lunes, 31 de diciembre de 2012

Un Espejo



     Buscando un espejo para hallar a mi Princesa; tiene que ser único, que no sólo refleje su imagen, que no sirva sólo para vislumbrar lo hermosa que es su cara, su pelo corto castaño, su abierta mirada; quiero que exprese más, que ahonde en lo maravillosa que Ella es.

     Ni quiero ni puedo tomarme un respiro, quiero aislar su imagen en un lugar apartado, libre de ruidos, allá donde todo es mágico, donde surgen los brotes más tiernos, donde el agua nace más que cristalina, donde el cielo es de azul índigo y el suelo níveo y mágico.

     Ahí trataré de recordar los espejos que leí en mi infancia, esos cuentos que durante horas me hechizaron. Donde yo preguntaba a alguien que ahí residía, a un personaje de voz grave, muy sabio, algunos con alas y otros flotaban sin apenas hacer esfuerzo y todos eran sinceros, serios, misteriosos y místicos; yo los sentía, los veía y los miraba, como cuando me quedo atónito, ante la ventana que me separa del frío, con las gotas de lluvia que por ella resbalaban.

     Sentarme frente él, como un adolescente que busca su sino, que se afana por soñar un sueño magnífico, por flotar en un estado de laxitud similar a estar dormido, donde mis pupilas reflejen tu belleza canela, vestida de negro y con pañuelo violáceo. Sin decir palabra alguna pues, nuestros corazones tan juntos, tan sólo asiendo las manos o cruzando la mirada, transmiten el sosiego y la serenidad del cariño.

     Quizás ya sea mayor para esta fantasía de niño, pero yo quiero ir más allá, necesito para ti, mi Niña, hallar algo especial. Así que agudizaré mirada curiosa y brillante e indagaré hasta asombrarme con la magnificencia de incluso lo más minúsculo. Sentir que estoy vivo para ti, hallar espejos en cualquier tramo de la calle, en las esquinas, en los escaparates, bajo la luz de las lámparas de mi casa o a través de la ventana.

     Feliz en esta aventura que cada día se me alza desconocida, por dudar, Amor mío, si me quieres y así volverte a enamorar. Cada paso que dé tiene que generar en mi sien un eco entrañable que haga crujir tu corazón. Convertir el espacio de mi pecho en una fábula para los dos, un patio de tierra, con cerezos y limoneros, con jazmín fragante que deshoje pétalos blancos, que deslumbre con irisentes tonos infantiles, donde me olvide, Amor mío, que ya no busco nada más.

     Francamente, mi Vida, tu eres mi espejo de ensueño, sí, el hermoso espejo que veo en toda dirección. Sonrío, Espejito mágico mío, entre trino de pájaros o, quizás sean cascabeles en mi alma; he hallado la felicidad, lo que en vida ansiaba, un tesoro de Mujer, mi gran Amor.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Hasta dentro de un ratito mi Amor



     Ya estamos preparados, ahora a comer con mis hermanos y después, tras despedirnos, partiremos tranquilamente hacia la sierra. Llevo de todo, ropa de abrigo, comida o, más bien un bodegón, la cámara de fotos, una libreta para José y otra para mí… y ganas de estar a tu lado.

     Te imaginas, en esa planicie blanca, en donde nada fermenta por la ausencia total de calor; una marisma nívea, ausente de todo olor acre, sólo el silencio y el denso frescor. Sellar una carta ahí, donde nadie osa escribir, en ese cenador cristalino brindar contigo y en éxtasis de amor despedir el año, entre rayos cegadores que sobre la nieve caligrafían centellas de cuanto te quiero…

     Petrificaré mi mano, no por el frío, sino por perfilar tu nombre: mi Amapola. Me cegaré, no por los huecos de luz que atraviesan ese cúmulo que como sombrero que apoya sobre la cima, sino por el asombroso destello que surge del crepúsculo de tus ojos, esa lava puntual que emerge de tu corazón y es mía, sólo mía.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Una Voz dorada


     Una voz dorada, una mano doncella (con un pulgar obesito que, para acabar sanito, necesita mis besitos) y una pradera que es sino el cuerpo impecable de mi Mujer. Lo recalco con estas palabras, mi obsesión vivir para nuestros sueños, para conservarlos y hacerlos realidad. Quiero atenderlos a todos, tal como lo mereces y en la medida que me sea posible.

     Es por ello, Amor mío, por lo que poseo este mareo y no es nada de cervicales, ni agotamiento, ni siquiera flacidez, sino es la insaciable pasión que me infunde tu descomunal entrega. Tan cargado estoy de cariño que la ilusión me lleva a flotar como telaraña deshilachada y, cuando duermo, a volar como rapaz nocturna que se alza a la búsqueda de tu espejismo y, cuando te hallo, me hundo cónico, sin vértigo, a acolcharme entre tus mimos.

