sábado, 31 de agosto de 2013

Voy a vencer la cadencia del sueño


     Voy a vencer la cadencia del sueño, el silencioso y elástico compás que tira como resorte de mis párpados. Aun parezca imposible, mi sed de canjear amor es más relevante que el ineludible ostracismo nocturno. Ansío transcurrir las noches entre leves vahídos, es más, insisto en ser la fina estela de las estrellas fugaces, ese haz luminoso que rasga el firmamento por buscar, donde quiera que estés, los latidos de tu radiante cuerpo. Ser el vehemente destello que se desvela y se rebela a través del crepúsculo para divagar como nube alrededor de la esplendorosa belleza de mi Casiopea.

     Para que tu insondable mirada detone mi corazón, para que tu llena sonrisa deflagre mi alma, he de buscar a mi Amapola en los parterres del vacío abisal, a mi deslumbrante Plenilunio del cielo. Desertaré de mi caparazón corporal y libre, sin el chasis óseo, me deslizaré inagotable hacia el Oasis que me mantiene con vida, a saciar mi sed con su saliva. Lo haré como camello que salva el desierto, que sobrevive gracias a su agua cristalina.

     Quizás mi diminuta raíz horade entre jardines primaverales, con otros claveles, crisantemos y rosales. Quizás mis sentires sean más exiguos y etéreos que las bellas mandolinas con las que repiquetean otros pajarillos. Pero, Amapola mía, ten por seguro que, aun pase inadvertido entre esas rosaledas, siempre seré el lene y dulce lirio que sofoque tu pecho y que mantenga tu linfa febril.

Mi Cassiopeia, aunque otros aedos sean capaces de entibiar tu universo con impecables armonías, mi minúscula alita de ruiseñor, noche tras noche, mecanografiará sencillos y diminutos sentires. Así es, sacaré de sí, y sólo para ti, mi humilde forma de ser. A través de mis dedos desangraré todo el amor de este corazón que te pertenece, para que se hunda como anoclina dulce en la Mar que me da la vida.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Cierro la puerta de nuestra alcoba



     Cierro la puerta de la alcoba y enciendo la lámpara de la mesilla. Esta luz apenas alumbra nuestro cuarto, lo deja casi a oscuras. Me siento al borde de la cama y, muy pensativo, me desvisto lentamente. Calculo, mientras coloco los zapatos bajo el escritorio, cuántas horas he sacado al día y, sobre todo, cuántas han sido realmente nuestras y afirmo que han sido pocas y que, de todas ellas, escasamente he sacado provecho a dos; las primeras horas de la mañana. El resto de la jornada, estaba tan exhausto que me era imposible interconectar las dendritas. Incluso, a última hora del día tuve que dejar de pensar, no era capaz de hallar notas de amor que tensen sobre el papel el arpa de sentimientos que me vienen de dentro;… tú, mi Vida.

     Coloco los zapatos bajo el escritorio, el pantalón y la camisa en la cómoda y, tras quitarme los calcetines, me froto densamente los tobillos. Los tengo muy hinchados, marcan claramente la goma del calcetín, la circulación…, son todas las horas que paso de pie….

     Me acuesto boca arriba y en un periquete estoy fuera de sí, imantado mi espíritu vuela hacia ahí, a tu lado. A descansar y a soñar. De espaldas, en esta llanura del silencio y de la oscuridad, -la cama-, tomo tu mano… e innegablemente, de una forma palpable, obvia, me incorporo lentamente y -El Beso de Amor-, mi Amor, -El Beso de Buenas Noches-.

     Palma con palma, espero que la razón me evada y vague, como todos los días, a mi antojo y ya sin pizca de fatiga, con el corazón rozagante, reconciliándonos con acrobacias en el aire. Juegos de amor…, busco a través de las sombras tus ojos, para penetrar en tu pecho y asir tu radiante corazón…

     Mi pecho es un ropero cálido que, a base de románticos versos, esclaviza tu alma, la cautiva y la encierra entre suspiros de enamoramiento, ropero que posee dos lunas como puertas, tus luceros, y que asila con delicadeza las sedas de tus blusas y, en un cajón, las prendas delicadas que cubren tu dulce intimidad… 

     Aprietas mi mano y recobro la consciencia, giro la cabeza y observo el bellísimo perfil de tu rostro. Declino poco a poco la mirada y, lazando un sinfín de besos como dardos, susurro

-guardaré este día entre las horas de nuestra vida-, -Para siempre, Amor mío-.

martes, 27 de agosto de 2013

Cosecho unas flores


     Cosecho unas flores, las seco y las trenzo como cintas. Son trazos satinados de palabras que hilvano sobre lecho albo. Balsas sin interrogantes, vidriadas como los ojos, y salpicadas de los pétalos que aposento en tu alma.

