Bebo la saliva de tus labios, la miel de tus hontanares. Locura que me lleva a libar con exasperación el sedoso estigma de mi flor. Pletórico, exprimo todo mi verso de amor y derrito hasta la última lágrima de tinta. Es manuscrito pulso en una botella que naufraga en piélagos de ensueño. Delicada palpitación de estambre que fecunda el inmarchitable pistilo de mi Amapola.
sábado, 21 de noviembre de 2015
domingo, 6 de septiembre de 2015
sábado, 29 de agosto de 2015
domingo, 26 de julio de 2015
Qué se desteje
Qué se desteje Amapola.
Sabes que su oculta médula está ahíta del sensible bienquerer que le dedicáis y que su maduro corazón está repleto del cariño que tú le sirves; es la limpia miel que os escarza desde el sinfín de sus ojos, ambareada y cristalina,… es devoción.
Así obra desde innumerables días, un estallido de cuidados, un alud de doncellez para obtener una casa bienhadada. Entretejido al alma de su cepa, adorando a su Amapola y deseando despertar toda una vida a la orilla de su irisada pompa, aquella que le sedujo en cierto albor y que le cobijó tras la binza de alabastrinas nubes.
Quizás no coseche estrellas, mas, con sus rudas manos y ciega fe, es capaz de plisar el cielo hasta tender sus miles de invisibles aires sobre la delgada piel de sus Niñas. Puede ser que no os traiga la Luna, mas, con inagotable empeño, logró sacar esa esfera del firmamento y, sabiéndose en obligación, la dibujó en vuestras venas; un copo de alas blancas que singla por purpurea sangre hacia el corazón, que va y viene por la metódica imaginación sembrando un universo disperso, vasto y libre de ensueños.
Al principio, como todo ser, nada, ni siquiera una mancha. Mas creció en sí mismo, despacio y cándido, blanco, más que blanco, entre los arrebañados corderos de Brozas, acarreando sus vedijas de lana; entre las doradas melenas de la dehesa Extremeña, guadañando su frágil pelo. Eso fue una imagen que pasó con el tiempo, pues con los años quedó atrás el niño e ilustró un nuevo grabado, el de su vida; los estíos campesinos y el heno seco queda allá atrás.
Ahora, como si ayer fuese, trajo su propio rocío al mundo, la alegría de tener algo suyo, la blancura de sus mejillas; y sus mullidos vellones bajo sus cuerpecillos.
Jamás hizo mal alguno, en antaño rebaños y a hogaño, como si tuviese tréboles, dos inocencias; purezas que siempre le serán Niñas. Dos Soles en la nube alabastrinas de su irisada pompa; tras ese primer beso de amante, la pastora de sus humildes días, empujó a dos retoños celestiales, el alba sobre sus rudas manos….
Mientras, tras los umbrales de su tienda, espiraba una y otra vez –qué va a ser-, ahogado entre las voladoras palabras de sus vecinos cumplía con su deber: humilde servidor.
Asombroso, una gran obra humana al margen de un mostrador, fruto que en el pasado se esparció hasta llegar al éxtasis del amor, y ahora, aunque se apoque, se disgregará por todo alrededor y sin que le vean será el gozo humano en el corazón de sus Niñas. Vuelan besos repetitivos sobre sus rostros; más que besos, es calidad de amor de un Padre…. Hálitos que se funden al posar los labios….
viernes, 1 de mayo de 2015
Caminar en primavera
Fuese así de fácil, la neblinosa alba
se alzaba dulce, sumida en calma.
Frazada helada, ojos que palpan
manto de rocío que bautiza el alma.
Sesga sangrante un aroma de piedad.
Sagrada mixtura que induce a soñar,
colmena que liba y no cesa de aletear.
Escancia sed tan virginal serenidad.
Libero el pecho y abro mis brazos,
sincero mi espíritu a un meandro.
Luces en espejo, el brillo cercano
de estrellas que toco con la mano.
Un susurro, un mensaje de ángeles,
el viento en versos, la suave balada
que recita una fragancia olvidada.
