domingo, 24 de enero de 2021

Afortunadas caricias



Qué afortunada por las caricias

de tus yemas, que cálidas delicias

ignoran los demás y que siento

en besos, como finas primicias

en versos sumamente lentos.



Paladeas mi fino vello y te envicias

en libar los poros, un atrevimiento

de afecto tan suave como el viento.

Deshilachas mi alma y la limpia

para apercibir el apreciado sentimiento

de tus dedos, para deshacer la asfixia

de este torso aún sanguinolento.

Mi amor, con tus mágicos ungüentos

me has devuelto una sonrisa idílica

y una dicha que amerita envidia.













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