     Ávido de una respuesta, sediento de la sangre que me viertes por tus venas; preciso de tu alegría, del idéntico cesto de inmarchitable primor, del aromático lirismo de tu pecho.

     No quiero ir a la deriva en la rutina, zarandearme en una mar sin cántico,… ignorado bajo el cielo de piélago plomizo.

     Anégame con tu mar caoba, dame un rumbo de ensueño, un norte a donde remar. Ábreme tu piel para que remonte por las venas mar adentro.

     Hechos una sola carne, revueltos en una única entraña. Dos que reciben de sí mismos un solo sueño, mirada y mirada, mitad y mitad, sueño y sueño se unifican en un deseo que nadie comprende, en una virtud de pétalo rojo para lirio, de fuego pétreo para hombre… Iguales en amor….

domingo, 25 de agosto de 2013

En busca de un beso


     En busca de un beso, del pujante gesto de unos labios pintados con teas invisibles, de la fogosa y exquisita dedicación de un alma libre, que sin alas, como humo, revolotea mil y una noches entre mis sueños. Tanteando el roce de tus alejadas manos, de esa miguillas de pan que son las yemas de tus dedos, ansiando el caramelo dulce y tostado de tu finísima piel. Tentando con codicia tu blusa abierta, la copa que cubre tus senos, la eréctil y ligera areola que como astro caoba, o más Sol, rasga tu albo y sutil pecho.

     Quiero acurrucarme entre tus brazos, vislumbrado toda la humanidad y sorbiendo su cabal humanismo y escudriñando al integro la naturaleza y asimilando al completo su belleza, hasta la más minuciosa singularidad, para hacinar cada día los anhelos de la creación y traspasarlos tal cual, limpios y puros, en forma de prudentes versos y labrada prosa; mis sentimientos, completamente tuyos.

     Siempre me apetecerá ser el niño que se arroja en tu regazo, sorbiendo tus más íntimos caracteres y adoctrinándolos como fe inmaculada e indagando en lo más insondable de tu hermosa y desconocida Orbe descubriendo, apreciando y pormenorizando gestos, reseñas e incluso tic, para ser reconfortante e inocente llama bajo tus ojos. Sí, mi Amor, me encanta penetrar contigo en un río e ir a la Mar, con sorpresa concurrir en la alegría que disfrutas con los niños y sentir, también, idéntico sobrecogimiento cuando una losa de la educación cae sobre ti; para acarrearla entre los dos…


sábado, 24 de agosto de 2013

Esta mañana


     Esta mañana, en Almendralejo, mientras bregaba con una maqueta para los cursos, mi pecho te presentía con una avidez tan exacerbada que sentí pavor de perder todo el torrente de esbozos que reverbera por mi somera razón. Tan arroyada era la corriente que enseguida fui en busca de un cuaderno para embalsar tantas y tan cristalinas sensibilidades.

     Mientras rebosaban, de mi henchido pecho, las esencias de Amapola, un sinfín de entrañables confidencias cruzaba mi pensamiento, como brisa aromática. Al mismo paso menguaba mi corazón, pues se encogía alarmado de esfumar por el raciocinio tan delicado perfume. Tuve que impedir esta doliente resta, empantanar el deshoje impulsivo del pecho con un bolígrafo…. Así, corrí a alojar los desencadenados y cegadores haces en una barbaridad de trazos confusos, caligrafías de mi abrasado corazón que después, como suave calcina, bruñiré sobre papel, le conferiré la coherencia que me da y que merece mi Amada Amapola.

     Reparo en esta liberalizada ternura y me pregunto, con honradez, si es instinto. La intuyo tan congénita, son como impulsos, sembrada y arraigada en todos mis sentidos que, cultivada con gotas de trascendentes lágrimas, aflora imparable y crece boscosa y exuberante en mi pecho. Una sucesión de actos reflejos y naturales que han emancipado mi voluntad de la rutina y la han abierto a la risueña melodía del aire, la han sumergido entre las olas de la Mar en calma, la han perdido por las sendas que discurren paralelas a esos arroyo audaces que caen por tus nogaledas otoñales, la han calado con los gamebundos trinos de los jilgueros y de los canarios, con los chirridos de los grillos y los croares de las ranas.

