viernes, 9 de agosto de 2013

Te leo y siento


Te leo y siento ¡Cuánto me amas!

     Son bellos sueños de amor excesivamente vivos en mi corazón. Se me clavan como aguja hipodérmica de la que mana una dulce y exquisita sabia vital que acuna mi vida. Con ellos, me encuentras aunque no me veas; te miro, te cuido, te amo… Son como barcos que navegan hacia la isla que me aguarda. Cariño, lo prosaico se hace bello cuando tú lo tocas con tus alas de Fénix, es como cuando coges suavemente de mi boca ese dulce, esa fruta; íntimamente, conociendo que lo de uno es del otro cuando dos se pertenecen. Con ellos, has logrado el cifrado secreto de las claves de mis palabras y sólo tú tienes el sol de mis alegrías. Me hechizaste a través de tu maravilloso retoño y tu chispa siempre encendida, y me tienes presa en tus manos mercuriales. Y yo me desato en Venus como el agua de las cañadas y el ozono de la tierra esperando tu lluvia.

     Un beso de mis labios hacia tu boca de manjares infinitos que deja ver tu alma transparente, que te secuestre entre mis brazos y no te deje marchar.

Te leo y siento


Te leo y siento ¡Cuánto me amas!

     Son bellos sueños de amor excesivamente vivos en mi corazón. Se me clavan como aguja hipodérmica de la que mana una dulce y exquisita sabia vital que acuna mi vida. Con ellos, me encuentras aunque no me veas; te miro, te cuido, te amo… Son como barcos que navegan hacia la isla que me aguarda. Cariño, lo prosaico se hace bello cuando tú lo tocas con tus alas de Fénix, es como cuando coges suavemente de mi boca ese dulce, esa fruta; íntimamente, conociendo que lo de uno es del otro cuando dos se pertenecen. Con ellos, has logrado el cifrado secreto de las claves de mis palabras y sólo tú tienes el sol de mis alegrías. Me hechizaste a través de tu maravilloso retoño y tu chispa siempre encendida, y me tienes presa en tus manos mercuriales. Y yo me desato en Venus como el agua de las cañadas y el ozono de la tierra esperando tu lluvia.


     Un beso de mis labios hacia tu boca de manjares infinitos que deja ver tu alma transparente, que te secuestre entre mis brazos y no te deje marchar.

Si esta verdad produce herida



Si esta verdad produce herida

en la más dulce de las Damas,

desangra por ella toda tu vida.

Amor bordado con ligera lana,

de colores, de ovillos de merina.



La ventana: un aro de ganchillo,

un par de finos y mochos bolillos,

un romance cautivo en un libro,

o la sencilla hoja que te escribo

o tu diario que, como azucarillo,

tanto lúcido como ido, goloso libo.

Alienado de limón, de vid ebrio,

embalsamado y embotellado

deriva por lágrimas marinas;

es mi corazón, tu otra herida.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Declino sobre tu cuerpo


     No soy capaz de sostener la palma de la mano, se me desploma emancipada, voraz o carnívora, como un depredador, sobre las letras del teclado y, sin pizca de desaliento, desparrama un sinfín de inmarchitables sentimientos.

     Mi Vida, no se me frena este fraguar de Cupido, todas las flechas me surgen con releje muy fino, más incisionantes que un bisturí, para penetrar tu fina y salina piel sin dolor y gravar recuerdos eternos en lo más hondo de tu corazón.

     Incontables hojas de querencia declinan mis ramas con predilección. Así me siento, un árbol exuberante e inmenso que intenta cubrir de apacible brisa hasta la médula tus huesos. Tan enraizada estás en mí que mi busto se quebranta como corteza creciendo inmenso. Un cíclope que sólo absorber tu savia y la transcribe en tiernas yemas, en sentimentales brácteas y en dulces frutos; por cada poro de tu cuerpo, en cada glóbulo rojo de tu cálida linfa.

