miércoles, 4 de abril de 2012

Cascabel


     Buenos noches mi Amor, te pido disculpas por esta imperdonable falta: aún no tienes mis fotografías con gafas de Sol. Mi Vida, al hacer las instantáneas no reparé que estaba frente a la fachada de un taller y cuando las revisé en casa, con las lentes de color y la chaqueta negra, me dio la sensación de ser un forofo del deporte de velocidad e incluso aparento que estoy haciendo publicidad del local.


     Sabes que en mi pecho lates tal cascabel, campanilla clamorosa que de noche me desvelas emocionado y de día me embelesa enamorado. Sí, día que pasa, o quizás porque se acercan fiestas navideñas, aún más viva tañes fracturando mis adentros con desenfrenados deseos.

     Ángel mío, divina Mujer, te aposento tras las cortinas de mis ojos, donde desangras dulce rima y pulsante melodía. Tanto sentimiento, que no es sueño, me arrastra incorpóreo fuera de sí, por ser tal como eres, así de maravillosa, vibro tridimensional esparciendo hilaridad, ensalzando belleza natural en todo lo que me rodea; Mujer, tú has conseguido que mi corazón sea inabarcable.

     ¡Oh! Numen de mi vida, como quieres que pose para sacar una instantánea. Primeramente debo hallar digno empíreo, acorde con tu irisente hermosura, y después estar, no como estatua marfilada, sino más, mucho más fino que lirio natural y aun así, Amor mío, quedaré muy lejos, ni siquiera alcanzaré el umbral de tu sincera belleza.

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