Así lo haré, Lorena, asumiéndolo como un compromiso forzoso e irrefutable, como un deber divino en el que echo todo mi empeño. Me rendiré a Ellas al igual que me tiendo a sus divinos pies de Virgen. Seré fresco y esponjoso herbazal para que paseen ligeras sobre mi cuerpo. Además, podrán andar descalzas y sentir como el viento palpa sus dedos y sus tersas plantas, … y enjuagaré su piel a cada paso que den, … y jamás permitiré que se atribulen por la falta de mimos. Mas, si demandasen zapatos para salir a pasear, que no teman si caminan sin ellos, pues les ofreceré mi lengua como suela de sandalia, para que graven sus huellas de dama sobre este cóncavo espejo; o podrán calzarse mi boca, como si fuese zueco de cuero para pasar sobre los empedrados, y que no teman que, desde el primer paso hasta el último, les garantizo que soportaré cuantas horas de procesión me exijan, además les masajearé sus dedos y sus leves puentes como si fuesen pellas de harina en mi ensalivada boca, con cientos de indelebles besos.
Bebo la saliva de tus labios, la miel de tus hontanares. Locura que me lleva a libar con exasperación el sedoso estigma de mi flor. Pletórico, exprimo todo mi verso de amor y derrito hasta la última lágrima de tinta. Es manuscrito pulso en una botella que naufraga en piélagos de ensueño. Delicada palpitación de estambre que fecunda el inmarchitable pistilo de mi Amapola.
sábado, 6 de febrero de 2021
Asumiéndolo como compromiso
Así lo haré, Lorena, asumiéndolo como un compromiso forzoso e irrefutable, como un deber divino en el que echo todo mi empeño. Me rendiré a Ellas al igual que me tiendo a sus divinos pies de Virgen. Seré fresco y esponjoso herbazal para que paseen ligeras sobre mi cuerpo. Además, podrán andar descalzas y sentir como el viento palpa sus dedos y sus tersas plantas, … y enjuagaré su piel a cada paso que den, … y jamás permitiré que se atribulen por la falta de mimos. Mas, si demandasen zapatos para salir a pasear, que no teman si caminan sin ellos, pues les ofreceré mi lengua como suela de sandalia, para que graven sus huellas de dama sobre este cóncavo espejo; o podrán calzarse mi boca, como si fuese zueco de cuero para pasar sobre los empedrados, y que no teman que, desde el primer paso hasta el último, les garantizo que soportaré cuantas horas de procesión me exijan, además les masajearé sus dedos y sus leves puentes como si fuesen pellas de harina en mi ensalivada boca, con cientos de indelebles besos.
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