     Cúmulo descomunal y algodonoso que se tinta corintio cuando, sabiéndote despierta, Alba mía, no puede trascribir tus debidas palabras de amor o, Sibila mía, ya bien entrada la noche y divagando entre sueños, me perfilo tenue y níveo entre inmensos trazos sombríos sí, agostado de tanto quehacer, no concibo locución idónea para que sueñe mi Niña.

     En la noche penetro en una verbena de las carantoñas y de día me ciego con los haces que surgen de tus sonrientes mirtos. Así, burlo esta distancia y vadeo cualquier pantano, pues todo, gracias a ti, está tupido de nenúfares que, como llamas sobre el agua, aspergen los gozosos besos que me has dado.

     Sueño contigo, todo lo que hemos vivido, y lo trasplanto en fuego que hiela mi pecho para que así permanezca fiel; para que así nada se olvide y sepa cuanto te mereces; para que así, de forma tan simple, consiga quererte aún más, con ardor que desmaya, con amor que de felicidad llega a abrasar y a hacer cenizas el corazón de mi Amada.

lunes, 5 de agosto de 2013

Buenos días mi Amor


    Buenos días mi Amor, que tal se avecina la primera semana de vacaciones, se desvincularán o seguirán requiriéndote. ¡Ojalá! desliguen de tu dorso la carga que acarreas a diario.


     Parece que malgastamos los favores. Son tantos y tan frecuentes que se tornan quehaceres en vez de atenciones cariñosas. No comprenden que llenar la mesa de viandas, que aviar ligeros y sabrosos manjares todas las noches, que colocar e incluso determinar con antelación las prendas que van a precisar, que recibir a los extraños como si fuesen uno más de la familia o hasta las mascotas, aun sean feas, negras y con los ojos saltones, hacerlas propias. Mi Amor, no entienden que una madre tiendes ofrendas tras ofrendas sin disminuir en su ilusión, día tras día y año tras año. A cambio sólo exiges que no corrompan tus sueños, no oír malhumorados gruñidos….

     Estrechar la mano mientras aderezas la cazuela. Buscar cualquier pretexto para rodear tu cintura: cuando vistes la mesa, o aseas el baño, o colocas los armarios…, nunca es tarde para desear el amor de tan hermoso cuerpo.

    Mi Amapola, mi Vida, ¿dónde duermes? para que cada mañana, al despertar, perfile tus cejas, bese tus labios y me asome jocoso a tus ventanas empañadas de miles de sueños.

     No permitiré que tu lindísima mejilla se enmascare de tribulación. Al pie de tu cama, a diario, las zapatillas; en la mesilla el zumo de dos naranjas y un limón más una tostada con aceite virgen; y tras un ligero beso, -buenos días mi Amor-, quizás te haga chantaje para incautar la cocina, decomisar el delantal e intentar aderezar delicia apta para tu paladar, para el cielo donde ansía revolotear mi boca….

BUENOS DÍAS MI VIDA.

domingo, 4 de agosto de 2013

Ya está


     Mi Amor, ya tengo todo ordenadito, listo para iniciar la semana sin preocupaciones adicionales. Bien limpita la cocina, de cabo a rabo: el frigorífico, los muebles tanto por encima, como por dentro y por debajo. En el salón no he dejado ni una mota de polvo: he pasado el plumero por los tejados y las paredes de nuestras casitas portuguesas, he dispuesto las fotografías en diferente orden y he reorganizado la vajilla en las vitrinas, los cubiertos en los cajones y un sinfín de simbólicos cachivaches que ni debo descarriar ni pueden malograrse. Los documentos que se apilaban sin cronología sobre la mesa del despacho ya están perfectamente ubicados, me era imposible pasar el paño por la mesa y, además, cada vez que me sentaba frente a ese caótico amontonamiento, se me ofuscaban agriamente las ganas de trabajar. He lo grado que los baños, con un nuevo limpiador que he comprado, irradien como espejos y que despidan esencias frescas, como el olor de la hierba buena al despuntar el día.

