No debes tirarte hasta altas horas de la noche deshojando la pila de papeles, de noche tienes que desengranar el frenético ritmo, desenchufar el combate que hacina pasto desordenado hasta el techo de tu cabecita. Además, ten en cuenta que una simple chispa puede prender tan hermosos templo.
Así que, por favor, migra temprano a mis brazos, abre las cancelas y evádete en vuelo de los muros donde se hacinan los carros de quehaceres. No quiero que tengas pesados sueños que te debiliten mientras duermes, debes de cerrar los postigos de tus ventanas y disfrutar tras tus sedosas cortinas de tu lechoso lar. Tan sólo que, por las grietas o hendiduras de tus párpados, penetren haces de luminoso cielo azul e hilos de aire fresco de cimas blancas.
Enrédate como trepadora en mis recios brazos, holgándote como gaviota de los altos vuelos, sesgando el cielo y punzando las nubes…; Mujer mía, de carita pulida, sueña ordenada y abierta con manadas de ovejas aborregadas por el cielo, con los flancos de tus alas que tremolan libres por el firmamento.
¡Oh!, Amor mío, de noche ven, viaja con tu corazón a mi pecho, a esta cigüeña negra que se mordisquea las uñas ansiando solazarse en el lecho de tu cielo…

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