martes, 5 de marzo de 2013

Hola mi Niña

     Hola mi Niña, aquí estoy. Disfruto de un ratito para alejarme de los cotidianos quehaceres y dedicar toda mi atención a la agradable escritura. Así es, agradable, placentera y absorbente, porque es para seducir de forma alegre a la Mujer que quiero, para escribirte de forma risueña y cariñosa, con todo mi amor.
     Sembraré sobre el papel, en la blanca y natural nieve hecha de la celulosa de los mismísimos árboles, mi semilla baladí. No deseo usar sedal de oro, ni componer preciosa vidriera de alabastro, sino, tan sólo, me urge diseminar el embrión que crece en mi pecho al son de tu alma. De esparcirlo sobre esta cuartilla para que disfrutes de él, de lo que tú en mí consigues.
     Soy germen de cutícula fina, que se ceba con tu golosa dulzura. Mi Vida, si acaso, de tanto quererte, percibo que no soy capaz de acopiar toda la brutal sabia con la que tu seno me mantienes y por ello merma mi melosa ternura, suplicaré, a la vida misma, que me conceda un trivial deseo, -tener suficiente fuerza para que mi embrionario y servicial corazón, aunque sufra, se someta al vicio, casi bruto, de sacar jugo del suelo, del cielo e incluso del sueño-. Para crecer exuberante y compartir la existencia en el jardín de mi Amapola.

jueves, 28 de febrero de 2013

Sin mi chocolate


     Ohhhhhhhhhhhhhhhh, mi amor, mañana no podré ver al manjar suculento de mi vida. Ni sentir la densa materia oscura soltando saliva en los rojos cauces de tu boca. Ni disfrutar juntos de ese dulce espeso fango que, en cálida ternura, suelta aromas, recuerdos y flores. El placer dando vueltas atrapado en la boca.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Más silla y más tiempo


     Mi Amor, me urge entregarme, es más, es lo único que deseo. Pero el quehacer se traba una vez más y me impide ofrecerme materialmente. Sólo puedo desperdigar jadeos por mis dedos, caligrafiar estos sentimientos que repican en mi pecho, limar las yemas de mis dedos sobre el teclado para que, con un sinfín de folios, sepas ¡cuánto te quiero!. 
     Ya que refulgía como Sol, que mis labios hechos agua se desbordaban al pensar que iba a relamer tu saliva tomar el chocolate de tu cálida y dulce boca. Hoy, preludio de chocolate a la taza con churros, de nuevo se derraman mis lágrimas y se volatiza mi saliva. Sólo me resta cristalina salina tras esfumarse el placer de tenerte entre mis brazos, de disfrutar de amena conversación, de entretejer y aunar sentimientos. No aguanto el dolor de ofuscar la ilusión, de alejar más días los besos de dos humildes enamorados; se agarrota mi mandíbula y se oxida el gozne de mis párpados. 
     Pero esculpiré un nuevo encuentro, aún más lozano y si el termo del chocolate pesa, yo lo llevaré de la mano. Quiero, sintiendo que me va la vida en ello, condensar mí saliva en el cielo de tu boca, abrasarme con las chispas que fulguran en tus ojos, coagularme por los capilares de tu tersa dermis, serigrafiar sobre tu vientre mi irresistible sueño y morder fiero como león o sutil como hipocampo hasta la última célula de mi Pétrea Amapola… Quiero, mi Amor, con mis dientes esculpir lentamente los pezones de tus senos, con mi lengua culebrear por tu cuello, deslizarme por tu espalda, zigzaguear por tu sexo y serpentear entre los dedos de tus pies.
     Quiero, mi Amor, sólo esto: el Amor. Que sea lastre insoportable en nuestra vida, que desgrane cada segundo en irresistibles sentimientos, que haga gravitar tu corazón en mi pecho infernal y el mío en tu cuerpo de escándalo. Mi Amor, que nadie exorcice esta endiablada pasión que nos posee… que hasta que muera quiero sentir el big bang que ocasionaste y se esparce en mi alma. Así como tú lo armonizas en mí: estrellado, yo lo conformaré en ti: galáctico.

martes, 26 de febrero de 2013

El motor hendía despiadadamente la noche


     Mientras el zumbido ensordecedor del motor hendía despiadadamente la noche, la insomne Luna llena, en contraste con del cielo, declinaba cansada y en silencio; aun así, celosa, sin desaliento batía sus alas diluyéndose lentamente en el horizonte.

