viernes, 29 de noviembre de 2013

No me dejes caer


     No me dejes caer, entrelaza tus dedos alrededor de mi cuerpo y cíñeme fuerte a tu pecho. Tómame, pues te preciso, Amor mío, como un milagro que me han concedido para mantenerme vivo, como la maravillosa e imprescindible razón de mi existencia. ¡Qué suerte la mía! que poseo una flor divina de la cual cada día me asombro, más y más, de tener algo tan hermoso y mío.

     Tengo que aprender a cultivarte, a velar en silencio nutriendo tu alegría, tu exuberante belleza, a penetrar con mi mirada tu entraña, cariñosamente y sin causar daño, para que mantenga perenne tu felicidad. Romper mis manos, desasir el amor de mis dedos e inocularlo como savia en tu delicado tallo.

     Me desgrano, Vida mía, en continuos suspiros, sin temor ni sufrimiento. Desmenuzo mi corazón en miajas de sentimientos, en pequeños y compactos fragmentos que leer, en trozos de labio que, desde el papel, besan tu piel y la reverdecen.

     Sin fatigas y sin dudas, a diario, un delirio que deshilo para que en cualquier lugar me presientas a tu lado, caminando juntos, sirviéndote con ojos ciegos de amor.

Avancemos, Amapola mía, hacían los bordes de esta realidad que te auguro siempre primaveral.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Como irrumpen tus palabras


     Como irrumpen tus palabras, aun sean pocas son tan intensas que se agolpan inmedibles ante mis ojos. Primero esa expresión sincera, “descansa”, que posee un don inmenso, un lindo y preliminar vocablo que sacia toda mi sed rehabilitando la lasitud hacinada al cabo de la jornada.

     La siguiente entrada, “mi amor”, me entra tan dentro y tan repentina que atropella mi corazón. No son sólo cuatro letras bien ordenadas, sino son grafías dispuestas con tan suma meticulosidad que el término se transmuta mágicamente, hendiendo la cornea de mis ojos con habilidad quirúrgica y cayendo, por mi nervio óptico, como saeta directa al corazón.

     El término “feliz” es una vedija mullida, un cúmulo de éter o una nube. Es una fantasía tangible bajo mis pies, la alfombra que prosigo como único camino: es mi destino. Mi adorable Vida, descorriste el opaco telón que me envolvía y me dejaste ver la ilusión que me rodeaba; y así, bajo la bóveda añil, deliro y sueño, incluso despierto, que la vida es una fantasía primaveral.

      Finalizas con clamor, “la Persona más maravillosa del mundo”, ante el cual yo me quedo en silencio y apareces, tal como eres, tú. Yo, Vida mía, irradio los sentimientos que me poseen, doy tan sólo lo que de ti logro ver. Es tan inmenso tu pecho que me faltan ojos y vida para lograrlo abarcar completamente. Es más, seguro que moriré, así “feliz”, tal como dices, y sólo habré recorrido un insignificante cielo de tu precioso cuerpo, habré sobrevivido en un hueco del jardín de tu pecho.

     Tu belleza, tu inmensa ternura, es la que me suscita esta forma maravillosa de ser. Tú eres, Amor mío, la razón de mi vitalidad, el clamor de tanto amor.

martes, 26 de noviembre de 2013

Me gustaría ser el siamés de tu forma de ser


     Me gustaría ser el siamés de tu forma de ser, que cada tecla que teclease fuese un determinado impulso neuronal, un concreto ademán, un detallado vocablo, una concisa mirada o una gentil sonrisa. Este es mi único anhelo y es tan grande, tan vasto, que no queda espacio alguno en mi cuerpo, ni siquiera el antojo de insignificante alfiler coge en mi pecho.

     Lo puedo escribir fácilmente, mas dista abisalmente de lo que pretendo expresar. No cabe duda de que nunca lograré ser igual que tú. Tan impecable es tu forma de estar, tan correcta es tu forma de corresponder e incluso tu silencio es excepcionalmente elegante.

     Tus profundos y castaños ojos, tus finas y dulces manos, tu corto y aromático cabello, ¡ooooh! y qué decir del perfil de tus labios… es imposible de hallar a alguien similar, ni siquiera lo pueden emular…; tal delicada lindeza.

Atestado de poesía o pletórico de lírica


      Atestado de poesía o pletórico de lírica. No, no es un simple afán de escribir sino más bien es un apetito exacerbado de amor que me lleva a devorar las pocas horas de sueño que dispongo. Inclinación que aprovecharé hasta que me reste el último gramo de aliento, hasta el fin de mis días, hasta el zaguero de mi vida….

    Sé que he cosechado miel a lo largo de caminos áridos, que incluso en baldíos yermos he hallado lozanía primaveral…. Sí, mi Amor, aun en las noches de luna nueva, cuando el firmamento se cuajaba lágrimas de estrellas, yo me echaba sereno sobre el terciopelo de tus pétalo; sentía las caricias de la una única flor de mi lecho. Nada me debes pues me siento anegado de aMar, ….

domingo, 24 de noviembre de 2013

Andar descarrilado


     Andar descarrilado y sin necesidad de identificación por los pastizales aledaños a Malpartida. Pasear descaminado entre los bolos, renunciando a proseguir las sendas marcadas, tan sólo ir hacia ese horizonte que trazan mis ojos. Renunciando por un instante a la vida normal, a la rutina diaria.