Tiembla inquieta la verde fronda,
delira un lirio por su Amapola
y la jara y el cantueso propalan
su ebrio aliento, su inocuo beso…
jueves, 2 de abril de 2015
No inquietes Padre
No inquietes Padre,
que aunque el cuerpo
se aballe con el suelo,
los ayeres, como adres
de aguas límpidas,
irrigan las siembras
de Pétalos en carne.
No asustes Padre,
que aun los latidos
no sean de sangre,
será esa voz violenta
un amar de coral;
bramar inmortal.
No padezcas Padre,
deja que el horizonte
de la noche descanse
eterno junto al Ser.
Pues anidas en mí,
como Luna trémula
que perenne e insoluble
riela en mar de llantos.
Tras mis etéreas nubes,
aluzando íntimas dudas,
… titubeos de hija,
siempre tu Niña….
No te condueles Padre,
que aunque mis labios
no acaricien la piel,
reposo tus inmanentes
besos de amor sinceros.
Los gestos, la dulce miel
de un alma derretida,
ese ámbar carmelita
que jaspeó mi frente
y que decoran mi Vida…
No Padre, no duelas,
que aunque la ternura
de tendidas manos
no acoja más flores,
una espiga madura
cuaja en criaturas.
Retoños frondosos,
geranios de colores,
el umbilical cordón
de apellido meloso
enraíza, bebe y crece,
de nuevo reflorece
sombras de su corazón
un Reino de Amor….
Padre…,
mi alma es tu nombre
jueves, 26 de febrero de 2015
¡Ay!
¡Ay!, de mí.
Hoy, veintiséis de febrero,
restan justos recuerdos;
indelebles huellas en sí.
Sé que alguien dijo
-nada importante hizo-,
oí también al que insinuó
que siempre estaba igual
e incluso hubiose morral
que a sus espaldas parió
inquina y bilis inmoral.
Mas yo, desde aquel viejo
vano del colegio el Cristo
sentí su amparo destrejo.
Sí, desde acullá vida mía
me sedujo con las ascuas,
con el crepitar imprevisto
de su inagotable fragua;
o con el pesado yunque,
al restallar el rojo fierro
con su maña personal,
con su gracia musical;
o en ese lóbrego rincón
lleno de tules de hollín,
donde me cegaba el vasallo
rayo de su pulso artesano,
donde la luz de su suelda
espejaba su gran corazón;
o con la caña o la caza,
con su Chuli, su Mora,…,
con esos gestos preciosos
de valorar el gran tesoro
de la compañía, del amor
al amparar a todas horas
un sinnúmero de razas.
Recuerdo como su mano
denodada entresacaba
su uva de la pámpana
y sin miaja de ayuda
vendimiaba la montúa.
Aludo sus vacuos inviernos,
… solo, él, acuciando el fuego
para derretir el duro helor
que castigaba su cuerpo,
entretanto una a una
juntaba el verde olivo
que vareaba al suelo.
Profiero muy sincero
su increíble maestría,
ser un matador de res,
desollador de cueros,
sacador de las carnes…
Aún más admirable
es la expedita saeta
que disparó discreta
a todos sus amigos,
un sedal irrompible
al que precisó abrigo;
o la eslinga de acero
para el pesado pecho
de sus consanguíneos.
Por igual se consagró,
sintiose sus apremios
y se deshizo por ellos.
Fui con él al cementerio,
y obedeciendo el silencio
con un paso más que lento
para no violar otros sueños,
le tumbé allí, con su boina,
para que no devele a Petra.
Mis más intensos recuerdos,
una sola reminiscencia
y hontanar de lágrimas
resurge de forma natural
de insondables secretos,
herida que escarpia piel
y que jamás cicatriza.
Corona de claveles blancos
para un reinado inmarcesible.
Un blasón que se languidece,
que marchita a los pocos días
en la puerta de lo inconcebible;
sin origen…, sin destino…; la Vida.
Dudo de esta tenue brevedad;
qué nos ofrece: dolor…, alegría….
Alabo la virtud de la senectud,
loo su maltrecha mengua de razón
que arraiga tan sólo las reliquias
indelebles que residen en el corazón.
… que descansen en paz …
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