     Esta contracción voluntaria del corazón, no solamente aflora por percepción exterior, sino también como sentido nuevo. Es íntima apreciación que se manifiesta a flor de piel, que se exterioriza en el brillo de mis ojos, que se revela perenne e inocente en la sonrisa de mi faz e incluso se exhibe en mis venas con locas pulsaciones.

     Todo es por ti, mi bellísima Mujer. Por tu esbelta figura, por tu jovial forma de ser, por tu sincera y vasta mirada, por tu hambrienta forma de obrar con todo y con todos…. Enamorado de impecable e insuperable belleza en todos los sentidos…

miércoles, 21 de agosto de 2013

Buenos Días


Buenos Días Mi Amor

     Me reclamas, y mis pies se despegan del suelo para irse a posar encima de tus píes y así darte un abrazo y un beso con sabor a mar, como las olas besan la orilla. Con él, verás la felicidad plasmada en mi mirada y será dulce como la mirada de una mujer enamorada. En ese instante, desearé que me escondas en tus brazos, tu frente en mi frente, tu boca en mi boca, atados nuestros cuerpos mientras yo me sumerjo bajo tus grandes ojos. Amor Mío, ahora mismo hay un incendio cerca de mi pulso y voy a mojar mis manos para hacerlas tuyas. Caracola, desesperadamente algo nuestro se busca porque tenemos el alma cogida por el alama, y no lo podemos remediar. Estás ovillado a mí como centinela que se anuncia y vuela por un silencio de cristal transparente y puro.

martes, 20 de agosto de 2013

Bronceado Africano


    ¡Toc, toc!, ves, Vida mía, así eres siempre. Todos los trabajos, absolutamente todos, te los tomas tan en serio, incluso durante las vacaciones.

     Seguro que ahora, mientras descansas merecidamente sobre una hamaca en la playa, en tanto tu cuerpo se atempera con la brisa marina del Atlántico y entre tanto te relajas y te ensimismas con la lectura de un buen libro; y además, sabiendo que en tus venas está diluida la mascara africana, que tu espíritu posee más arrojo que el propio Kirukú y que tus encantos son más poderosos que los aojos de la hechicera Karabá; seguro que te estás bronceando la piel más que la de los mismísimos africanos. Por favor, mi Amor, ten muchísimo cuidado con estas sofocantes temperaturas, no porque tengas que renovar el carnet por lo morena que estés, sino porque tus niños van a dudar de tu origen, o porque puede surgir algún contratiempo en tu dulcísima piel.

     Aniquila el fuego estival con las olas de nuestra mensajera mar, con refrescos muy helados y con exóticas ensaladillas, que ya haremos aquí algún día, y disfruta, Vida mía, todo lo que puedas. Sabes que después, siempre que te incorporas al trabajo, descascarillas todas tus paredes internas para dar a los demás tu mismísima alma.

     Incluso auguro un atisbo de fuego en tus entrañas y sé, aunque estés lejos, que la abrasante comarca de Alentejo te aviva la curiosidad e inagotable, como siempre y en estas fechas de asueto, prendes tus más intimas mechas con capricho. Esas extravagancias no son para adornar la casas (aunque te confundas y supongas con seriedad que sí), sino son para enseñar a tus niños las costumbres de esos parajes, para extender sus ojillos, a través de tus lindísimos luceros, a ese imperio que vomitó barcos por todo el océano Atlántico para comerciar sus productos, a esos vecinos que muestran, tanto en sus lomos, al reclinarse sobre el campo, como sobre sus hombros, humildes hombres de piel seca y curtida por la tierra, igual que las nudosa manos de un campesino extremeños.

     En fin, entre medio de tu ocio, pesquisas intrépida las tiendas, los mercados, las costumbres, los campos y aliada, con bronce de Sol en la piel, cobijas en tu pecho los senderos de Tarifa, de sus playas de canela, las incursiones más allá de nuestro río Guadalquivir, a ese país tan viejo como España y que lo siento como Nuestro.