     Pleno me conduces, me agudizas los sentidos y me llenas la vida, tupiéndola de querencia. Como gavilla, atas bajo mi piel manojos de amor, el que impele tu formidable Corazón, junto a haces de arte, el que ahora nítido tú despliegas ante mis ojos. Es una colección digna y divina que coloco con celo en sobre los anaqueles de mi pecho. Lo que percibo de ti, mi Niña, mágico, titánico, me hiendes como bala, me envuelve ingrávido y todo lo absorbo como esponja. Después lo atravieso en el cráneo, lo miro y lo remiro, lo pienso y, con la suavidad que mereces, te lo devuelvo escrito.

     Hoy he ido a donar sangre, pues busco debilidad para aún flotar más. Te necesito tanto que quiero divagar contigo, Princesa, perderme por los montes o por las riberas, y allá tomar flores que sean merecedoras de tu donaire o alevillas que con primor coloque sobre tu mejilla. Invadiré el firmamento, beberé de fuentes y alcanzaré el confín ostensible y todo por buscar lo exuberante, el brote que es verso, la crisálida que adolece prosa nostálgica…

     Mañana voy a comer con mis hermanos en el restaurante de la montaña. Después, cuando marchen, quiero ir a la Sierra de Gredos, a Hoyos del Espino, a pasear con los crampones y los bastones por el otero esmeralda. No sé si llegaré a las ladera de mi Galana, mas Amada mía ante tus esmaltados pies estaré.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Qué tal estás Amor mío


     Qué tal estás Amor mío, ¿bien?. Te han sacado a bailar tus hijas, has cantado… has dormido, has soñado. Yo en mi extensión de humilde vela, he surcado una y otra vez tu tersa piel, con la ayuda de tus alisios, vientos de ensueño que me envuelven durante todo el día, he recorrido cada arrecife de tu cuerpo. La inmanente brújula de mi pecho sólo me orientaba hacia los hermosos corales que cobijas en tu corazón. Las olas embravecidas de mi boca rompían mis carnosos belfos y deseaban con ansiedad explayarse en el remanso de tu cielo, acariciar el dique de tu lengua.

     Sí, me es tarea fácil coger el astrolabio y, con el horizonte de tus labios y los ostros de tus ojos, saber la salvaje inclinación de mi corazón. Este humilde bajel, en su carta de navegación, sólo trascribe a una Rosa Perfecta de cuatro vientos y en su diario de a bordo, día y noche, se dilata y revela cuan enamorado está; soy loco marinero que se asombra con los inagotables tesoros que halla en cada poro de tu glorioso cuerpo.

     Náufrago, mi Vida, naufrago por un huracán que brama desde lo profundo de bellísima Mujer hasta lo más hondo de mi ser. Me estremezco hasta en las yemas de mis dedos, pues la carta que siempre te escribo la percibo como carta astral que cifra un hado contigo. Sabes que repaso cada párrafo, que corrijo el rumbo hasta que ubico mi voz, tu lectura, en lago de nenúfares, que en el centro de esa laguna ancla un lirio, que se sumerge, que se ahoga cantado, se distiende y se diluye en agua de azúcar, de sal, de limón y de ambrosía. Sí, mi Amor, mi destino es desleírme en el temblor de tu vientre, por el halo profundo de tus luceros, entre la niebla que exhala el volcán de tu pecho, en caricias sobre tus tersas piernas…, sí desleírme como mariposa sobre tu sedosa mejilla, con miedo libando levemente tu sombríos párpados, hundirme en tu corto cabello, vaporizarme sobre tu candente espalda y morir en el maremoto de tu boca, al morder la dulce pulpa de tus labios.

     Me duele no intercambiar saliva, no impregnarme a diario con tu mirada. Me desquicia no asir tu mano, no seguir el caminar de tus talones, no retirar tus zapatos y masajear con mis labios tus pies cansados. Me duele no escurrir mi boca en tus muslos, en el final de tus piernas, no poder nadar todos los días sobre la bahía de tu cuerpo, entre tus enajenantes senos, degustarlos así de naturales… Sabes, no es secreto, que los persigo en sueño y este mi imprime sollozo de amor, loco por ti, mi Niña.

     Quizás, si acerco lentamente mis labios a tu lóbulo, evites el escalofrío y sientas mi respiración, escuches tu caracola en tu oído, gemido reflejo y húmedo de tu Mar. Mi Amor, sí es tu Mar en mi pecho, tu Marea en mi corazón, tus Aguas son las que conmueven la gruta de mi ser… Estremeces cada poro de mi insurrecta piel tan sólo con un ligero pensar en ti….

     Esperaré, mi Vida, esperaré semanas, meses o eternidad, esperaré el indicio de rama de olivo, de mensajera paloma que me indique hacia donde tengo que remar, en donde emerge tu desnuda piel. Y ulularé, como jamás lo ha hecho una caracola; sextante llévame hacia lo profundo de esas pestañas, hacia las ventanas de esa naricilla, bajo esas arqueadas y finas cejas.

