martes, 11 de febrero de 2014

Candoroso pensamiento


     Me precede candoroso pensamiento, tan de cerca que me ciega los ojos, cargándolos de pelo fino y castaño, de estilo negro con alamares azabaches y de manos añiles, pequeñas y sedosas. Camina hacia el colegio gentil y a paso firme, y al presentirla la alabarda afilada de Cupido sesga mi corazón desangrándome en reverencias.

     La persigo con la mirada hasta que llega a la ancha puerta, la oteo al cruzar la carretera y despacio, retirándome, la acoso con sinfín de besos, que no son sino versos que desprendo a raudales desde mi pecho. Esquivando a sus churumbeles y abriendo las pesadas puertas, entra en la portería donde aguarda a empezar su deber de maestra, deshaciéndose en saludos….

     Yo también espero, lo admito, comedido permanezco eterno a su lado. Bien sentado en el coche o bien sirviendo a mis clientes, entrego sin dilación todo el amor que siento por Ella. Amor mío, recibe sin necesidad de abrir los ojos ni de destapar el pecho todo este íntimo borbotón inevitable de voluntad, todo este alce de latidos que, como sueño benigno y liviano, se arrebozan a tu cuerpo como segunda piel, como íntima ropa de abrigo.

     No dejaré de tomar esa lírica que dispersas en el aire, que penetrará por mis vanos castaños y por la tronera de mi voz. Poesía que se infiltrará libre por las paredes de mi cuerpo hasta sobar mi corazón. Abandono cuanto dentro encierro e intuyo que ya nada material poseo, pues mi Niña, sinceramente tan sólo acaparo esa diadema de Aurora que alzas en mi pecho.

domingo, 9 de febrero de 2014

Rotular un texto


     Rotular párrafos limpios que te agasajen tal como mereces. Escritos lentamente, con trazo no muy ancho y sin precisar ni subrayar detalles, tan sólo una mayúscula al principio de algunos vocablos que evidencien quien es la Mujer de mi vida. Acompañando a esos Nombres con letras versales, y rehuyendo que lo repetitivo y empalagoso, unos sinónimos muy rebuscados y sinfín de metáforas sacadas de la mar revuelta, de la exuberante dehesa o escogidos, simplemente, de entre los suaves aderezos de una cocina o de los ridículos adornos de una alacena; o por qué no, tal debe ser la riqueza de las alegorías, que afiligrane sobre el papel pasteles dulces y crujientes como barquillos de azúcar, o suaves y cálidos como labios de chocolate fundido o entrañables como la linfa roja de la savia de mi Amapola o del tuétano cereza de mis huesos. Así, desenfrenando mi silo de sentimientos sembraré innumerables párrafos ante tus ojos y labraré el hermoso y frondoso texto que mereces, cultivaré oculto en tu corazón un amor noble, leal y convencido de que Tú eres razón de vida.

     Vasallo de una esperanza, de sentir la vasta gloria que se abre tras la mar de tu boca. Es mi sincera voluntad, el tesón de gentilhombre, postrar reverencia completa de Amor a tu Vida.

viernes, 7 de febrero de 2014

Un temblor


     A veces un temblor destroza mis ventanas, como si fuese un peligro de bombas sin anunciar por sirenas, trona en esta morada llenándola de sombras. Mas la ráfaga imperceptible de un cometa, la lengua que tremola en el fogón de una boca o el leve roce de unas yemas basta para saberme abrazado,… es sentir en este jardín el rumor de las hojas que invaden y abrigan a una flor diminuta….

     Presiento que esta piel es fachada que oculta anónimo corazón. Vive en gueto, soterrado entre huesos, latiendo silenciosamente y caligrafiando con modales y obediencia ciega camino infinito…. Todo mi ser sale por las venas, regando con fértil sangre la tierra donde sé que crece mi Amapola.

     Pero en mi conciencia hay aguijones que me hieren escandalosamente. Cuartean este corazón, sólo tuyo, con sierra mal afilada y aun así permanece escondido, aguardando a llenarse de salitre con su Mar amada. Coagulado se asfixia por atender a una Vida, por consumar milagrosos besos.

jueves, 6 de febrero de 2014

Un ratito para estar contigo


     Bueno, después de profanar mí tiempo con un sinnúmero de cuestiones profesionales, horas que aprestaría de muy buen agrado sólo para ti, me allano sobre el teclado sin más dilación. Pisándolo deprisa, como caballo desbocado, para surtir de rico lenguaje ese joyel que atesoras en tu pecho: tu corazón.

     Desearía poseer vastas exclusas en mis pequeñas manos para que al abrirlas descargasen torrentes de ideas. No sólo afluir ríos de amor hacia tu profunda Mar, sino también aquietar el sinfín de imágenes, sensibilidades e ilusiones que volcánicamente se alzan desde mi íntimo hogar.

     Tú, Vida mía, usas badil de cuello fino, de orejas blancas y de lóbulos y labios carnosos, te vales del cálido e inasible aliento de tu pecho y avivas enigmáticas e inextinguibles centellas en los etéreos espacios que hay en tus ojos. Así que estas brasas que acucias con maestría originan raudales de lava que se aúpan hasta mi cabeza y ahítan mi razón. Desearía aliviarlo a diario, a borbotones ante tu bello rostro, descargar la idolatría que gozo y desenfrenarme a merced de un único jardín….

     Sólo deseo que mis vasallos dedos sean los guantes en tus serviles manos, que sean lazos atusando tu pelo, que se encepen perennes por tu cadera o por tu piel blanca y desnuda. Sí, Mujer, sentir la natural lírica de tus labios para aliviar la presión de mi sien…. Ábreme las compuertas de las yemas para que drene los poemas en tu corazón.

martes, 4 de febrero de 2014

Abrió el paraguas


     Mi Niña tiene razón, el acolchado cielo se alborozó tanto a su paso que aspergió diminutos y cristalinos borlones en su deslumbrante piel. Sí, había indicios de aguanieve en el parabrisas del coche, unas gotas tan microscópicas como el rocío. La algodonosa nube se devanó en cascabeles por la calle, alegre y atenta águila que a su paso tapizó el suelo con mantas de espejos.

