martes, 29 de enero de 2013

Nuestra vida


Nuestra vida,  esta frase que nos une en el mismo corredor del laberinto como prueba irrefutable de la utilidad del tiempo, de que existen nuestras manos a pesar de nuestros pies, de que somos un recuento.
Somos, y eso es plural, ese es el modo de asumirnos, mi vida, de creernos el aire, el agua, el fuego y la tierra; de bebernos la piel, explicarnos las miradas y poner a buen resguardo las risas y los llantos.
Somos, mi amor, como un árbol que se ufana de sus flores, solitarios y sedientos, uno de la sed del otro. Nuestra vida, esa frase que nos une, no reniega de la parte que nos toca, y nos contemplamos nuevos cada vez que entre la espuma de este mutuo corazón nos desnudamos.
¡Cuánto te extraño caracola!

domingo, 27 de enero de 2013

Buenas noches

      Sé que hoy, antes de caer sobre la almohada, vislumbraré de nuevo mi único deseo, mi Blanca de la noche, su Voz sobre mí mismo, rompiendo mi claro silencio. Será una confluencia más allá del deseo, erguido, en ese exacto momento se disuelve la sombra y se detona el recuerdo: resuena sincera voz, reverbera trascedente mirada, blande sísmica y sedosa caricia y así, desesperado, me explosiona el corazón latiente y enamorado.
     Una síntesis de años en unos escasos segundos, en un inenarrable instante el epítome de nuestra indecible vida. Gozando, sí, gozando, cuerpo a cuerpo sin estas ventanas. En mí estás y mire donde mire, a mi lado te hallo, luz que no es simple luz sino eclipse que tan sólo ilumina un camino, que conforma lo añejo erigiéndose como baile divertido y nuevo. Así desahogas mi corazón, abates mi razón a golpes de linfa que me revelan intensos colores tras la paleta de mis ojos. Respirar para ti, desperezar mi alma comprendiendo que sólo a ti te pertenece, desenredar las venas para así alegre poder servir al sueño que tú me concedes. Como fibra óptica mis nervios y mis venas portan raudales de amor descubriéndome la inmensidad de mi grandiosa Mar.

Tuyo es mi barro


     Hice una catedral con el tamiz de tu greda y armonicé en la rosa de los vientos tu nombre. Aspiré tu aroma y en tus ojos salpicados de castaños ramifiqué el árbol de los sueños para que no quedaran espacios y el tiempo no reclamara mis pasos. 



     Amor mío, en las calladas noches te he esperado para que anclaras un día sobre mi corazón de fuego. Y a mí llegaste, con resplandor de estrella para despertar los pájaros del sueño. Y desde entonces mi vida, la esperanza (como sedosa hiedra) sube segura por mis huesos. 

     Mi amor, conduce tu deseo hacia mis muros, sumérgete gozoso en mis ocultos mares, descubridor de mis sentidos; tuyo es mi barro con su inevitable historia y tuyo es mi destino. No me dejes a solas, mi niño, en este laberinto de la vida. Deja que mis ojos se sequen de mirarte siempre y mis palabras giren llenas de júbilo para buscar tu viento. 

Mi amor descalzo, se viste de tus hojas y se queda bajo tu fresca sombra. 

Descansa y ten dulces sueños en mis brazos, caracola. 

Un intenso beso de amor.

sábado, 26 de enero de 2013

Toc


     Toc, toc, ¿estás ahí?, ¿me oyes?, ¿vas a salir con el frío que hace?, con esta temperatura casi de nieve y con el agua que no cesa… Aunque…, sí, es mejor que salgas, valorando los proes y los contras, considero que debes evadirte con tus amigas.

     Aun haga frío y ni siquiera surjan flores, la hierba prosigue alargándose, ocluyendo jovial la dehesa y bajo la luna luciendo intensa y así, de forma similar Vida mía, debes solazarte entre la brisa invernal, asperger tu pelo castaño, huir de los lobos y risueña, con brillo en los ojos, pacer entre voces y manos generosas.

     Sí, mi Niña, desprendida, denodada, sonriente, una entusiasta de las noches entrañables, del aire libre, de las calles alegres y los portales nostálgicos, del compás de la mar… Mi niña bebe, sáciate con los libros, con el trinar de los pájaros, con el susurro del viento, con el guiño de las estrellas, con el cariño de los niños o con el desacerbado amor que sólo a ti te profeso.

viernes, 25 de enero de 2013

Harina tostada con ojos caramelizados


Harina tostada con ojos caramelizados, cerezas, ciruelas o yemitas de huevo; con almendra o nuez majada; con confituras de colores, con azucarada nevada o con chocolate... La menta poleo que aún temple más tu cuerpo templado y que te ayude a mitigar la pereza de retirar las mantas en días de frío....
Una pizca de barro cocido, la piel de mis labios, hoy humedecidos con la aspersión de tu saliva, la interacción de plumaje conyugal, ingrávido aleteo de nuestras almas....

