jueves, 2 de abril de 2015

No inquietes Padre



No inquietes Padre,

que aunque el cuerpo

se aballe con el suelo,

los ayeres, como adres

de aguas límpidas,

irrigan las siembras

de Pétalos en carne.



No asustes Padre,

que aun los latidos

no sean de sangre,

será esa voz violenta

un amar de coral;

bramar inmortal.



No padezcas Padre,

deja que el horizonte

de la noche descanse

eterno junto al Ser.

Pues anidas en mí,

como Luna trémula

que perenne e insoluble

riela en mar de llantos.

Tras mis etéreas nubes,

aluzando íntimas dudas,

… titubeos de hija,

siempre tu Niña….



No te condueles Padre,

que aunque mis labios

no acaricien la piel,

reposo tus inmanentes

besos de amor sinceros.

Los gestos, la dulce miel

de un alma derretida,

ese ámbar carmelita

que jaspeó mi frente

y que decoran mi Vida…



No Padre, no duelas,

que aunque la ternura

de tendidas manos

no acoja más flores,

una espiga madura

cuaja en criaturas.

Retoños frondosos,

geranios de colores,

el umbilical cordón

de apellido meloso

enraíza, bebe y crece,

de nuevo reflorece

sombras de su corazón

un Reino de Amor….



Padre…,


mi alma es tu nombre

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