     Qué expresan esas sutiles chispas hialinas, son tan pequeñas que ni siquiera entrañan frío, menudencias diamantinas que labran la superficie pulida del cristal, que orlan el suelo que Ella pisa; …qué representan esas sueltas y desabrochadas canicas, acaso intentan bordar el saleroso paso de mi Mujer, su hermoso talle, su sereno y sincero rostro....

     Cuando se arrima lo justito a una pizca de agua, ésta se torna preciosa, de jade, reflejando los visos de su abrigo negro o gris, de sus guantes azules, de su cartera parda y su bolso de elefantes. La miaja de rocío muta excelsa y noble reverberando la miel de su piel y el abisal ámbar de sus ojos, una cadena de asperjadas gotas que adquiere un valor ilimitado. Mas, aún así, si alguien disfrutara de esta alhaja distaría inmensurable distancia de lo que en verdad es sentir el embrujamiento directo de su amor. 

     Aunque yo en estas notas refleje un indicio de su entraña me quedo en un minúsculo ápice de describir cuan preciosa es. Su pecho, ahíto de mullida ternura, es inmenso y su airón corazón abriga por igual a sus niños, protege su familia y nos acoge a mi hijo y a mí. Es más que una estrella de diamante pues sólo refleja primorosa y transparente forma de ser.

     Mi Vida, alago tu aliento, el aroma de tu cuerpo, tus finas cejas, tus pestañas, tus orejas y tu pelo corto y suelto. Amo, mi Amor, el agasajador Olimpo que posees por pecho, el divino corazón que entibia tus venas y acalora mi alma, ese tropel de latidos que es la antecámara de mis sueños, …el umbral de mi vida.

domingo, 2 de febrero de 2014

Silenciosa fibra de papel


    Hoy he comido en casa de Jaime. Ayer, mientras yo estaba dando clases en Badajoz, quedó con Garcy para practicar al pádel; deben entrenar para la asignatura de gimnasia.

     He de exprimir al máximo estas esporádicas llamadas, ya que así se suelta un poquito de mí, pues, aunque tiene las puertas de casa abiertas de par en par, fuera del colegio sólo se relaciona conmigo. Como vivo aquí, al lado del campo, podría decir que únicamente conchaba con los pajarillos, que juegan y trinan eufóricos entre las ramas de los árboles, y con las ovejas, que torpemente balan mientras pastan por las lindes del pueblo. Así que, cuando telefonea Garcy o Jaime, me entusiasmo de que se “despegue” algo de mí y se desvele tras otras puertas, que con bonanza y entereza cuelgue su cazadora en otra percha y que se relacione con chicos de su edad….

     Hemos comido pollo asado y una ensalada que he hecho, con uvas pasas, queso, jamón york, espárragos blancos, picatostes y lechuga y aliñada con bastante aceite de oliva, una pizca de sal y una cucharada de vinagre de Módena; me ha salido muy rica. Después tomar el té he regresado a casas a hacer, sin pizca de ganas, algunas cosillas como tender la ropa de la lavadora y recoger la cocina.

     Ahora estoy aquí, encogido en el sillón, y advierto la belicosa soledad que hiere mi alma de tristeza. Estoy tan entregado a él, …y a ti, mi Amor, tan claveteados estáis en mi pecho que cuento y recuento cada hora que me quedo a oscuras. Mas sé que es el clima de mi vida y que, aunque luzcan intensos Soles, a veces habrá ligera niebla y otras, a causa de la soledad, se me desplomará encima borrasca fría y dura que me quebrará el corazón como si fuese de hielo frágil… Es mi pasión que poco a poco camina, él crecerá y tú, Amor mío, te darás a tu familia y yo, soportando las jugadas de esta vida, culebrearé entre paredes vacías de eta casa, invernando hasta que entre un gusanillo de luz (el teléfono, el correo) o entre un Sol sonrojando mi pómulos…. Yo, Mujer mía, hijo, hijo mío, os entregaré en forma de caldeada escritura, en silenciosa fibra de papel, todo mi amor, mi vida.

Encogido entre los brazos del sillón


     Encogido entre los brazos del sillón y con una manta cubriéndome las piernas, disemino sobre el teclado todo lo que atesoras tras mis labios, es la ola que tú abigarras en la arena de mi boca. Sorbo saliva para templar el arrojo de mi pecho, pero aun así, como si mi corazón fuese un rescoldo de pura e inextinguible antracita, resoplo tu candente amor como una locomotora de vapor.

     Sí, Vida mía, aunque esta noche también me cueste revolotear como murciélago, es tanta la pasión que encierro en este carcaj, sólo tuyo, que por las yemas de mis dedos se me disparan incontables flechas.

     Hay tanto diamante encendido en las esferas de tus ojos que abrasas este dominio humilde con virulencia volcánica. Así, en mi entraña, en esta subordinada caldera, nunca se reduce la presión y siempre resuella geiseres de amor para ti…. 

     Es hora de bajar las escaleras, no para descansar, sino para alear con fuerzas hasta alcanzar tu lecho y refugiarme en los deseables secretos de tu cuerpo, o para flotar como burbuja irisada entre tus sueños.

      Me aferraré a tu cuerpo y con mis dedos leeré el fino perfil tus labios y enroscaré mi lengua a la tuya, hasta desleírme lentamente en adagio de inacabables besos, en un recreo de azucarados gemidos…