sábado, 21 de julio de 2012

Acabo de entregar una prueba escrita


     Acabo de entregar una prueba escrita, todos mis alumnos hacen comentarios, alguna que otra risa y, por supuesto, varias bromas perspicaces que rompen el silencio y debo sofocar rápidamente con siseos para conseguir la calma.


     Son temas legislativos de electricidad, que para mí carecen de cuerpo y para nada poseen alma, mas existen. Los desparramo como naipes sobre los pupitres y todos conformes, inmersos en estos textos que son indispensables para su fin laboral.

     Así es mi Amor, esas palabras reglamentarias no me abrazan, normalmente me hastían, pero las he de leer y releer a pesar de que de ellas no exprimo gota alguna de médula que globule mi ser, son documentos albinos entre los que, sin más remedio, me tengo que moverme.

     Yo sólo aspiro que tú me leas apasionada, a que tus ojos crepiten ante mi voz manuscrita, a mantener tu piel henchida con mis golosas cartas … Sí, gestos escritos que sean capaces de fundir en lágrimas tus vidrios castaños, matarte de pasión; mi Niña, Amor mío, ¡déjate morir con la conjugación de mi corazón!.

     No es bella esta aspiración de ocluirme en la sinceridad de Tus Palabras, bien sea volando entre composiciones febriles, perfectamente vocalizadas, bien tendiéndome sobre hojas calenturientas, con impecable serigrafía, o bien solidificándome frente a sutil Ola de lindos haces. Junto a delicada Amapola de pétalos preciosos, bajo el devenir de la bruma de Castaños Lagos de ensueños; te sé, Vida mía, y así mi alma se ceniza en dicha volcánica al saber que, un pecho dulce de Mujer, late en pleamar por mí.

     Avanza impasible el día y mi marea de pensamientos no calma el deseo de bañarme en tu oleaje. Además, mi pequeño Musgo de ojos verdes se quedó en casa y mi codicia de saber de ti y de él hacen que la jornada sea flemática. Un pantano de necesidades hunde mi quietud, el celaje azul me ciega y mis labios se agrietan, se colmó mi paciencia y a través de mis ojos ausentes surgen alaridos que vienen del corazón. Os preciso tanto que este ardor que derrite mis adentros, que llevo consigo, sólo se apacigua con vuestros profundos océanos.

miércoles, 27 de junio de 2012

A veces


     A veces, ante los amigos, me siento caricatura 
hendida por nostalgias absurdas, presiento que mis remos se desarticulan y se caen sin valor; sé que es una percepción sumamente tonta que no tiene fundamento alguno, son las jugarretas que me provoca mi humildad. 

     Sin ir más lejos, hoy me disgustaba inútilmente, el caso es que ayer, como sabes, me atreví a pedí un favor a Sheila, ella encantada se hizo cargo de mi Niño y así, sus hijos y nuestro niño jugaron y se bañaron hasta la hora de ir al cumpleaños de Serafín. Pero lo que más me pesa es que hoy vuelvo a mendigar entre los padres, otra vez…, ya que mi Niño mañana tiene que ir a por las calificaciones y debe llevar los DVDs; este auxilio ajeno me cuesta enorme trabajo. No puede repetir en casa de Sheila y no me
atrevo a pedírselo a Raquel, la hermana de Eva.

    Fui a casas de Loly, pero Ana tiene mañana una analítica para ver cómo evoluciona el tratamiento contra la batería helicobacter; pregunté por Manoli, pero están en Galicia… así que puse mi atención en Raquel, Eva, o Carmen, Esther.

     Antes de llegar me mordía sin parar el labio, sabes que no me gusta molestar, y pensaba una y otra vez en por qué no me llevaba a mi Niño a Almendralejo. Supongo que no te gustaría, incluso me regañarías con razón. Así que me curtí de valor y llamé a la puerta de Eva.

     Perfecto, ni siquiera se lo expuse y se brindó feliz, pintada de sonrisa. Que desahogo y que absurda angustia me cohíbe a veces. Como tú, Mujer mía, dices: nos han abierto su mesa.

En definitiva he de decirlo, si no fuese por ti, 
mi Amor, por tu enorme corazón que me acoge a diario, por esa luminosa sonrisa hacia la cual voy siempre, despierto o desvelado e incluso en mis días difíciles. O si no fuese por ese tejido de amigos que nos envuelve y nos aísla del resquemor…. Yacería cabizbajo como avestruz, hundido dos metros bajo la tierra.

    Así que fundamentalmente por ti, Amapola, sí por ti: canto amor, me visto con atuendo de domingo, cruzo portal de arcoíris y me empapo cuantas veces haga falta. Sí, hasta fallecer exhausto, con meticulosidad, con los ojos opacos en nuestra intimidad, nublados por el cansancio, sin lengua física y entresacando las letras de mi cuerpo o mordiendo el fruto maduro de tu pecho.

jueves, 24 de mayo de 2012

Tu mano



     Estoy apurado. Entro corriendo en la cocina con mi mejor sonrisa, macerando, guisando y horneando la cita para mañana por la tarde. Nuestro niño ya se ha acostado y yo bailo a son de los aromas. Patata horneada y carpa perfumada con hierba buena. 