     Ahora queda armonizar nuestra desmedida añoranza, arrimaré el escabel a la mesita del salón y pasaré el día a tu lado. No me es sencillo disponer el sinfín fragmentos que colman mi todo, nada, nada fácil, pues se alzan tantas fracciones del pecho que saturan mi razón de nítida claridad, de cielo y nieve de alta montaña, de olas de piélago y arena limpia de playa, de flores de perfectos colores y yemas tiernas de exuberantes árboles… Me ofusca este ensordecedor silencio, tanto grito de amor hinche mi juicio que no hallo intelecto fino para, ni siquiera, comenzar el puzzle de tan hermosísima pasión.

     Cuántas imágenes, Vida mía, has helado en mi sien. La puerta del arcoíris, la primera vez que nos sentamos en los empapados bolos de los Barruecos, cuando te rescaté de los muros que nos secuestraban en el museo Vostell, ese eminente beso en la mansa y primaveral laguna de Gredos, el disfrutar de unos manjares en el molino del Salor o, simplemente, el llenar de paella el plato de Selena.... Son tantas las alusiones las que a la vez florecen en mi pecho, que me es imposible configurar oasis que sacie mi sed.

     Cómo ordeno tantas y tan bellas ilustraciones, como las puedo abarcar todas, son tantas cada día y cuándo y cuánto tiempo dispongo para condensarlas en párrafos o en versos. Inmovilizar en el papel tan ralos sentimientos, anhelos de fuego que funden el pecho de la Piedra que es mi Vida.

sábado, 3 de agosto de 2013

No solloces en mi ausencia


     Qué puedo escribir hoy. Nunca me es fácil emprender la ideografía que tú, mi Mar dócil, reviertes hacia mi pecho. Cómo he de zarandear todos estos tesoros, siempre tuyos, que tildan mi juicio y cuáles son los que he de escoger para que, sin empapar tus ojos, emperejilen tu corazón de lindos y tiernos besos.


     Mantendré nailon acerado entre nuestras bocas, puro y cristalino hilo de saliva que funda ambos labios en una sola ola de pasión, para que choquen y se entremezclen, aun en la distancia, con virulento amor.

     Aunque vaguemos en silencio, faltarán las sombras en lo más hondo de nuestros cuerpos, pues todos los recuerdos brillarán a la vez, incluso las exiguas reminiscencias serán intensas como estrellas. El estrechar infinidad de veces las manos, como esa primera vez en la portería del colegio o cuando adornábamos los árboles al lado del salón de acto; el juntar en un sinfín de ocasiones las mejillas, el acariciar los dedos de tus pies en aquel acto fin de curso, el disfrutar de la loca “bachata”, el cómo picar las cebollas con gafas de buzo o la inquietud que te causan los padres enojados… 

     Quién puede comprender este runrún que reverbera perenne dentro de nuestros cuerpos, este inagotable amor que nos une en estrecho deudo, río de lava consanguínea que fluye subterráneo entre ambos corazones.

     Aunque la distancia saquee con despecho el pecho, no hay soledad amarga en mi vida; todo lo contrario, hay reino de dicha. Este exilio que empoza amargo a dos enamorados clava emociones bajo la piel, puñales que sesgan los latidos hasta tal punto que no resisto el silencio y, furioso, reviento por los dedos todo cuanto te amo. No me declaro en silencio, ni hablo al abismo sino, sabiendo cuanto me das, sé que sólo tú lo leerás y aun, más me amarás. Mas te pido que no solloces en mi ausencia con estas palabras, que no malgastes la Luna que emerge del vórtice azabache de tus ojos, que esos satélites enigmáticos y extraviados que ahítan tu abismo sólo los extraigas a mi torno, cuando estemos juntos.

     Sólo entonces, mi Gran Amor, cuando esté sumergido en el fuego de tus abrazos, debes sacar esas misteriosas lágrimas de ave Fénix que me devuelven la vida. Sólo entonces, cuando el tacto de tus labios haga inútiles mis palabras, me quedaré sin sentido,…

seré tu lerdo amante 
incapaz de hallar rima 
que emule esa lágrima 
que emerge brillante, 
de la admirable sima
que aposenta diamante

Usufructúas mi vida 
bregando unos besos. 
Tus labios, tu saliva, 
es irresistible deseo 
que acometo dócil, 
modesto y servil,
con celoso lisonjeo.