sábado, 31 de mayo de 2014

Las once y media de la noche


     Las once y media de la noche y ya el inhumano cansancio combate violentamente contra mí mismo. La oscuridad hiende mi mente, mas la ensombrece vagamente pues tras mis rendidos ojos revolotea radiante Ninfa que juguetea entre idas alevillas; cabriolea risueña al son de los densos chasquidos de mis grillos.

     Durante la somnolencia trasteo por su cegadora clarea. Sumido en esa vía de suave romero mi alma se desnuda y se alza ligera y ufana, como una estrella diamantina, hasta coronar su cielo, adonde alba está Ella, mi llena Luna.

     Es cálido templo de firmamento, de vientos alisios, de versos incendiarios imposibles de extinguir. Arríate como relente hasta rozar mis labios, cae poco a poco como tibio volcán de sangre hasta desbordar mi pecho….

     Faltan unas horas para que despunte el día y la noche no alcanza a ser oscura. Aun así se mantiene fino e inagotable el manantial de su colosal corazón, un torrente cristalino que da verdor a la vega de mi vida. Dígase que es implacable tanta lírica, que en mí cuaja en lámpara de esplendorosas flores, que horada entrevetada en espigas plateadas y que hiere en golosas e incontables cerezas rubíes....

     Regreso al sentido y no discrimino por una pizca de sueño pues ahora he de salir corriendo a su lado, a que a su paso toque mis ojos o a que se arrime y me dé un inolvidable beso cuando vaya a su quehacer o cuando regrese a su entrañable hogar.

jueves, 29 de mayo de 2014

De pie


     Continúo en pie, sin apenas miedo, pues aún hallo aquí, en mí mismo, las caricias que sus manos me dejaron. Ahincado ante transcendentes ventanas, penetro con calmosa oratoria su mirada teísta y pasito tras pasito y manso me agazapo ahí, entre los latidos de mi Dueña.

     No hay pereza alguna en esta guarda, pues acá bordo un sinfín de hojas. Cierro los ojos, me recuesto sobre el papel y lo calo con una torrentera de bobas palabras. Sí, bobas lisonjas que poco a poco confiesan humildes sentimientos.

     No asgo celo, pues todavía siento el cálido roce de un espejismo que me devora; aquí, justamente en mí, sempiterna y aislada, y tan fina mima mi mejilla….

     No hay miaja de galbana en la poesía que dicta mi corazón. Comprendes, aquende en mi mente, indeleble entre las nubes que la encapotan, como siempre adentro de mí, en el citerior de mi pecho, fiel corazón a mi Amor….

     No sé huir y no sé alejarme. Despierto y presto me pierdo entre indescifrables latidos, entre empecinadas lágrimas…, no, no sé querer de otra forma….

domingo, 25 de mayo de 2014

Tanta belleza alrededor


      Tanta belleza alrededor que es un suicidio no admirar el sencillo poema de vida que reverbera en cada rincón. Mi mente, demente, se aturde como en la infancia al ver flores que son como tus labios, o al sentir vértigo con el somnoliento y escarchado firmamento similar al gozoso estremecimiento que experimento cuando descubro tus ojos, o al leer páginas y páginas colmadas de singularidades tan divinas como ese perfecto lienzo que recubre tu cuerpo....



Ya he vuelto de echar las cañas


     Ya he vuelto de echar las cañas por el río Salor y nada, no hemos cobrado ni un pequeño pez. No es que seamos muy hábiles en el deporte de la pesca, se nos engancha el anzuelo, perdemos el cebo y rompemos el acerado sedal con las ramas de los árboles. Mas no malgasté mi tiempo pues, aun no cogiese nada, con fauces sin dientes sacié este pecho; que es sólo tuyo.

     En este caso, y como siempre, el señuelo que me tentó era el verso que expira cada flor y que en el viento flota, ese tono que rima en cada espiga y en cada brote; palabras inmejorables que afloran de la mismísima nada. O bien, el acicate de plateados pececillos en el agua, o del trino de los pajarillos, o simplemente el reclamo de esas mariposas vibran con la brisa.