      Surgía serena del firmamento, cruzaba el velo de la niebla y, a través de mis ojos, seducía mi razón y se guarecía en mi pecho. A mi alrededor árboles ávidos de calor absorbían la opalina luz, dejando tras de sí, a sus pies, sombras fría y raídas. Como océano espectral la escarcha blanqueaba el suelo y endurecía las lágrimas de rocío que desafiaban a las estrellas del firmamento.
     A la vez que, la novia Luna, se guarecía en mi pecho, una perla deslumbrante y mendiga surgía opuesta, al este. Mis ojos, insaciables, engullían tanto la aurora del cielo como la paleta de floridos colores del suelo. Que pequeño me soy ante este melódico abismo, hay tanta belleza dispersa que me ahogo sobrecogido y ridículo bajo los brazos del amanecer. Me siento atado, con los ojos marchitos e insaciables de sed… quiero que la espina de la zarza me hiera, que la aromática albahaca se me clave, que se me hielen los dedos… y que el corazón ahitado de tanto esplendor natural, se me exprima en prosa y verso sobre mi Amor.




En este contorno


     En este contorno, donde ya la oscuridad no me empobrece, prosigue obstinada la yema del amor. Un agudo acento que me desgarra como pacto suicida, que me baña como capilla de repleta de color, como sarta de flores… Lo noto en mi centro, donde anidas como Sol, o aplomas derretida como Luna bañándose en el agua.
     Mi Amor, mi razón será huraña y hace lo que le exiges, simplemente piensa en exhibir lo que te quiere. Mas mi pecho se yergue ante claustro único, para mí divino, y se estrangula hasta gotear halagos, derritiendo sus albos sueños en poemas primaverales. Tanto se afana mi corazón que como yedra flexible y fresca trepa a diario como aurora, para vestir tu pecho de cálida pasión. Húmedo avanza dócil y, con timidez, a veces retrocede mas, ante tu risueña belleza, siempre estremecido de amor florece.

Como tinaja


Como tinaja

En los días buenos,
de lluvia,
los días en que nos quisimos
totalmente,
en que nos fuimos abriendo
el uno al otro
como cuevas secretas;
en esos días, amor,
mi cuerpo como tinaja
recogió toda el agua tierna
que derramaste sobre mí
y ahora,
en estos días secos
en que tu ausencia duele
y agrieta la piel,
el agua sale de mis ojos
llena de tu recuerdo
a refrescar la aridez de mi cuerpo
tan vacío y tan lleno de ti. 

Buenas noches Mi Amor

sábado, 23 de febrero de 2013

Hola


     ¡Hola!, ¿te han quitado los puntos?... Sabes, Amor mío, que a mí cuando me extrajeron las amígdalas me regalaron un camión enorme de bomberos… Te preguntarás a qué viene esto, pues bien simplemente quiero allanar el camino, o sea, templarte para que no te enfades. Esta mañana (ayer viernes) tenía una menudencia en el bolsillo y, en nuestros escasos segundos, no me armé de valor para dártela. Mi deseo era que fueses al ambulatorio reverberando alegría, que tendieses audaz la mano y así, los enfermeros, pudiesen deshilvanar la seda de tu piel.

     Sé que habrás tenido sumo cuidado de que no rompan el pespunte que mantiene ligada nuestras vidas. A ver si se van a equivocar, pues ya sabes que mi corazón, desasido de mi cuerpo, está amarrado a tu pecho con irrompible bramante de venas y arterias; es imperioso que esa guita abarloe mi alma a tu alba Ensenada. Sí, mi Amor, es vital que tu Cala siempre me irrigue y me mantenga anegado, que temple mis ascuas para que no se consuman en espontánea deflagración, en indómita llama de insania.

     Este dadivoso gesto que te pretendo dar, tan sólo es un caramelo dulce servido por atento lacayo. Tu paje de amor siempre, hasta morir, se desvivirá por criar hermosa a su Amapola, por mantener el cabo que nos liga la vida. Con un ungüento brujo, con una especie de vaselina perfumada con jengibre, canela y limón, con brisa matutina, jara y relente de ribera…, ungiré el cordel umbilical que a todas horas trenzo; con el que nutro y empalago con plétora de querer el carpelo de mi Flor. Así, con mis yemas, manipularé minuciosas rimas de orfebrería, conformaré versos de alfarería y urdiré mecha de apasionada vela que mantenga ardiente e inextinguible la llama de amor de nuestra vida.