Una voz dorada, una mano doncella (con
un pulgar obesito que, para acabar sanito, necesita mis besitos) y una pradera
que es sino el cuerpo impecable de mi Mujer. Lo recalco con estas palabras, mi
obsesión vivir para nuestros sueños, para conservarlos y hacerlos realidad. Quiero
atenderlos a todos, tal como lo mereces y en la medida que me sea posible.
Es por ello, Amor mío, por lo que
poseo este mareo y no es nada de cervicales, ni agotamiento, ni siquiera flacidez,
sino es la insaciable pasión que me infunde tu descomunal entrega. Tan cargado
estoy de cariño que la ilusión me lleva a flotar como telaraña deshilachada y,
cuando duermo, a volar como rapaz nocturna que se alza a la búsqueda de tu
espejismo y, cuando te hallo, me hundo cónico, sin vértigo, a acolcharme entre tus
mimos.
Pleno me conduces, me agudizas los
sentidos y me llenas la vida, tupiéndola de querencia. Como gavilla, atas bajo
mi piel manojos de amor, el que impele tu formidable Corazón, junto a haces de
arte, el que ahora nítido tú despliegas ante mis ojos. Es una colección digna y
divina que coloco con celo en sobre los anaqueles de mi pecho. Lo que percibo
de ti, mi Niña, mágico, titánico, me hiendes como bala, me envuelve ingrávido y
todo lo absorbo como esponja. Después lo atravieso en el cráneo, lo miro y lo
remiro, lo pienso y, con la suavidad que mereces, te lo devuelvo escrito.
Hoy he ido a donar sangre, pues busco
debilidad para aún flotar más. Te necesito tanto que quiero divagar contigo,
Princesa, perderme por los montes o por las riberas, y allá tomar flores que
sean merecedoras de tu donaire o alevillas que con primor coloque sobre tu
mejilla. Invadiré el firmamento, beberé de fuentes y alcanzaré el confín
ostensible y todo por buscar lo exuberante, el brote que es verso, la crisálida
que adolece prosa nostálgica…
Mañana voy a comer con mis hermanos en
el restaurante de la montaña. Después, cuando marchen, quiero ir a la Sierra de Gredos,
a Hoyos del Espino, a pasear con los crampones y los bastones por el otero
esmeralda. No sé si llegaré a las ladera de mi Galana, mas Amada mía ante tus
esmaltados pies estaré.

No hay comentarios:
Publicar un comentario