Mi amor, ya estoy aquí, en mi sillón, en nuestro rincón. Acá nunca descanso pues se me abren las hojas y avanzan una a una despacio y hondas; soy un libro que se llena de tu tierra labriega muy estercolada. Son acarameladas horas sin ruido y llena de voces; sin vecindades, tú y yo solos; sin movernos bailamos, corremos y volamos y nunca estamos exhaustos de tan inextinguibles sensaciones.
Después de andar muchas sendas, de vadear arroyos y de subir a algunas cimas ahora puedo decir, frente a frente, que he encontrado belleza especial y cariño único. Gracias a ti se suceden las hojas de mi vida, se forran las tapas de mi libro, leo emociones y anhelos y veo ilustraciones de ensueño.
Parece que el destino ha decidido henchir mi vida de palabras afectuosas y colmar mi talega con tus letras. Son fenómenos asombrosos que retiran hasta el aire que ocupa el espacio entre los dos, tan sólo se llena de tiempo de amor, de nuestro amor, hermosa mía.
Mi mujer, mi huerta de carne. Si tu eres el barbecho de hoy yo seré la linde que siempre te rodea, si tu eres cañal verde de ahora yo seré el agua eterna de tus raíces, si tu eres campana de redoble hogaño yo seré el campanario constante que te cubre. Pero ante todo, mi amor, yo no te quiero atosigar, yo te deseo brincando libre siempre, oreándote al aire como eucalipto perenne y exhalando aroma de pan diario recién horneado. Aunque, mi amor, ahora te escribo sellado nuestro sangre con sangre y, a pesar de que estas palabras duren un instante, que quede muy claro que yo te quiero mía, si, Sólo Mía. Y que yo me siento tuyo, si, Únicamente Tuyo.
Parece que he nacido de nuevo a la vida, me siento niño que canta y presiento que me alimenta el rocío de la madrugada. Mi amor, con plena sinceridad, aún siendo inexperto en tu mar yo quiero ser quien te calce los pies durante la vida, quien acaricies tus piernas, quien duerma en tu vientre, quien bese tus senos y quien beba de tu boca.
Mi amor, quiero ser vela para tus ojos, canela para tu boca, violín para tus oídos y el perfume que te embraga. Mi amor, como me queman tus ojos y me ahoga tu boca. Quizás sea enfermo dichoso, paciente por quererte demasiado y loco por soñarte a mi lado. Quizás me olvide de quién era y me pierda en tu frondosa vereda, quizás escombre en mi alma las luces y los cometas que relucen y vuelan por las noches alrededor de mi Luna llena.
Mi niña, ahora que ando perdido en mundo interminable, en sueño desvelado, te pido que me cuides con tus besos y con tus labios. Te pido que me desees, que me ames demasiado y que cobijes mi alma que vuela alrededor de tu amado paraíso.
Mi niña, mis labios te cantan y mi mano te escribe, no te hagas estrella lejana pues sería el haz de cometa con rumbo oscuro que busca tu estela. Mi amor, si no puedo tenerte mi luz permanecerá apagada, pues mi corazón te lo entregué en el pasado.
Mi amor, mudo te grito que colmas mi espíritu de hombre, que era largo y solitario mi anterior camino, pero que mirando y mirando llegaste tú y, como si hubiese estado siempre, canté alegre como ruiseñor, volé rápido como golondrina y arrulle como palomo y, como tu sabes, ahora eres mi Amapola y yo soy loco Lirio enamorado.
Me voy a retirar a dormir, tengo ganas de estar a tu lado.
Así es, todas las noches, cuando cierro los ojos me inunda la felicidad, estás a mi lado, mi alma sale de mí, viaja veloz y como cigüeña blanca cruza los campos nocturnos.
Ahí no soy prisionero del mundo real, pues sobre vuelo alrededor de mi Luna, desciendo por la dehesa de su vientre, franqueo sus verdes arroyo y sus bosques canela.
Mi amor, cabalgo desbocado y eufórico bajo la feria del cielo.
¡Ay!, mi amor, toco tu piel y beso la llama de tus labios, ¡ay¡, mi amor, entro y salgo del cielo todas las noches, obedezco a nuestras almas que trovan locas de amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario