridas del corazón.

Donde yacen hoy tus ojos


     Esta noche he salido a ver la procesión del encuentro, con la mala fortuna de que ha empezado a llover y al final la han suspendido, a pesar de ello y del fuerte viento, que arrancaba y arrastraba telas de algodón de azúcar, las calles estaban llenas y rebosaban devoción y alegría. La larga espera y el frío replegaba a la gente a los portales. Nosotros nos resguardamos en la iglesia de San Francisco, con la talla del Nazareno, allí estaban mi hermano y mis sobrinos.

     La gente se ha conformado con acompañar al Nazareno desde San Francisco hasta su ermita. Con mucha alegría y sin saetas ha ido al ritmo impuesto por los tambores de la banda municipal. Las llamas de las velas se arremolinaban y se apagaban rápidamente mas la algazara crecía a pesar de que el párroco se esforzaba redimir este “pecado” de alegría.

      Nosotros nos retiramos pronto. Ya en casa me he “santiguado”, no te puedes hacer una idea de cómo está. José ha cenado un vaso de cola cao con galletas y pan y yo una cerveza… sé que es poco pero sólo tú satisfaces mi necesidad de comer.

     Ahora estoy viendo Quo Vadis por enésima vez, es desquiciante esta película, el desequilibrio que atribuyen a Nerón en la película es excesivo, quizás fuese así.

     Mi amor dónde yacen hoy tus ojos, dónde se abren que no puedo verlos. Dónde están esas palabras que como algas ondulantes cubren mi mente, valiosas frases que se abren como universo dentro de mi ser. Vías férreas y paralelas que traen y llevan nuestro amor, tienen la gracia de hacer corales esmeraldas que emergen y braman como hojas de olivo que cepillan por el viento.

      Desbrozaré mi alma por las yemas de mis dedos. Me debo a tu belleza y a tu ternura capaz de mover montañas, necesito ahitar tu vacío con mi contante rumor. Sólo tú me conocerás en profundidad, sólo tú llevarás mis riendas, tú eres la dueña que lleva las llaves de este hombre.

     Mujer como túnica de raso me cubres desde los hombros hasta los pies, resbala invisible por mi cuerpo desnudo y me vistes siempre, siempre, siempre. Que misterioso es el amor que destapa toda mi sinceridad y si te veo afligida vierto con fuerza todo mi cariño en la vasta extensión de mi Princesa. Abre los ojos para que entre en la fortaleza que te recluye, quiero cuajar dulce dolor de espada fría que cruza tu corazón.

viernes, 4 de abril de 2014

Llegué a casa


     Llegué a casa, Vida mía, tan cansado que aún me tambaleo. Incluso así, como si estuviese mamao, tecleo ese amor que me gobierna mas, tanto es lo que dentro aposentas, que se escapa otro tanto del cariño que me regenta. Sí, sin más agarro esos sentimientos tuyos y los deposito finamente, como si fuesen delgada gasa de Luna creciente que se tiende cóncava como una mano sumisa sobre la línea del horizonte.

     Tropiezo con coágulos, con un sinfín de cuajarones de aguardiente dulce que me vidria los ojos y me humedece los labios, son tantos que tartamudeo sobre el teclado esa tala de amor que desmigaja y esculpe poco a poco mi corazón.

miércoles, 2 de abril de 2014

De nuevo he vencido a la noche



     De nuevo he vencido a la noche e insomne, como una flor recién nacida, he volado junto al viento para acariciar la piedra que emociona mi pecho. Después he regresado a este espacio en blanco para doblegar mis manos, tras bautizarnos el cielo y ahora que ella fraterniza con sus niños, en una íntima carta más.

     Sí, y ahora, que ya no retoña mi alma, reproduzco el irisente reflejo de un espíritu enamorado. Aun haya cansancio gris que me seque y me deshoje, cuando aquí me siento, frente a este erial en blanco, o cuando vuelo a tu lado o, simplemente, cuando sueño, bien sea de noche o de día, mi piel aflora de inmediato esos latidos en forma de yemas, y me desangro reproduciendo en miles de forma cuanto, Vida mía, te añoro.

     Me ahogo al sentir a mi alrededor todo virgen, como si fuese excepcionalmente alérgico al dulce polen que disemina singular flor, y es que, incluso en esas gotas de agua que caen por gravedad, se nimba el perfecto viso de tu sonrisa. En todo lugar, en cada invisible onda de aire y de agua, se desnuda la mirada de mi hermosa Flor quebrando el desmayo sobre el papel que ahora te escribo….

martes, 1 de abril de 2014

Arrecia el cansancio


     Concluida la jornada se acaba el día y ya, a media sombra cuando arrecia el cansancio, sólo me queda ultimar las tareas del hogar. Pondré adecuado miramiento en los quehaceres y, con un último esfuerzo, me inflamaré encarnado para servir la cena. Es una lámina más que me extraigo del tórax, una cariñosa atención para que tanto tus ojillos como los suyos, poco a poco, se entreabran, para que la arista de los sueños deje de medrar y de crear espejismos en esos cosmos que hay tras vuestras ventanas.

     Así, anaranjado y fogoso, os bañaré con vuestra misma forma de ser, con el espejo metafísico que se expele desde mi pecho. Un esfuerzo zaguero para que os elevéis sobre los muebles y por encima de la cama, como alondras hacia una dehesa de fantasías.

     Un frágil prestidigitador que os echará frazada sedosa y cálida, de angora, que os besarán la frente y se despedirá alegre, azuzando su ánimo al saberse amado. Un hálito de vida que se abstrae con la quietud del amor o se desconcierta, como rama florida ante hostil viento, si su amada se desazona en el hogar o se consume entre un sinfín de querubines, o si su niño se atribula tenuemente con los resultados del idioma.

     Pertinaz en ese laberinto de venas, sembraré la linfa de mi amada con un sinfín de letras. Que nadie husmee en el porche de tu tórax, es mío Amor mío, yo aposento ese nido; seré tu gorrión vicioso que copulará con versos el corazón de mi destino.