     Estoy apurado. A punto de desfallecer, sin aún escribir tu carta de amor. Una vocecilla en mi interior me dice “corre, corre…”. 

     Entonces vuelo, empujo el tiempo para que vaya más lento y me detengo frente al ordenador. Que guapa, extiendo la mano y la hago como si girase sobre la pantalla plana. Oh, mi niña, estás en mis sueños, dame tu mano. 

     Regreso a la cocina y de aquí para allá bailo frenético, girando en el salón, en el despacho y junto a la sazón del horno. La canción suena en mis adentros y tú la acompañas magníficamente. 

     Recobro el aliento, bajo y subo las escaleras mientras tu sonrisa brota como eco de las paredes, me siento en el despacho y vierto mis pensamientos en ti, Mujer.

Lo que siento es amor, 

amor verdadero 

-mi Niña es la mejor-. 

Mis constantes sueños 

llenan cantaros de besos, 

mañana los verteré 

en la mar de tu boca.

martes, 22 de mayo de 2012

El jueves

     El jueves,… el jueves mi vida, ¿comerás en casa?. Te hace probar mi carpa al horno. Haré una cama de patatas con ajo machacado, cebolla bien triturada y unas tiras de pimiento rojo. La carpa la maceraré en un bol de barro con vino, más ajo y perejil. 
     Primero condenaré a fuego lento la cama de patatas, unos 30 o 40 minutos, y después la carpa sufrirá durante unos 10 ó 15 minutos. Quizás lo gratine con un poco de pan rallado y después lo adornaré en la mesa con unas rodajas de limón y unos brotes de perejil. 
     Te hace mi amor, te hace deshacer la patata crujiente que bulle en tu paladar, desmenuzar la carne cremosa de la carpa para sacar las espinas, posarlas entre tus labios corintos y dejar que mi boca batalle con pasión hasta herirse de amor. 
     De postre derretiré mi pereza en la cereza tersa de tus labios y con las fresas de tus areolas, tierna carne blanca que rinde mis fuerzas en dicha de sueño y amor.

viernes, 4 de mayo de 2012

Besos muy fuertes



     La mañana ha sido formidable, “coser y cantar” con los alumnos y esperar que llegara mi Alba de la mañana, a recibir la dádiva de mi corazón. Al cruzarnos en el pasillo mi mirada se afiló, tu rostro alegre, tu voz -vamos por libros, José no sé si viene ahí- y después los nervios se crisparon, estaba sólo y para pasar inadvertido me retiré a la puerta y a paso de tortuga hice como si me alejara. El esplendor surgió y otra vez con mirada aguzada te acechaba, absorbía la belleza inviolable de mi hermosa mujer.

     Si mi amor, al parecer una hornada seca rodeaba este mediodía la garganta de José, pero se apagó pronto al beber y no perdió hoja alguna. Hoy le he dejado en el conservatorio, así evitaba que se aburriera conmigo y a pesar del mal tiempo que hacía, a esos de las seis, ha ido solo hasta casa de Raquel. Sobre las diez de la noche le he recogido y me dice que ha cenado y que ha estudiado muchísimo Conocimiento, que se lo sabe muy bien. Mas que entrar en casa a la cama, dos besos y a dormir.

     Y no me despido ahora, pues soy espectador alegre que inagotable piensa e interpreta durante la noche odas nuevas para ti.

lunes, 9 de abril de 2012

Besos para enamorada pulpa estremecida


     Llega la hora de retirarse a la cama y de concluir la Semana Santa. Mas antes de dormir he de cubrir tus hombros con la bata, ponerte las zapatillas y llenar tu vaso de agua, así sustituiré tu cansancio por momentos amenos.

     Yo también me he de retirar pero no sin sentir tu piel, la tenue caricia que me envuelve como cálida brisa y algo de sal de vasta Mar. Así, mi amor, empapas mi cuerpo de arena y enredas entre mis dedos tus cabellos como olas de espuma. Se abre el Sol tras el horizonte de tus párpados e iluminas mi voz sombría, he de llegar hasta el haz de relámpagos que es la alborada de mi vida.

     Deshecho a través del espacio que nos separa, lento y con ojos insomnes chocaré, cuando yazcas en la cama, con mi Enamorada Pulpa Estremecida. En nuestra dimensión particular, donde la piel se nos agrieta madura al oír el rumor de las ramas nocturnas entrelazadas.

     No distan nada nuestros corazones, ni un matiz de desamor cabe entre las mieles de los correos que me endulzan cada día. Sonarán siempre en mis manos y con coraje tomaré el texto y veré tus ojos: elucubras verdadero amor que llena el mudo vacío de mi pecho.

     Ya ves, me ciego mirando tu luz, mirando lo mismo que tú ves; nada, absolutamente nada puede ocultar este amor de aurora boreal que zigzaguea entro los dos.

     Buenas noches mi amor, tiembla con este beso que quiero y necesito dar, pues si no lo hago me asfixio, me ahogo con la palabra hecha gesto de: 
TE QUIERO AMAR.