No inquietes Padre,
que aunque el cuerpo
se aballe con el suelo,
los ayeres, como adres
de aguas límpidas,
irrigan las siembras
de Pétalos en carne.
No asustes Padre,
que aun los latidos
no sean de sangre,
será esa voz violenta
un amar de coral;
bramar inmortal.
No padezcas Padre,
deja que el horizonte
de la noche descanse
eterno junto al Ser.
Pues anidas en mí,
como Luna trémula
que perenne e insoluble
riela en mar de llantos.
Tras mis etéreas nubes,
aluzando íntimas dudas,
… titubeos de hija,
siempre tu Niña….
No te condueles Padre,
que aunque mis labios
no acaricien la piel,
reposo tus inmanentes
besos de amor sinceros.
Los gestos, la dulce miel
de un alma derretida,
ese ámbar carmelita
que jaspeó mi frente
y que decoran mi Vida…
No Padre, no duelas,
que aunque la ternura
de tendidas manos
no acoja más flores,
una espiga madura
cuaja en criaturas.
Retoños frondosos,
geranios de colores,
el umbilical cordón
de apellido meloso
enraíza, bebe y crece,
de nuevo reflorece
sombras de su corazón
un Reino de Amor….
Padre…,
mi alma es tu nombre

No hay comentarios:
Publicar un comentario