Fuese así de fácil, la neblinosa alba
se alzaba dulce, sumida en calma.
Frazada helada, ojos que palpan
manto de rocío que bautiza el alma.
Sesga sangrante un aroma de piedad.
Sagrada mixtura que induce a soñar,
colmena que liba y no cesa de aletear.
Escancia sed tan virginal serenidad.
Libero el pecho y abro mis brazos,
sincero mi espíritu a un meandro.
Luces en espejo, el brillo cercano
de estrellas que toco con la mano.
Un susurro, un mensaje de ángeles,
el viento en versos, la suave balada
que recita una fragancia olvidada.
Tiembla inquieta la verde fronda,
delira un lirio por su Amapola
y la jara y el cantueso propalan
su ebrio aliento, su inocuo beso…
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