Ya es de noche y siento el tamaño
corazón de los amigos y mis hermanos.
Aquí, en mi silencio como cada año,
no puedo cruzarme de brazos,
ni tampoco logro cerrar las manos,
pues me tiembla un extraño
deseo de lanzar nuevo flechazo.
Sí, en mi sombra no consigo olvidar
el pasado, lo que sé y lo que soy
y mirándome, surco el almíbar
de mis sueño y me empeño en cerrar
el 2.015 con un capricho de antaño
y en fin, comenzar el nuevo año
con una voluntad ciega de dedicar
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