lunes, 6 de enero de 2014

A cambio de agua para Melchor


Qué queda tras esta arquitectura, 
en esta hueca torácica de huesos, 
sólo carne y sangre o la diástoles 
de ciega pasión por la literatura. 

Por dentro soy susurro de árboles, 
una dicción traslúcida de ternura, 
el perenne arrullo de la dulzura 
de tu voz, de tus ojos de ensueño. 

Ahora estimo que necesito el verso, 
no el helado que engendra el tiempo 
sino el inmarcesible que dan tus besos 

Poseo nuestra cédula, tatuado impreso 
que firmaste con un estremecimiento
en mi corazón, en mi cuerpo reverso.

domingo, 5 de enero de 2014

Sino


     Por fin amainó el temporal y ahora que no le quedan fuerzas al viento para dispersar esta ligera hoja de delirios voy a derramar sobre ella una brisa de fantasías. Me lo clama en susurros una Mar dispersa en la atmósfera, un rumor que flota en el ambiente y que descarga todo peso de mi cuerpo. Me, Amor, alivia destaparme el pecho y deshidratarlo a través de mi mente; hablar a la Mar con total sinceridad y declamar que sólo tú, siempre fiel, humedeces esta verdad que nadie conoce, este fin que, sencillamente, es tan sólo de amor.

     Aquí pues prosigo, perenne en esta quietud respirable, intentando dar algo de lo poco que sé dar. Quizás sea fina pincelada púrpura o sea ridículo trazo de descarnado carmesí, mas deseo estancar mi sino, algo insolente, en este sentir que nos posee. Arrancando sueño de mí y sólo, tan sólo adueñándolo en tu profundo sentir…

sábado, 4 de enero de 2014

Extraordinaria nuececilla



     En todo lugar de mi cuerpo hay extraordinaria nuececilla, tierna gema que al germinar prende firme creando parcela única. Sé bien, que esas semillas sembradas en mí, solamente tuyas, se alza en fiesta dentro mi corazón embelleciéndolo de festones vivos, son briznas entrevetadas y ribeteadas que al tremolar lo dilatan singularmente como una Amapoleda señera de Amor. Es la fronda fresca dentro mi corazón la que al exhalarla hiere con tal profundidad el viento que no queda parte alguna sin llorar Pétalos bermellón.

     Hoy tu inimitable pupila se abre desde el cielo como Arroyo niño empapando el suelo. Esa Fuente serena de Brozas que se desprendió despacio en la niebla, como mano roja de primavera, de sangre, con mirtos de azucena y luceros de miel cala hasta el agua de Arroyo niño; de Fuente serena.

     Añejas serán estas letras, mas, si yo lentamente te las soplo, las sentirás como una boca sedienta de sabor dulce limón, y te estremecerás, tanto despabilada como entre velada, quebrando la concha cristalina de tu tierna pasión embotellada.

     Sé que el anillo que rodea tu cintura es la agua hialina de la Mar tranquila; me la bebo, aun lejos estés, esa poesía que es rima y repica en olas de amor dentro de esta caracola… Yaceré a la orilla de tus pies, esta concha ermitaña dorada de luz, salpicada de seda,… un lirio de miel para una Colmena. Iré a diario allá, a depositar aroma dulce de romero, allá a mi bella Estrella que reverbera enfrascada en el piélago de la Mar.

      ¿Será mi amor añejo?, sé que esta alma mía sólo tuya, la que trazo con pluma, a diario revuela párvula hasta mi Arroyo niño. Espíritu rorro al viento para pétalo Maduro bermellón, rasgando la hojarasca seca, empapando de exangüe amor a mi Fuente serena.

jueves, 2 de enero de 2014

Este invierno en cada rincón


Este invierno en cada rincón
hallo un nombre bermellón,
se hilaza lejano, ramificado,
como escarcha en el cristal.

Es hielo rubí de ninfa mistral
que se deletrea, letra a letra,
entre cirros del firmamento;
un partitura llena de aliento.

Se desploma tan álgida y real,
son pequeñas lágrimas del añil,
del celaje, de su bóveda perfil,
luz de dos luceros de miel, soles,
estrellas de abril que tibias brillan
y toman de índigo el cielo invernal.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Fantástico


     Fantástico, más que empezar a cantar, -por qué te vas-, acaparó toda la atención de los espectadores y los hizo partícipes de sus románticas letras. Los adultos, conmovidos, se tornaron dóciles como niños y los pocos niños, fascinados, soñaron como adultos. Su voz fue tan sedante que el público se relajó totalmente entre sonidos melódicos, bálsamo musical que los hacía flotar entre nostalgias, los reafirmaba entre actitudes olvidadas de paz; nadie era más que nadie y nadie, absolutamente nadie, era menos que nadie.

     Como bien imaginas para mí fue una emanación enloquecedora. Aislé mi mirada y todo se colmó de ti. Las canciones -frente a frente-, -toda la noche oliendo a ti- y -comiénzame a vivir- parece que las había compuesto paralelas a nuestra vida. Mi aptitud se tornó lírica y en cada temblor neuronal experimentaba con total nitidez tu mirada, tus caricias y el murmullo de amor con el que me estremece tu valioso corazón. Mi –corazón de poeta- se alzó en ensueño –rebelde-, sentí el elixir de tu saliva, para aunar las estrofas, y desde ese cantil que me somete a un horizonte de amor inverosímil, ribetee rimas para hacer limpios versos, y más versos, que no son sino tus besos. Así, Vida mía, medí el amor con los labios de la Mar, y la Mar me baño de versos desde los labios de tu boca. Tu verso, beso, es el olvido de mi ego, es renacer en tu ser, es fundirme y confundirme que de amor, sólo soy para ti.

     Me cuestiono la necesidad de salir a pasear, de salir de aquí mismo para divagar tranquilo bajo el cielo, envuelto en la cálida frazada que me tiende el Sol. Mas, Amor mío, te declaro con corazón de poeta en la mano, que salí de mi mismo cuando te conocí y que entré para siempre, como luna diluida, en la Mar de tu pecho. Ya no tengo la necesidad de buscar el abrigo del sol, pues poseo dos Soles, y advierto que su brisa, en la que me envuelven, es más bella que cualquier poema; una Digital de viso rosa y una sola Amapola que me ama como cálida llama.

     Vuestro amor enciende mi alma, es tea que luzco tras mis ojos, es pulso que al oído rima como poesía…. Qué virtud, Vida mía, poseer a un hijo como él y a una Mujer como tú…. Esperaré, sí, aguardaré a ser correspondido con un beso profundo, de amor, a que reavives otra ola de Mar, a sentirme ahogado entre la calma de tus brazos.