     Si hace falta romperé el mástil de mi existencia con vientos huracanados, que me desligue de mi cuerpo y alcance en sueños a la Estrella que me mantiene con vida, mi guapísima Casiopea.

martes, 18 de diciembre de 2012

Deshojar


     No debes tirarte hasta altas horas de la noche deshojando la pila de papeles, de noche tienes que desengranar el frenético ritmo, desenchufar el combate que hacina pasto desordenado hasta el techo de tu cabecita. Además, ten en cuenta que una simple chispa puede prender tan hermosos templo.

     Así que, por favor, migra temprano a mis brazos, abre las cancelas y evádete en vuelo de los muros donde se hacinan los carros de quehaceres. No quiero que tengas pesados sueños que te debiliten mientras duermes, debes de cerrar los postigos de tus ventanas y disfrutar tras tus sedosas cortinas de tu lechoso lar. Tan sólo que, por las grietas o hendiduras de tus párpados, penetren haces de luminoso cielo azul e hilos de aire fresco de cimas blancas.

     Enrédate como trepadora en mis recios brazos, holgándote como gaviota de los altos vuelos, sesgando el cielo y punzando las nubes…; Mujer mía, de carita pulida, sueña ordenada y abierta con manadas de ovejas aborregadas por el cielo, con los flancos de tus alas que tremolan libres por el firmamento.

     ¡Oh!, Amor mío, de noche ven, viaja con tu corazón a mi pecho, a esta cigüeña negra que se mordisquea las uñas ansiando solazarse en el lecho de tu cielo…

sábado, 1 de diciembre de 2012




     Sé, y además lo tengo por muy seguro, que por ti soy ¡el hombre más feliz del mundo!. Hoy de nuevo tomaré la senda hacia Aliseda, pero ahora es muy distinto, pues empiezo aquí, no como obligado quehacer sino porque ¡el amor me inunda! y me colma de armonía. Y es que, mi Niña, cuando estoy sin ti, o yazco sin escribir, o sin hablar por teléfonos el caos, que se apodera de mí, enturbia mi corazón y arrampla contra mis uñas.

     Lo he de escribir así pues, hasta conseguir tu sonrisa o escalofriar tu piel, me agrada pungir tu estado de ánimo, tu hermoso corazón. Y pensar que antes este cofre de huesos que tengo por pecho era pequeño y contenía sólo naderías y ahora asilo inimaginable locura de incalculable valía, pues empapado de amor amparo la felicidad de quien maneja mi vida.

     No pudo caer nunca, esta quilla debe enarbolar siempre la loma de tu Mar, Amada mía. Hendiré tus olas y me sumergiré en tus sentimientos, hasta oxidar la férrea sangre que corre por mis venas y así descomponerla en tinta para tatuar tu corazón de cariño imborrable. Sí, a diario machacaré mis herrumbrosas arras hasta conseguir tinta roja de sedosa textura, después untaré mis flechas de Cupido, la lanzaré al vuelo y certera las clavaré en tu pecho; caligrafiaré en tu cuerpo los sentimientos que emanan de mis entrañas. Lava roja de fuego que, sin quemar, anega mis venas, cálida brea que sólo tiene el fin de curtir la leña caoba de mi bellísima Colmena.

     Mi Amor, haz un esfuerzo y trepa mañana por mi cuerpo, estimula mi boca y ahoga mi garganta; funde este temblor de frío que ahora se obstina en detener mis manos…. Tengo la premonición de si continúo como araña tejiendo telar para Reina, mañana el insolente Sol rubio hará sombra a los dos juntos paseando por las otoñales riberas del Salor. Tu tacto, tu mida, el pulso de tus sentimientos y el aroma húmedo que satura el aire, el áurico color que tapiza el campo y el graznido melódico que se disuelve al azar por el entorno; quieres mi Amor, quieres que paseemos juntos y así de tus labios pruebo el riquísimo….

Hola mi Amor



     Hola mi Amor, aquí estoy extrayéndome todo el aroma que puedo, cuajando de sí cremosa ternura, clamaré gemido escrito hasta haberme herido el corazón de requesón curado.


     Como fiera me regocijo por pacer en tersa majada caoba, por adolecer las especias de sendos oteros del pecho, por empapar mis yemas en el cauce cristalino de insondables bellezas, casi azabaches, y por saciar mi sed mordiendo las riberas de tu boca. ¡Oh!, mi pastora como desearía plantar mi mano sobre tu cuerpo amado, de segar la mies esmaltada que cubre tu hermoso cuerpo.

     Derramaré la dulce miel de pistilo de lirio, hasta la última gota, para engalanar la corola de mi Amapola. Deseo ebriarme de pasión de por vida hasta morir mensajero diciéndote, Amada mía, cuanto te quiero.