      Aquí no perdí el cebo ni el sedal se cortó. Ahora, como una sencilla lagartija me ensimismé con el Sol y, sobre el suelo, me empapé de calor. Me ahogué entre la yerba seca con poemas sin páginas, escritos desde el principio, desde el fin de la nada o el inicio del tiempo, con esos bosquejos que se transcriben al azahar para prendar a las abejas, cautivar a las avecillas o, sobre todo, enamorar a la Amapola de mi vida.

jueves, 22 de mayo de 2014

Si tuviese esa casita de la Sierrilla



     Si tuviese esa desapercibida casita de la Sierrilla, ese pequeño, acogedor hogar que soñamos aquel día que se nos cayeron las gafas. Sembraría en su patio un constelado manantial de dorados frutos y cada mañana, con modales etéreos, echaría mis manos a volar para que recogiesen los más maduros astros de tan cuidado cíclope.



     Así, antes de que despabilases mi Alba, habría desbordado cántara con rayo de Sol cuajado. Además exploraría y me perdería por su frondosa copa, pues no me conformaría con extraer zumo sorbido del suelo, sino cada amanecer husmearía más adentro, para acertar con el mismísimo hontanar donde los rayitos de Sol se sintetizan en dulce zumo y, con ese universo de fragancias, regresaría al borde de tu cama, a aguardar a la Aurora que es mi vida, a que atisbe tras sus párpados….

     Unas luminosas gotas para dulces labios, esencia de trémulas hojas que, en su quietud, traslucen divinidad celeste y sorben perfume dormido bajo la entrañas de la tierra. Quizás, en cada semilla, haya trino de alitas amarillas y en cada gota de acidulado jugo se advierta turbio batir de añil mariposa.

     Luciérnaga áurica, de limonero, para el único corazón que añoro…, una corriente de amor que provee de frutal acidez a mi cariñosa Amada.

martes, 20 de mayo de 2014

Sacar sonrisa en tu rostro


     Sacar sonrisa de su rostro, sea cual sea el lugar donde se halle. Conformar, no para mí sólo sino para todos, risueño semblante, que se embelesen con su clarísima carialegre. Sí, para que tanto yo como los demás, aprecien su incesante regocijo, para bienquererla con asaz cariño y, como ha de ser, para que todos se encariñen incluso de forma irracional.

     Hoy ha llovido y mañana quizás también chaparree, mas no lo hará con nubes llorosas, lúgubres y frías, o sea, no serán nubarrones ni de invierno ni de otoño, sino lo hará igual que hoy, con lágrimas de alborozo, con gotas cristalinas ahítas de sinceridad. Lloviznará sobre las trémulas y coloridas cuencas de las florecillas que tapizan el suelo y serán lágrimas perladas que sobrevinieron desde cielo añil, tal como aquel día que se desplegaron como cortinas por la puerta irisada que se abrió para dos florecillas primaverales.

lunes, 19 de mayo de 2014

Ya he salido de la cocina


     Ya he salido de la cocina, he retirado el último plato, he secado el fregadero y he escurrido y tendido los paños. Ahora a repantigarme en el sofá y a acidular con mis dulces yemas de limón el cielo de tus sueños.

     Voy a exhalar todo el polen que sea capaz, el que Ella merece, lo extraeré del verde trébol de cuatro hojas que sembró en mi pecho. Lentamente abriré sus diminutas florecillas blancas y, propalándolo con mi plateado teclado, perfumaré el aire que inunda tu pecho. Resuelto, soslayaré todo firmamento contaminado y todo pavimento descuidado y, con apetito mortal descerrajaré otra vez su suturado esternón. Lo haré como rayo de luz que atraviesa cristal pulido, descolgándome risueño, bailando como cuando se baja por escalera de caracol, hasta penetra en el mismísimo vórtice de su gran corazón, bajo su dorada piel.

     Delicioso y extravagante es este delirio de flor, pues se abreva directamente de la serena intimidad de una gran Mujer. Presiento, en cualquier lugar y cualquier hora, el chasquido de los grillos, el trino de los ruiseñores y el aroma a romero que colma el jardín de su hermoso cuerpo….