Se superponen distintas bellezas
a su derredor, quedan tan cerca
las flores, las yemas, el pasamanos
de la yerba y el agua de la alberca
que las pueden asir con sus manos.
Allá, un tanto lejos, se alza la grandeza
de la sierra de Salvatierra y al otro lado,
por donde se abre la aurora, el altozano
de Hornachos, unos confines tan lejanos
que, sólo con un esfuerzo sobrehumano,
se someterán a sus corazones. Naturaleza
que les cautiva con máculas de maleza
verdinegra en estivales océanos dorados,
con vientos balsámicos de dulce jara,
y retama y con la nobleza de la encina
y del alcornoque de rugosa corteza.
El paisaje brilla bajo la añil cortina
del cielo y un cencio muy gélido ara
el amanecer…; por fin, se iluminan
sus bracillos cohibidos por la rudeza
de la desalmada corriente matutina
y sus sonrosadas orejas y naricillas
se esclarecen con la furia de la vida.
Lazos de sueño ya no varan en sus mejillas
ni la lúgubre debilidad ocupa sus rodillas,
pues ya saben cómo se cae la flor cerezo; …
lavada en llantos mamá aliviará tropiezo.
Ellos reflejan una ternura inmaculada
de nostalgia que retrocede hasta la cuna.
No, Amor, no deben tocar con espadas
venenosas las cálidas y claras lagunas
que desescarchan sus párvulas almas
y, aún menos, con pócimas de calumnias
embusteras que mancillan el lar tu cama.
Quizás haya ruinas en ayeres de Luna
que marchite hermosa flor de Amapola,
pero, aunque rebrote una semilla sola
sorprenderá su torrente de primavera.
Así, fértil vientre de madre que diera
relumbrar de júbilo a umbral del Ser,
defenderá toda desolación de espada
tóxica. Con menta y toronjil y con eras
de hierbabuena, logrará un nuevo placer
en candela prodigiosa, y con lluvia ligera,
purificará la heroicidad de la comuna
de sus tres audaces hobbits que, como fieras
en único deseo de esperanza, obrarán azar
de Estrella en su pecho. Ya, sin fantasmas
morarán en fantasía de príncipes y Reina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario