domingo, 12 de enero de 2014

Cesó la Luna


     Cesó la Luna y de repente, sobre mí, resbaló no el tibio temblor de sus alas de Ángel sino el roce de sus yemas sobre la piel de mi cara. No sé si fue un sueño el que me desamordazó de la soledad o fue, en realidad, el verismo y vehemente cariño que propaló su mismísimo corazón, esa auténtica mansedumbre que cada noche al recogerse me expele su dulce boca. 

     La neblina hialina iniciada en las orillas de sus labios es la que, como de costumbre, se abre como libro alado inundado mi pecho de romántica lírica. Una calígine de mano tendida es la que me lleva contigo. Es tu educada pluma la que reclinas en mi alma, caligrafiándola de espejos sentimientos. 

     Anuda, Vida mía, mis brazos a tu cintura, haz que el arrollo desbordado de nuestro amor sea un cauce fino de saliva. Juntemos estas dos orillas con un beso eterno de pasión;… déjame que entre en ti tal como tú entraste en mí, para estar siempre ahí, invadiendo tu edénico cuerpo.

viernes, 10 de enero de 2014

Fidedigno remero


Un fidedigno remero
que se agosta entero
en la Mar que quiero.

No dejes que se ahogue,
si acaso que naufrague
en tus infantes senos.

Soy un adamado fileno
que tras libar empalague
de dulce piel, se mengua
y se desespera exangüe
ansiando infinitos besos
**fundirse en tu cuerpo**

jueves, 9 de enero de 2014

Unas hojillas en el suelo



     Unas hojas en el suelo, escasas e indefensas, y casi ninguna en los árboles. Intentan dar su último hálito de aire, mas, con un airecillo imperceptible, se sobresaltan y se desprenden, y van flotando a merced del viento hasta postrarse abiertas e inmóviles a los pies de mi Amada. Han detenido su respiración para sentir si tú, mi Vida, las anhelas, si tú resuellas por ellas.

     Duermevelas de las aceras secas de sueños inacabados, se abandonaron en el seno del aire ansiando volar como verdes alevillas, pero cuando sintieron el tibio temblor de tus pasos deshabitaron las ramas del árbol en busca de la piel de tus pies. Cientos de espejillos marchitos que luchan por ser máscaras de una faz perfecta, se empapan de rocío y aguardan a que pase flor trasplantada en camino. Ser bellas como ese talle florido y dulces como esa rama canela, es el placer de sentir a esa Mujer, las serena de quietud, las empequeñece ahogadas de placer….


     Párvulas en el suelo presiente su hervor en la avenida. Se acerca ese Borbotón de calor que emerge del suelo como sábana y se desliza tupidito de amor, se asemeja a huesos cubiertos de ensueños, esqueleto embebido de viscosa ternura. Su nuca, sus manos, el vientre que engendro vidas, … de repente se desmiembra por el aire e invade sin óseo armazón cada rincón.

     Las humildes hojas, como yo, desperezan en gloria y casi sintiéndose morir la reverencian llenas de dicha. Se nos escapa el alma sedienta, hambrienta, deseosa de ser quemada con el tacto de su piel, el roce de sus labios y la caricia de sus manos. Jirones en mi alma de niño que se marchita clorótico, como harina, aguardando el milagro que hace el horno del corazón de mi Mujer.

miércoles, 8 de enero de 2014

A la orilla del Salor


     Una pastorcilla a la orilla del Salor, delicada y de menesteres olímpicos. Así es, una vencedora del tesón, insuperable en sabiduría, sobresaliente en el arte culinario y descollante en toda labor doméstica; y muy afable. Diríase un súmmum de la docilidad, que moldea a una recua fuerte, un rebaño decente e impecable, con asepsia en los valores éticos y morales. Pastorcilla liviana y nada draconiana, que educa con dulzura colmenera, esparciendo en su aula seminal primavera de aroma maternal.

     La amo y en su pecho, aun no fuese el primero, puse mi masculina mano. La posé dócil y creció fértil, como sembrada en parda tierra extremeña, alzándose lírica, como bardo antiguo y foráneo. El porqué, porque su cuerpo es de arcilla más fina, diríase de sedoso polen de canela y su linfa de tinta cálida, más poderosa que la savia de una encina, y tan solícita en la habilidad de amar que caligrafía inmaculada poesía en mis sueños; por eso, por Ella, mi Amada, crecí exuberante.

     Ahora, con estos baladíes trazos, la quiero sobrecoger. Sí, la he de hechizar para que advierta cuanto La Quiero. Para ello enterraré bajo su sesgado pecho mis dedos ruiseñores, juntándolos tal si fuese un bol de barro pulido y asiendo y amparando su corazón como a un recién nacido. Así su bonita mejilla se pintará de tibio rubor y sus ojos lucirán como esplendoroso cielo…. Es mi oficio en la tierra, ser vampiro de sus labios y no poseer miaja de tiempo libre pues todas mis yemas las debo agrietar moliendo inimaginable felicidad en la entraña de mi amada, y mi garganta la he de secar rociando, día tras día, sensibles elogios para Maestra pastora de niños….

martes, 7 de enero de 2014

Qué hago aquí



     Que hago aquí, en Badajoz. Llevo toda la mañana y aún me queda la siesta, sin echar la cabeza, y la noche, hasta bien entrada. Me enmoheceré con la humedad del mármol frío e, incluso, me cubriré de herrumbre reumática mientras aguanto a que se agote la jornada.

     Deseo partir hacia el lado de mi pequeño rey, a cenar juntos y a acostar en el laxo placer de tus sueños.

     Ahora, mientras aguardo, he de arrollarte con felicidad. Con el río copioso y desbordado que emana de mi cuerpo. Un cauce de amor salvaje, que nace en mi pecho y desemboca en albufera de marfileña piel, donde tú, mi Amor, sabes y me aceptas.



     Apoyar mi mano sobre tu piel, sobre el fino y bello tisú de tu pijama, y en paz, con un par de besos, caer rendido a los pies de ese corazón al que me he rendido.

lunes, 6 de enero de 2014

El que trajo su majestad Baltasar



Tras un millar de mensajes, otro regalo.
Me desnudo tal Adán, no con una hoja
de tantas, sino con el laurel que desalo
en este soneto que en tu noche se aloja.

Versos de amor, fugitivos y esclavos,
baladíes tránsfugas de esta boca roja
que se anclan al asilo de luceros flavos.
Un vals celeste para que tú lo acojas.

Estimo que en oscuro desván del cielo
un lirio espera que quiebre su cintura,
que caiga extenuada en dulce sueño.

No, sin que antes, esos labios de locura
me den la ambrosía que más quiero,
su saliva hialina, de la luna más pura.

Esmeraldas



Yo pagaré con lágrimas de esmeralda
la hilaridad con la que deseo halagar,
Sufragaré con este llanto que resbala
de mi cara el afán de beber paladar

Me haré el hondo tajo que despalda
mi piel hasta el corazón embargar.
Añorándote me laceraré esta alma,
tuya, hasta ceda exangüe de amar.

Peregrino de la encina y del trigo oro,
vagabundo de un camino, de una flor
tan sólo pido ese candor de tu amor.

Agraciadme con su espíritu incoloro,
con inmarchitables poros que adoro
de los que deseo ser loco agrimensor.