Así despiertas fulgurante y espléndida, aún sin maquillaje, más que sedosa y más que deliciosa, transparente como el agua, elocuente e íntimo cauce de cristalinas palabras... Apoyo la bandeja en el borde de la cama y sin artificios de pólvora detono en luz de galaxia, en materia etérea o sólida; me eleva tanto tu brío que me alzo despierto por encima de la Tierra….
Acá, juntos al amanecer, tras prender los ojos y tonificar la tez apurándola con unos minutos de lozanos agasajos, con las yemas de nuestro fresco laurel, consumimos la voz analizando el embrión del día. ¿Estamos juntos?, no, no estamos ligados sino aunados somos una Madre de inmenso fulgor o un Padre que luce como Sol, un vasto Sentimiento en un único Ser. Naciendo al día como río de la lava o, tan sólo, como cereza dulce y tersa, de humilde hueso de dos corazones, que flota fiel y flamante en el afluente de la vida.
Medio corazón y perfecto, que a lo largo de la jornada dispersa mágicos polvos entre neófito aprendices. Transmuta los números, los circunstanciales complementos o exprime la filosofía de las humanidades en cuentos polares repletos de zafiros helados, en metales preciosos con los que fragua y conjura regias tizonas, en aromas selváticos de flores que esparcen grácil e imperceptible por dentro de sus bisoñas sienes. Y la otra mitad del corazón e integro por ti, mi Amor, urdirá entre las máquinas, escudriñará la vigente legislación y aplicará el poder de la energía para deshelar el frío austral que hace que la bandera tremole sin esperanza, que acobarda y tortura a bizarros padrazos…
¡Oooooh! tu voz, tu forma de ser, tu denodado amor, de tal manera se ha asido a mi mente que la impregna de infinita ternura y la colma de sinceridad. Enamorado de advenimiento primaveral disperso cauce de polen, emano rubor floral y segrego melifica franqueza por cada poro.
Voy mi Niña, con esta bandeja de aliento, satisfago el amor inédito que me urge compartir contigo. Frenético e hipnotizado por tu corazón titila en cada taza que sirvo tu alma, la endulzo con mis yemas, sin inhibición. Tu Vaho se eleva y florece hermoso al mundo exterior y con ademan tierno y musical educa a sus Niños.

miércoles, 23 de enero de 2013

La razón de mi vida


     Densa melodía que aposenta letras en mi fondo, craso acorde que perfila imágenes sobre renglones, plúmbea canción que erige paisajes con frases o estrofas. Es la glosa que tus manos, tus ojos o tu cuerpo me exigen, la rima que deseo acoplar en ti, mi Predilecta Mejilla, y así, danzando entre sílabas, culminar, sólo para ti, mis poemas de amor. Sin números, ni ecuaciones, ni siquiera lógica razón, no es algo físico sino más bien delirante….

     Me erosiono cada día con intensa gallardía, como piedra roma sobre la que cae el tiempo, etérea materia que se disuelve junto a sal marina, entre las aguas de nuestra conjunta vida. Huele intensamente nuestra identidad, huele a salobre sueño.
     Ya puedo escudriñar todas las cosas que me rodean, o deletrear con prolijo los libros, incluso los leídos, o rehacer de nuevo la carrera que tú, mi Niña, eres lo más importante de mi Vida, mi Vida en sí. Más densa que la dulce miel, más intensa que el ejido de trigo, la única razón que adhiere máscara de sonrisa sobre mi faz, tan sólida como una pared; tu voz, tus gestos, es la luz de mis días, ni de noche se extingue en mi pecho.
     Toda la jornada revolviendo notas, estructurando dialéctica, mas me doy cuenta que sólo puedo escribir con lógica si profundizo en las misteriosas expresiones del amor. Tú, mi Amor, tu eres la razón de mi ser, de mi corazón… ¡Gracias, Gracias, Gracias!.

martes, 22 de enero de 2013

Mi cofre


     En esta distancia, donde nuestro grito se escurre paralelo al silencio, se recoge toda nuestra vida. ¿Cómo debe de ser la tuya?, qué inmensa que ni con el batir de alas de ángel se puede franquear, ¿un cajón, un baúl, un arcón o un cofre…? no, debe de ser más, un archivador de incontables volúmenes, una biblioteca superior a la de Alejandría pero sólo con ejemplares que compendian el firmamento, que resume los océanos o que mensura mi espíritu.
     Es Joyero de pomos carnosos, la mansedumbre que clama a mis labios, las curvas de una Vida que se destapa al perfilarlo con sencillos besos. Es Bombonera que me conserva derretido, el cálido Vientre que hornea nuestro pan. Por dentro rasa como la piel de tu mejilla y cristalina como el espejo del aljibe que palpan mis yemas; deseo ser la orilla por donde sobrevuelen tus olas, la mansa cala que abracen por costumbre tus finos brazos.

      Ahora, para el jueves, he de rastrear lo más tierno para ahitar el alma de mi apasionada y bella Valija, perseveraré por mantener mi vehemencia, buscaré sus rosas y, si acaso no las encontrase, sus astromelias traeré.
     Con toda mi intima pasión al descubierto, con mi espíritu emergiendo tierno por las yemas, con este indescriptible celo te escribo que la aromática infusión de menta poleo debe irrigar el tibio abismo de tu cuerpo, que sobre el canto de la taza morderé tu ácida luna de limón y que no, mi Amor, no serviré caramelos de azúcar dentro de tu dulce boca.
     Con mimo, apenas perceptible, posaré pequeñas etiquetas de golosa tentación, confitadas estrellas para el cielo de tu boca, mermelados corazones para prenderlos en el pecho de mi Amada; así tus manos se desbordarán en caricias de arrope o de jalea, sobre mí la cremosa nata de tu piel desnuda, tus deseos húmedos, sin escrúpulos ni titubeos y me invadirás ferozmente con tiernos besos. Aromática y fresca hierba que cubra mi boca cuando me bese, el aliento de arrayan que incluso aquí respiro y que cuan te beso inunda como huracán mi alma enamorada.