     Con el morral y la cámara. Con una navaja para las bellotas y para un par de pequeñas, brillantes y glaucas pomas. Con un bocadillo que reponga la fatiga física de caminar toda una mañana; bocados de buen gusto, de filetes guisados y de tiras de pimientos asados. Y siempre con este termo mío, con estos sorbos de este cárdeno vino que representan mi Vida, con la sangre que me donas, Amada mía.

     Brinco y brindo en este ambiente que se desborda en mi pecho. Viéndote y escuchándote, disfrutando siempre de las selectas tonadas de amor que tú arrullas en mis adentros; es el perenne romance que vivo. Amor mío, estoy repleto del inverosímil sentimiento que me concedes.

     No me importa sentarme en el granito frío de estos domos, pues no hallo lugar más cómodo. Persevero por una única razón que necesito, ser audaz de corazón y esperar y esperar a que me abrace la cándida luz de mi Sol. Qué más puedo desear en la vida, si me es imposible gozar de tan asaz Amor.

     Aboco un sorbo de vino y asevero que al instante mi anímico corazón lo trasmuta en su Beso, en su Saliva, en su cálida forma de querer. Una Amapola apoyada mis labios, su alegría, su euforia, su belleza de Flor. La llevo en mi pecho, apresada en mi corazón, como Sensual Mujer en un ojal, en cierto modo es un Bellísimo Sueño que se mueve tanto en lo consciente como en lo inconsciente.

     Si hendiera aquí mi pecho y se esparcieran tus íntimos lances, si tu abigarrada alma se dispersara entre la hierba, el campo se exaltaría más que primaveral y las eróticas flores dispersarían sus suaves aromas y los insectos, las abejas y las mariposas enajenadas, libarían sin dilación la miel de tu dulce forma de ser.

     Es peligroso, verdad, que este amor que llevo por dentro se disemine a los cuatro vientos. Que estos agasajos que no son sino alegres formas de arte se desplieguen por todos los rincones, alterando así la elegante y natural evolución de las estaciones.

Mi Amapola, esta espléndida gala con la que ahítas mi pecho, permanecerá eternamente tras mis labios, pues la codicio más que mi propia vida y sólo deseo que tú, Amor mío, y mi niño os solacéis de este asaz amor, de esta tibia emoción primaveral….

sábado, 23 de noviembre de 2013

Sé que hace frío


     Sé que hace frío, sé que la punta de mi nariz y los dedos de mis manos se me helarán, que el cencio arrullará en mis orejas e incandescentes me arderán y que mis pies, pisando terrones duros y helados, quizás no lleguen a entrar en calor.

      Mas no lo puedo remediar, ese añil del cielo matinal y este canoso campo escarchado, que no es de abril ni de mayo, me reclama a gritos, tan consternante y arrebatador….

Quizás sea porque mi linfa extremeña es una mixtura de incontables culturas. Porque mis venas se colman con la sangre de los vetones, de los lusitanos y de los célticos e incluso con una mezcolanza más civilizada, y aún tibia, de romanos y de hebreos.

Así, entre estos autumnales campos, me impregno de los irreproducibles visos y las indescriptibles esencias que ahítan mi alma, y que me hostigan a exhalar el amor, a teclear melodías, a volar, Amor mío, a volar los gritos de poesía que quiero anidar en tu inabarcable Corazón….

Que ganas tengo de recogerme


     Que ganas tengo de recogerme, de llegar a casa y quitarme los zapatos. Sólo nos queda un ratito de ocio en la cocina, un ratico muy, muy distinto; entrañable diría, Vida mía.

     Abrillanto con un paño la encimera y la tildo con dos patenas de cerámica blanca y una escudilla de barro fino. En la primera patena la nívea harina de nuestro pan que, entre bromas y risas, calina el aire y encanece nuestra piel y nuestro pelo.

     Mientras, Amor mío, en la escudilla bates un huevo entre puntas de eneldo, o con unos pellizcos de orégano, y una pizca de sal, mas a esa dulce mezcolanza de sabores le agregas la sedosa esencia de unas únicas manos. Así, aleas a punto de nieve una crema que pringa los dedos de mi Señora. Sabrosa nata sobre lo más dulce y suave, en las yemas de la Mujer que amo.

      En la última cerámica la corteza recién rallada, mas eso, Amada mía, como puede mutilar tu piel, lo hago yo. Pues con un simple roce surge un arañazo y entonces, si tu tibia sangre abandona su entraña…; que miedo si esto sucediese, pues te aseguro que te quitaría irremediablemente la vida. Yo, el vampiro de un solo Amor…, sé que lamería tu herida hasta que fenecieses exangüe.

      Ahora toca empanar unas pechugas de pollo, aliñadas con ajo machado y con vino y después, en el tibio oro de las olivas, dorarlas hasta que la tonalidad sea ligeramente morena, poco más canela que la dorada piel de mi Amada.

     Mientras en el fogón se fríen las pechugas, descanso mondando un par de naranjas, unos tomates y un membrillo y más un picadito muy menudo de pimiento, unos dientes de ajo y una mediana llorona; aunque, muy a pesar mío, sin gafa de buzo que, si las tuviese, te aseguro que me la pondría para descollar en tu faz una celosa sonrisa.

     Es la hora de cenar y, tras servirte, de descansar a tu lado, Amor mío, y desleírme eterno al lado de una Flor de fuego, de ensueño,… frente a frente juntar las frentes, rozar ligeramente tu pelo y, dando intangibles beso a tus labios, pasar a la pesada paz del sueño….