Te asiré por el brazo y sin que arbitres oposición alguna nos encaminaremos hacia esas mágicas ciudades. Así, daremos duraderos paseos a pie…, a la luz día y sin pizca de impaciencia; entre la algarabía de gente alegre que presta transita por las amplias avenidas.
Buscaremos la umbría de los árboles, el entoldado de las incontables tiendas y la sombra de las espigadas torres de los edificios. Tantearemos los frescos lloriqueares de las fuentes y, durante las horas de solaz, nos quedaremos mudos con los reflejos de un estanque, prendados con el caprichoso titubeo de los pececillos de colores o hechizados con el elegante o ensoberbecido nadar de los cisnes, de los variopintos ánades o de los blancos ánsares.
Abigarrándonos suspensivos en algún que otro jardín, al abrigo de un aislado banco, mediado sencillas palabras y suaves caricias y, por encima de todo, Amor mío, compartiendo el embrujo de nuestro dócil e infinito aliento….
Sé que a veces, y sin hallar excusa y, por supuesto, sin ser una víctima más de las alhajadas vitrinas, sino tan sólo por ser el insaciable mártir del amor que tú me entregas, de esa querencia tan colosal que sólo es comparable a la que resulta de aunar toda las ternuras que albergan los incontables corazones que forman parte una gran metrópolis; compraré no una sortija, sino un sinfín de finos aljófares; no una flor divina, sino un soberbio ramo, …de novia; no una liviana blusa y ni un ligero velo, sino un ajuar de sedosos vestidos e ingrávidos pañuelos bordados por escrupulosas manos…; para que todo ello, anillo, flor, vestido o un simplemente un buen libro, se apropie de tu magnífico cariz y resplandezca hermoso, en la singular figura de mi lindísima Mujer.
También huiremos en las noches, sin el arresto de las miradas indiscretas, sin que nadie nos detenga. Vagaremos bajos las estrellas o nos abrazaremos al compás de una canción, embebidos en su melodía, entre otras parejas que bailan…, se divierten. Felices, silbando por las iluminadas calles y sin que nos importe lo tarde que es, vagaremos por paseo fluvial…, hasta que la paz sea absoluta. Ahí, en ese preciso instante, será cuando alcancemos la cúspide de los deseos y me extravíe entre los botones de tu blusa, palpando temblorosamente los deliciosos rincones de tu cuerpo y justamente antes de que amanezca, cuando la Luna exhausta de tan larga velada ceda al rescoldo puro de un nuevo día, separaré tus piernas y, abriéndome de par en par, nos concederemos ese codicioso suspirar de hacer el amor con el Sol ahíto de rubor....
-Tienes que vivir-,… escribiste en una de tus anteriores frases, Amor mío, y ahora siento que ésta se prende cálida como llama en la fría cárcel de mi pecho y que de súbito, como un arrebato de lascivia desbocada al dar un beso inconcluso, se me agolpa en la memoria como tropel de amor. Mantén abierta esta esclusa tuya con otro tanto de palabras limpias para que así logre descargar todo el sentir que me vuelve loco.
Sin un sino definido y henchido de equivocaciones te halle y me hiciste sumamente feliz. Dejé atrás lo opaco y esposado, amarrado a ti, marché hacia lo mío, hacia lo dulce y claro, hacia un único destino, a estar siempre contigo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario