viernes, 1 de mayo de 2015

Caminar en primavera



Fuese así de fácil, la neblinosa alba

se alzaba dulce, sumida en calma.

Frazada helada, ojos que palpan

manto de rocío que bautiza el alma.



Sesga sangrante un aroma de piedad.

Sagrada mixtura que induce a soñar,

colmena que liba y no cesa de aletear.

Escancia sed tan virginal serenidad.



Libero el pecho y abro mis brazos,

sincero mi espíritu a un meandro.

Luces en espejo, el brillo cercano

de estrellas que toco con la mano.



Un susurro, un mensaje de ángeles,

el viento en versos, la suave balada

que recita una fragancia olvidada.

Tiembla inquieta la verde fronda,

delira un lirio por su Amapola

y la jara y el cantueso propalan



su ebrio aliento, su inocuo beso…

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