sábado, 27 de diciembre de 2014

Se consumió la tarde en candente monocromía


     Se consumió la tarde en candente monocromía. Lentamente se interrumpió la luz del día y el cielo se atribuló con un vasto manto de terciopelo negro. Tan sólo quedaban las pelegrinas luces de los faroles, el resollar de las chimeneas, los hálitos de vida de las cocinas y una flaca y sonriente esquirla de Luna creciente. Aun así, caminé sin amparo, como alma noctívaga, sobrellevando la hiriente escisión de la helada. Entretanto admiraba los livianos girones de unos cirros que delineaban el firmamento y el titilar de los incontables luceros que dispersaba la Luna.


     A pesar de la lastimera brisa, es una postal insuperable. Esa hondura de deliquio perfilada con gasas de hilas y cuajadas de temblorosas luces, o la fascinante oscuridad que sobre el remonte del horizonte es tragaluces que consume todo orvallo de luz.

     Quién es el autor, acaso un Ángel que derramó en el cielo el tintero de la creación o un simple artesano que en confidencia amo hasta la desesperación y que ahora, con sus manos, enreda entre sus íntimos secretos, concibiendo locura o ventura para la vida, con alma de hada, más que amada. Así, Supremos Hacedor, con las palmas de mis manos y con las yemas de mis dedos trazo tez rosa más hermosa que el rosicler de tu aurora.

martes, 11 de noviembre de 2014

Estate así


     Estate así, tranquila, para que me abrace a tu fina silueta. Cierra tu almibarada mirada y despiértate hacia dentro. Nace ya entre nuestros sueños, entre nuestros susurros de amor y ahoga la intensa pira que acuciaste durante la jornada.

     Deja que mi pecho roce levemente la sedosa piel de tu espalda, permíteme que te rodee con los brazos, asiente que mis manos, como si fuesen de viento, acaricien suavemente tu cuerpo y que las leves yemas de mis dedos, como si palpasen fantasía que se puede dañar, jueguen saltarinas sobre los hechiceros y secretos pétalos de tu cuerpo.

     Son cálidos mis labio, mas aun así, sienten llama cuando liban tu tez y derrotados se derriten como si fuesen de hielo al tocar el fuego. Cómo, mi Amor, echo de menos tu bondad expresada en cartas secretas, cómo deseo alocarme con tus senos, con tus labios, cómo anhelo ser ninfa que revolotea la pureza blanca que atesora mi Niña.

     Me encerraría sin voz…, sin palabras…, tan sólo mis sentidos, mis recuerdos, mis ojos y mis cosquillosos dedos en la gran alma que oculta mi Amada…

sábado, 8 de noviembre de 2014

De manera casual e inocente




De manera casual e inocente,

nos fuimos enlazando lentamente.

Miré tus ojos y me respondiste

como si el medio no existiese,

como si en el tiempo hubiese

demora. Así, diáfanos en el patio,

ocultos en las alas de ese espacio,

entre el solaz de tus serafines,

el amor aunó ambos corazones.

Fue un desatino del destino,

un sueño en vida cumplido,

una álgida lasca de otoño,

entre arándanos del camino

que siguen pintos a hogaño.

Huertos en nuestros pechos:

delirios ahí, siempre en ti

y acá una sola Amapola, Sí.

A veces tonta mirada apenada

se ahonda tras mis ventanas,

se traspapela por mi alma,

en los hechizos de antaño,

en los hipnóticos barruecos,

donde monedita de deseo

se consumó en dulce beso.

Otras, en lozana ribera del Salor

o por las sendas de la Sierrilla,

…sé que así se rompe mi cristalino,

que se desborda mi entraña,

son líneas continuas y finas

que orillan por mi mejilla;

afluentes hialinos de dolor

que se malogran en vida

por padecer mal de amor.

domingo, 26 de octubre de 2014

Un fardo ligero llevo consigo


     Un fardo ligero llevo consigo, tan vasto que abarca todo mi yo y tan puro que hasta palia los escombros que a diario se vierten en mi mente.

     Mas, no solo se confina en la humilde ruina de mi razón sino va más allá, se extiende anchuroso tras el pequeño voladizo que me desune de la realidad. Es un dilatado atadijo ahíto de brisa leve e inaudible, un holgado odre que rebosa orvallo perlado, es libro abierto y claro, de nieve pura…; así, en el atadijo, sus hálitos palpan mis huesos; o, en el odre, su aspergida saliva pulimenta mi piel; y, Amor mío, con la nieve anublada e infinita os trascribiré integra mi forma de ser….

     Tanta abundancia desamparas en mí, tan curtido compromiso atorado en mi pecho, que sospecho que hace años que dejé de andar por la realidad, pues dondequiera que paseo la calma se alza como ruiseñor a mi alrededor o, incluso, a cualquier lugar que mire sólo me ciega un único destellos, el de un Sol de cristal. Con qué lozano fulgor enjoyaste mi alma, qué singular viso solapaste en mis caminos, escenificaste lo que nadie entenderá, ser flor única…

     Nadie lo creería…, y mientas tanto, nuestros corazones, con las esperanzas de que algún día…, se deshojarán en cartas de amor, como árboles que expiran hasta sus últimas hojas, árboles ancianos, sin apenas vida en la corteza que aguarda a que algo hermoso ocurra, algo natural, aun sea una insignificante yema en la orilla de nuestro tiempo, en el túnel, cuando caen los párpados.

domingo, 19 de octubre de 2014

Soñé que la mañana arribaba con cierta connotación dulce


     Soñé, como siempre, que la mañana arribaba con cierta connotación dulce y así, en lo más recóndito de mis vientos, advertí esa vaporosa y alegre imagen, luminoso rostro que ingrávido y caótico persiste a mi lado.

     Es calígine de amanecer lozano que nada alba, aleando como nubecilla de tímidas alevillas, y a ras del terreno, tal una alcatifa fina de diminutas campanillas que tirita a tenor del helor otoñal; esterilla de florecillas que deslíe su lene y bonancible efluvio en cada gota de relente que se asperge por mi boca.

     Mas desperté de ese ámbito y al hender la luz la profundidad de mis ojos me añusgué al notar que el intenso vaho de mi hermosa flor se desvanecía. Que perversa es la claridad real que inquebrantable despedaza y arruina el embotellado ensueño que flota entre las olas. Pero, aunque la luz de día eclipse la secreta estrella que guardo durante años, no desdeño ni uno de estos sueños…, es más, me mantiene con vida.

     Mi sonrisa no caduca y, aun se profane con la luz del día, prosigue brillando intensa durante la noche. Vida mía, no hay resentimiento alguno, ni pizca de corazón desabrido, sino permanece el perpetuo susurro de lo que -sucedió sin querer-. Este caminar que no se olvida, y aun marche en la distancia, para nada se aleja.

     Seré tu buen paciente, doliente que sólo se marchita con el amor que tú ceñiste en mi pecho. Seré, cuando me encierre tras los ojos, el dedo trémulo que palpa la fina y sedosa piel de tus labios, de tu vientre. Así, poseyendo fe ciega, agonizaré ternura sobre el cándido papel que de tarde en tarde te enviaré.

domingo, 5 de octubre de 2014

Sin apenas voz




     Se revelaba sin apenas voz, sólo un murmullo risueño, y de color cerrado, manzanilla triste, la ribera el Salor en el molino Hijadillas; es como un rincón viejo que ya nadie conserva, una época que quedó muerta. No te inquietes ante la piel cristalina de estas aguas, ante la reserva que agoniza en su hondura, pues es la mismísima memoria de la vida.

     Veda en su oleáceo fondo aquello que dijeron los hombres y, no sólo lo elegiaco sino incluso aquello que apenas se oye y es justo e hilarante, lo que en verdad merece la pena. Acotas en la oleipintura oscura de su represa de piedra los firmes trancos de los héroes y de los gloriosos, además de los cortos y fecundos pasos de los rústicos y de los granjeros, de las alegres criaturillas y de los señeros poetas. También glosas el saber connatural que en ti se refleja, ese melodioso trino de los pajarillos, ese gentil galope de los jamelgos y el gracioso titubeo de las alevillas y de las hojas secas y, por supuesto, el cegador rielar del firmamento raso….

     Me urge ser miniatura en su orilla, ser simple barquillo de madera que atesora en su aislada bodega baúles repletos de cartas de amor. Me acucia la necesidad de sorber paz, de ser musgo en la umbría del río, de ser, junto a ti, el reflejo que se deshace en el espejo del agua. Así, desleiré en el profundo azogue de esa mansa luna, la tinta fresca y verde de mis yemas. Un sinnúmero de ósculos, de románticas gotas de lluvia, rocío aspergido que escalofriará la lisa y vidriosa vitrina del río, ensortijándola con los chispeares opalinos de una Luna cande. Se alhaja escarlata su fina piel de plata y es porque el Sol tiende su rubor, no porque se escandalice al descubrirnos haciendo Amor sino más bien porque engalana todo el celaje por tan natural seducción.

     Un trazo tenue y mudo que anida incomprensible en un abismo de ensueño, un expresivo ademán que como esencia sugestiona la dulce alma de su amada, una gola blanca que ahoga la aguamar de su pecho, una poesía de color, quizás algo adusta, pero sólo vuestra….

domingo, 28 de septiembre de 2014

Lumbre


     Distingo esa lumbre que con clara asiduidad auspicio dentro mí, es luz inagotable que se alza alba entre las celliscas de la soledad, es turbadora estrella que esplende cada rincón del aciago tártaro de la vida.

     Que humilde manumisión me deja mi labor, arribo derrotado y siempre sumido en la mismísima noche e incluso así, desmembrado, resucito como avecilla mítica, similar a sencillo gorrioncillo que aletea risueño y trina jocoso. Sí, así, sin asomo de desaliento, gravito ansioso y presto alrededor de tan obediente corazón. Trémulo, como la florecilla de azucena que ansío ser, en el áurico pastizal de su inmensa alma.

     Se abre el rocío en los umbrales del día y envidiable ilusión usurpa mi pecho y añusga mi voz; si me pudiese quedar toda la jornada contigo. Me guarezco su voz de criatura, esta canción natural y mía, ese eco que en mí perdura y, sin más reparo, parto de nuevo. Cierro los ojos y me regocijo en su melódica romanza, y reposo bajo la aurora verde oliva que esclarece mi vehemencia.

     Es desértico el mundo que se extiende ante mis ojos, mas, derrotando los áridos caminos, se abre un cauce vidrioso, un regato trazado con las manos, de plisadas minúsculas y determinadas mayúsculas, de pocas pero profundas palabras, un remanso de tinta de poeta; desbordada. Cae en forma copo de nieve, una lágrima helada que incluso llega a prender, es amor que aúno a sólo uno, es piélago inabarcable que derrota toda broa, es lo más profundo, el abismo de su corazón, el querer a un Hijo….